Modelo rentístico versus innovación
Países dotados con extraordinarios recursos naturales pueden caer en la tentación de su sola explotación, como quien vive de una renta sin trabajar. Otros, con menos geografía, deben apelar al ingenio y a la inventiva para crear riqueza. Juan Bautista Alberdi, inspirador de la Constitución Nacional de 1853, escribió que un país podía ser rico y miserable a la vez, al sentar la tesis de que no basta con tener recursos naturales."Por rico que un territorio sea -dijo-, el pueblo que lo habita será pobre si no sabe sacar de su seno la riqueza que contiene en germen por la obra de su trabajo inteligente y enérgico. Enseñar al pueblo a crear la riqueza es enseñarle a ser fuerte y libre".Alberdi hablaba a propósito del desafío que enfrentaban, a mediados del siglo XIX, las naciones de América del Sur: cómo hacer para que sus recursos naturales se conviertan en condición necesaria para su desarrollo.En el planteo está implícita la idea de que la bonanza natural podía devenir en una maldición, en el sentido de que sus dueños descansaran en la geografía, como es el caso de aquellos países que sólo optan por administrar las elevadas rentas extraordinarias generadas por esos recursos físicos.A propósito de la crisis del 2001, entre los ensayos que se publicaron para explicar el "ocaso" argentino sobresalió la idea de que el país estaba condicionado por la tradición rentística.Por ejemplo el escritor Marcos Aguinis, al explorar la relación entre naturaleza y cultura, en el libro "El atroz encanto de ser argentino", escribió: "Desde niños nos enseñaron que la pampa húmeda fue una bendición, porque nos convirtió en el granero del mundo y generó la opulencia".Y agregó: "Pero ahora podemos decir que también fue una maldición, porque amamantó dirigentes miopes y perezosos. Gozaron lo que gratuitamente ofrecía la tierra y quisieron seguir gozando de la misma forma, luego, con el Estado. La producción argentina pasó de una teta a otra. Regía -rige- la malsana cultura de la renta".Israel, un país más pequeño que Argentina y con menos recursos naturales, parece que está en las antípodas del modelo rentístico, al convertirse en una nación de emprendedores tecnológicos.Esa es la visión que dejó Harri Yuklea, investigador del Instituto de Tecnología de ese país, tras visitar recientemente Buenos Aires, donde dictó una conferencia sobre "Innovación y emprendedurismo"."Cada vez que vengo a la Argentina, o pienso en ella, es una cuestión de: '¿Por qué no se ha desarrollado? ¿Qué está esperando?'", inquirió el científico en una entrevista periodística.Su respuesta fue: "Pienso que puede ser porque durante muchos años las cosas iban muy bien, así que la gente no gusta de asumir riesgos". Según Yuklea, el emprendedurismo es una "cuestión de actitud" y los procesos de innovación surgen en las sociedades de "abajo hacia arriba", con mínima intervención estatal."El gobierno no debería tener el rol de decir dónde hay que innovar, qué hay que inventar, ya que ellos no saben qué es lo que hace falta", sostuvo. Afirmó, además, que la sociedad israelí, al conformar su estado moderno (1948), supo desde siempre que tenía que apostar a la ciencia y al conocimiento."Como no hay recursos naturales, todo debía inventarse. Así es que cuando el estado de Israel fue creado, estos valores de emprendedorismo e innovación ya estaban presentes. Es algo que está en nuestro ADN, en la escuela ya piensan como emprendedores", explicó.
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