Migraciones inéditas
Hasta hace poco la corriente migratoria se orientó del tercer mundo hacia el mundo desarrollado. Sin embargo, esa tendencia empezó a mostrar un sesgo inverso, a raíz de la crisis económica.o
La información da cuenta, por ejemplo, que algunos estadounidenses, acorralados por la malaria, huyen de su país y llegan a Buenos Aires. Se trata, a decir verdad, de algo sorprendente desde el punto de vista sociológico.
La imagen que teníamos de la globalización era otra: el norte rico, convertido en polo de atracción poblacional. Estados Unidos y Europa, al menos hasta antes de la hecatombe financiera, eran sociedades “receptoras”.
¿Quién podría concebir que esas regiones se convertirían alguna vez en “expulsoras” de población? ¿En qué película de ficción se reproducía esa escena?.
Como sea, una persona abandona su país por varias razones. En principio el sujeto que emigra percibe que va a estar bien en otro lugar, el cual se perfila como atractivo.
Al respecto no es que de repente Argentina, a los ojos de los norteamericanos, se haya convertido en la meca de la prosperidad. Es decir, algo así como la región donde realizar el “sueño americano”.
La clave de esta emigración impensada está en que aparece como un sitio barato donde quedarse por algún tiempo, al menos hasta que amaine el descalabro económico.
Estos norteamericanos de clase media, que se estaban fundiendo en su país, hallaron el modo de gastar menos instalándose en Buenos Aires, donde alquilan departamentos y reinventan sus vidas.
Algunos han vendido todo en Estados Unidos y con esos ahorros esperan vivir cómodos en la Argentina durante un largo tiempo (algunos logran bajar sus gastos diarios en un 70%), mientras evalúan los pasos a seguir.
En tanto, el caso de Kendra Carpenter, otra estadounidense que migró a Buenos Aires, es emblemático. Según confió, su negocio de consultoría por Internet le es más fácil aquí que en su país.
“En vez de buscar clientes en EE.UU. puedo entrenar gente por Internet, organizar 'webinars', solicitar a una clientela de expatriados o, eventualmente, de argentinos, cuando mi español mejore”, reveló.
Por otro lado, un empresario que planea mudarse a Buenos Aires en mayo, Brian Armstrong, en diálogo con Clarín, sostiene que “en Internet, se puede ganar en dólares o euros para gastar en pesos argentinos y beneficiarse con el cambio”.
“Algunos lo llaman 'geo-arbitrage': muy atractivo para reducir gastos en plena recesión”, dijo Armstrong, al explicar las chances que se les abren a los empresarios del primer mundo en otras tierras.
Según la información, la cantidad de estadounidenses que piden radicarse en Argentina no para de crecer. En la Dirección Nacional de Migraciones indican que los casos registrados durante 2008 (722) superan en un 12% a los de 2007, y son más del doble de los que hubo en 2005 (345).
Aún no se sabe cuál será la profundidad de este tipo de desplazamiento desde el Norte hacia el Sur. En principio hay que decir que los seres humanos integramos una “especie migratoria”.
Los movimientos de las personas y de los pueblos han sido constantes desde la prehistoria. Lo sorprendente en este caso –lo que lo hace en un punto inconcebible- es que por razones económicas haya gente que migra del Imperio a la periferia.
Sólo un acontecimiento de la envergadura de la crisis financiera, con epicentro justamente en Estados Unidos, puede torcer la tendencia de las migraciones en los últimos años.
Lo cual demuestra que los procesos históricos no están escritos de antemano, no se rigen por ninguna lógica inexorable, y por tanto pueden deparar virajes impensados.
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