México, una postal del contraste latinoamericano
El país de los aztecas muestra una macroeconomía brillante, y como trasfondo una sociedad muy desigual, que encima está azotada por la violencia del narcotráfico.Podría hablarse de la existencia de dos Méxicos, uno moderno y otro subdesarrollado. Esta dualidad, en realidad, reproduce un cuadro característico de la sociedad latinoamericana.La historia del siglo XX muestra los esfuerzos de una nación atrasada que se sube a los empujones a la modernidad capitalista. La llamada revolución mexicana no estuvo exenta, en lo político, del culto idolátrico de la personalidad, y el monopolio político de un partido (el PRI) que se identificó virtualmente con el Estado.México, como el resto de los países de la región, se insertó en la economía mundial como proveedor de materias primas (petróleo, por ejemplo). Quedando sujeto, así, a los cambios continuos e imprevistos del mercado internacional.Los productos primarios han sido la fuente principal de ingresos para financiar el desarrollo económico. Ahora mismo los ingresos del Estado mexicano dependen en más de un 40% de la renta petrolera.El proceso de industrialización mexicano se parece al encarado por otros países del continente, como Argentina. En los '40, descansó sobre el modelo de sustitución de importaciones, con proteccionismo estatal.El sistema encubrió falta de dinamismo empresario, dependencia tecnológica, e incapacidad para competir en el mercado internacional. La apertura de fronteras y el libre comercio acentuó la llegada de inversiones extranjeras, sobre todo en los '60.La industria de las "maquilas" en México reflejó el desplazamiento masivo de operaciones manufactureras por parte de las grandes multinacionales (sobre todo de Estados Unidos), que escapaban de los altos costos de producción en sus países de origen (en especial salarial).El analista Jorge Castro, en un reciente artículo, sostiene que hoy México, con 112 millones de habitantes, es uno de los países más integrados de la economía global, sobre todo con la región norteamericana (EE.UU.-Canadá)."Las reservas del Banco Central tienen niveles récord: 145.658 millones en marzo de 2011; y el riesgo-país es el más bajo entre los grandes países emergentes", escribió.Informó, además, que hoy el ingreso per cápita de México es superior al de Brasil y China y el mayor de América Latina, con 14.300 dólares/año. Las exportaciones se han multiplicado por cinco desde 1991."Son sobre todo manufactureras (82%), y dirigidas casi en su totalidad a Estados Unidos y Canadá (83%; 3,6%)", refiere CastroMéxico posee "Investment Grade" desde el año 2000. La inversión extranjera directa, sobre todo de tipo industrial manufacturera, alcanza niveles récord que treparía a 20.000 millones de dólares.Esas inversiones, dice Castro, "integran a la industria mexicana en la cadenas trasnacionales de producción, el núcleo decisivo de la globalización".Paralelamente existe el otro México: el de la pobreza, el de las diferencias entre la vida de los ricos y de los desposeídos, que hace que miles de mejicanos no tengan más remedio que emigrar a Estados Unidos, cada año, como trabajadores temporarios.Según el rector de la Universidad Autónoma de México, José Narro Robles, México es uno de los países con mayor índice de desigualdad a nivel internacional (ocupa el lugar 113 entre 142 naciones).A todo esto, en los últimos cuatro años más de 35.000 personas han sido asesinadas en una guerra interna que el país libra contra el narcotráfico, que recluta a sus miembros entre los jóvenes pobres.México resume la paradoja latinoamericana.
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