Mirar para cuidar (los intereses del pueblo)
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"Con la emoción todavía latente por los multitudinarios festejos populares por la década ganada y el 203ª Aniversario de la Revolución del 25 de Mayo, el gobierno continúa con nuevos anuncios para la defensa de los intereses de la gran mayoría de los argentinos".Federico Cagnani*Mientras la oposición sigue dispersa y sin posibilidad alguna de proponer una agenda propia más allá de la que le sugieren los medios dominantes, como es el reciente DNU que Macri y De la Sota impusieron en la Capital Federal y Córdoba.El flamante programa "Mirar para Cuidar" anunciado esta semana, servirá para controlar socialmente el congelamiento de precios de los 500 productos básicos de la canasta acordada con los supermercados, entre los cuales figuran: aceite comestible, fideos secos, bebidas y productos de limpieza. Los municipios, con el apoyo de los intendentes, serán los encargados de centralizar los controles.Sobre la formación de precios y la defensa del salario real, desde el gobierno nacional ya se habían tomado meses atrás algunas medidas, en una batalla por limitar el poder de los grupos económicos que más influyen en la cadena de valor. Estos grupos aprovechan toda oportunidad que se les presente para incrementar sus ganancias extraordinarias, sin importarles el daño que ocasionan al bolsillo de los sectores populares.Entre las acciones más recientes para contrarrestar ese poder económico figuran el acuerdo general de precios con las cámaras de supermercados, vigente desde el primero de febrero al 31 de mayo de 2013, y la tarjeta de compras "Supercard", que estará funcionando en muy poco tiempo, y cuyo objetivo es limitar las elevadas tasas y comisiones que cobran los bancos por el uso de las tarjetas tradicionales. Costos que, como todos sabemos, se trasladan indefectiblemente a los precios.En cuanto al anuncio más inmediato que nos ocupa, su puesta en marcha viene a consideración de los últimos anuncios que hizo la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en materia social y económica, como son el aumento en la Asignación Universal por Hijo y por Embarazo de $ 340 a $460 (35,3%) y el incremento salarial para más de dos millones de trabajadores del orden del 24%.Estas medidas son fieles demostraciones del trabajo político concreto que se viene haciendo en pos de la justicia social y del crecimiento económico, ya que representan para los sectores populares y el mercado un guarismo cercano a los 46.000 millones de pesos. Ejemplos como estos, pues, constituyen parte de la columna vertebral del modelo económico al que apuesta el gobierno cuando piensa en el proyecto nacional.La defensa en el mercado interno, el estímulo a componentes sensibles y estratégicos de la demanda agregada (más en un contexto internacional de profunda crisis) y el ascenso de los sectores sociales más relegados, son políticas que se vienen aplicando año tras año, y cuyos resultados han sido visibles: crecimiento económico record, desarrollo de la estructura productiva y notables mejoras en todos los indicadores sociales (distribución del ingreso, desempleo, pobreza, etc.).Frente a una realidad compleja en donde todavía se busca revertir el deterioro que produjo más de 25 años de neoliberalismo, la oposición solamente manifiesta voluntad para oponerse una y otra vez a todas las iniciativas oficiales, ejerciendo un antikirchnerismo "bobo" que no solamente ha provocado serios replanteos internos, sino que también le representa muy poco apoyo electoral.En este sentido, llama la atención la actitud de dirigentes como Mauricio Macri, jefe de gobierno porteño, que participó de la última protesta "del campo" de esta semana en la capital. Más aún si uno se percata de las contradicciones que encierran sus propias declaraciones.En su partido siempre apelaron a argumentos neoliberales para justificar la evolución de los precios durante este gobierno, señalando reiteradamente que el origen del problema es fiscal y que por eso se emite mucho dinero (se pueden buscar en Internet declaraciones hechas por Federico Sturzenegger, presidente del Banco Ciudad y economista emblema de los planteos macristas), y pidiendo abiertamente devaluar, con las consecuencias regresivas que eso generaría para las mejoras en la distribución del ingreso que se consolidaron en la última década.Si frente al tema de los precios proponen ajustes del gasto público y caída salarial (un combo socialmente explosivo pero que seguramente frenará el ascenso de los precios) ahora reconocen que, en algunos productos básicos, los pequeños y medianos productores del campo reciben una porción ínfima de lo que el consumidor paga en las góndolas.Por lo tanto, obviamente sin querer, estarían reconociendo la existencia de esos sectores económicos poderosos, que acumulan ganancias extraordinarias y que tienen suma responsabilidad en la evolución de los precios. El fenómeno, por supuesto, no podría ser explicado de otra manera.Y tomar conciencia del mismo representa un paso adelante para atender el problema inflacionario sin perjudicar a los más necesitados. Lástima que no promuevan propuestas superadoras que indudablemente enriquecerían el debate, dispersándose en alternativas que ya mostraron largamente su fracaso en una Argentina que hoy está de pie y dispuesta a no volver atrás. * Economista integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)
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