¿Menos presupuesto para mejor educación?
Los datos de inversión en educación durante los últimos diez años ponen de manifiesto que el Estado Nacional y los Estados Provinciales le han asignado una importancia que había perdido décadas atrás.Pablo Ceballos*OpiniónFrente a ello, comienzan a escucharse algunas voces que parecerían bregar por la disminución del presupuesto educativo. Esto merece un esfuerzo por informar al conjunto de la población cómo se ésta ejecutando el presupuesto educativo, qué logros se están alcanzando y cuáles son los riesgos ante la reaparición de un discurso que nos retrotrae a etapas anteriores de nuestra historia reciente, poniendo en riesgo lo conseguido hasta aquí.En 2003, la inversión en educación en relación al PBI fue del 3,64%. En 2011, ese mismo indicador pasó al 6,47%, tras años de crecimiento sostenido. Dicho porcentaje refleja la inversión conjunta de los Estados Provinciales, responsables de la gestión educativa hasta el nivel superior no universitario, y del Estado Nacional.Sólo alcanza con multiplicar la cantidad de docentes por el salario promedio, verificar los fondos que se transfieren a las Universidades Nacionales y a las escuelas privadas, para aproximarnos bastante a la composición de ese 6,47% del PBI. Claro que, además de salarios y Universidades, hay otras inversiones igualmente relevantes: 2,3 millones de netbooks entregadas a estudiantes secundarios, más de 1.400 escuelas construidas, y la creación de nueve Universidades Nacionales.¿Alguien puede pensar que estos "gastos" son perjudiciales para la educación? Parece que para algunos sí. Un diverso grupo de periodistas, intelectuales y técnicos, señalan que el presupuesto educativo, aunque objetivamente ha crecido, no logra obtener resultados efectivos, y que en lugar de "gastar más", hay que "gastar mejor".Un artículo del Editor de Clarín del 7 de marzo pasado, y las publicaciones del Instituto para el Desarrollo Social, son algunos ejemplos en ese sentido, entre otros. Desde las mismas usinas de pensamiento y medios de comunicación, se insiste casi a diario en el supuesto "excesivo gasto público" del Gobierno Nacional, con alta emisión monetaria donde, por consiguiente, la solución a muchos de los "problemas" económicos actuales pasaría por "gastar menos".Si gastar más en educación no arroja buenos resultados, y el gasto público genera problemas económicos, la conclusión resulta ser bastante lógica: hay que recortar presupuesto educativo. Pero para evitar conclusiones apresuradas, es más útil analizar cómo se asigna el presupuesto educativo, de acuerdo a las últimas cifras consolidadas que corresponden a 2011.SalariosLos Estados Provinciales asignaron $73.318 millones en salarios, sobre un total de $92.604 millones. Esto significa que del total del presupuesto educativo de las provincias -el 5,03% del PBI- casi el 80% se liquidó en salarios. El presupuesto universitario, afrontado por el Estado Nacional, fue de $16.734 millones, del cual un 77% corresponde a salarios, es decir, $12.800 millones.Subsidios a escuelas privadas. Los Estados Provinciales asignaron $12.007 millones a la educación privada, casi un 14% de todo lo que destinan a educación.Equipamiento e infraestructura. Los Estados Provinciales destinaron el 4% de su presupuesto, poco más de $3.700 millones, a gastos de capital. A ellos deben sumarse los $1.500 millones que asignaron a infraestructura educativa los Ministerios de Educación y de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios.En suma, el 89% de ese 6,47% del PBI tiene destinos que difícilmente puedan recortarse, siempre que lo que se busque sea mejorar la educación pública.¿Qué pasa con el otro 11% del presupuesto? Se asignan a una multiplicidad de programas de gran importancia: becas universitarias, formación docente, distribución de millones de libros, acciones para mejorar la educación técnica, distribución de material didáctico y equipamiento. ¿Pueden recortarse estos recursos si lo que pretendemos es una mejor educación?.InversiónLos sectores que están promoviendo una menor inversión en educación, no dudan en resaltar la calidad educativa de las escuelas privadas. Con ello, reflotan la vieja antinomia de "lo público" vs. "lo privado", y olvidan que los Estados Provinciales destinan $12 mil millones a sostener las escuelas de gestión privada.Quienes propician un menor gasto público y una disminución del presupuesto educativo, con el pretexto de que "gastar más no es gastar mejor" deberían ser más precisos en la formulación de la propuesta y señalar con claridad cuáles son los recursos supuestamente mal asignados.¿Infraestructura, subsidios a la educación privada, o salario docente? Queda claro que utilizan a la educación como un medio para criticar al Gobierno Nacional, sin analizar en profundidad las mejoras de los últimos años y el largo plazo que se requiere para que la inversión en educación rinda sus frutos.* Economista integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)
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