Muchos caciques y pocos indios, el escenario ideal para Kirchner
La pelea en el Congreso de la Nación será una batalla larga y dura, que tiene fecha de vencimiento y ganadores inciertos. Lo que pasó con el pliego de Marcó del Pont es una muestra acabada de hasta dónde llega la fragilidad opositora.Jorge BarroetaveñaEl Día de Gualeguay Luis Juez se quedó parado al lado de la banca. Tenía la remota esperanza que Latorre y Bongiorno bajaran al recinto. Pero eso no pasó. "Peleamos con un escarbadientes contra un ejército", dijo en preciso tono cordobés. Es que esa es la sensación que tenían la mayoría de los senadores opositores que veían como el papelón se les subía al escenario. Tanto dijeron que ya tenían los 37 votos que el vacío era imposible de ocultar. El desplante de 24 horas antes a Marcó del Pont cuando se negaron a hacerle preguntas, cobró más dimensión aún. Pichetto, miraba de reojo el tablero y sonreía irónico. Néstor Kirchner desde Olivos, también festejaba eufórico.Es que el miércoles quedó demostrada hasta dónde llega la ausencia de un liderazgo opositor y qué tan difícil será para el antikirchnerismo elaborar una estrategia conjunta que tenga sustento. La clave quizás, pase por esta palabra. ¿Porqué? En la Argentina las experiencias recientes sobre ententes opositoras han sido malas. La última, la más fresca en el inconciente colectivo, fue la de la Alianza. En 1.999, la UCR y el Frepaso se juntaron con un único objetivo: destronar al peronismo del poder y terminar con el fantasma de Carlos Menem. La experiencia, todos sabemos cómo terminó. Las coincidencias programáticas no existieron nunca, sólo los guiaba el espíritu de revancha. La Alianza explotó, y soportó apenas dos años en el poder, tanto que las esquirlas llegan hasta nuestra actualidad.Y los opositores deberían ser los primeros en ser concientes de lo que pasó y cómo debería aprenderse de los errores. ¿De qué sirve ganar una votación, poner en jaque a un gobierno, sino hay un proyecto serio detrás? El mandato del 28 de junio pasado fue sabio. La gente no pidió locuras ni le dio todo el poder a uno solo. Lo repartió y lo distribuyó poniéndolos a todos en un verdadero aprieto. Ahora deberán demostrar que están a la altura de las circunstancias, oficialistas y opositores, y que son capaces de gobernar, o construir una alternativa, desde una minoría.No los une el amor sino el espanto. Eso quedó claro el miércoles, cuando el oficialismo pudo evitar la eyección de la presidenta en comisión del Banco Central. A ver. La UCR sigue con su dilema a cuestas. Saben que son la principal alternativa de poder al kirchnerismo pero tienen una piedra en el zapato: Julio Cobos y su cargo de Vicepresidente de la Nación. Los radicales que cortan grueso, están convencidos que, si el kirchnerismo se ve acorralado, no dudará en pegar el portazo y tirarles el gobierno por la cabeza. Sería, suponen, el peor escenario para ellos. Con Cobos presidente y un buen trecho de mandato de Cristina por cumplir. Saben además cómo trabaja el peronismo en la oposición y de lo que es capaz.Ante ese dilema, zigzaguean entre la blandura y la dureza. De hecho, fue Morales y el mismo Cobos los que intentaron una negociación con Pichetto, a la postre frustrada, por la composición de la comisión que deberá tratar los DNU. Las dudas también alcanzan al peronismo federal, un mosaico de voluntades que no sabe para dónde va a disparar. De hecho, Adolfo Rodríguez Saá tuvo que comerse dos rodadas en menos de quince días: primero fue Menem y su voto riojano y ahora Latorre. Ambos pertenecen a ese interbloque, aunque cada vez que la santafesina habla, todas las miradas confluyen en Carlos Reutemann. Fue Reutemann el que se declaró "desentusiasmado" ante los últimos acontecimientos sobre su candidatura presidencial y uno de los responsables del derrape opositor. Tampoco él se hace cargo.Al final del túnel, la coherencia sólo parece asistir a la Coalición Cívica. Elisa Carrió, dura siempre, suele chocar con el resto de los legisladores, aunque nadie podrá dudar de sus posturas frente al gobierno. Ese liderazgo, es resistido por la variopinta oposición. Latorre fue contundente: "no vine al congreso para que Carrió nos lleve de las narices", disparó. Son estas disputas las que ponen en jaque el trabajo parlamentario del antikerchnerismo, y lo que los obligo aún más a ser precisos en la formulación de estrategias para avanzar en acuerdos comunes. Por ahora no existen ni lo uno ni lo otro.
Si hay algo que Néstor Kirchner conoce son las debilidades humanas. Desde sus tiempos de intendente de Río Gallegos y de gobernador de Santa Cruz, sabe por dónde le ajusta el zapato a cada político que conoce. En esos pliegues de las debilidades opositoras es que Olivos se moverá para sacarle el mayor jugo posible y lo demostró con el pliego de Marcó Del Pont.Si de un lado, la oposición no tiene cabeza visible y abundan los caciques pero escasean los indios, del otro es exactamente lo contrario. Debilitados y menos que antes, en el oficialismo no hay dudas sobre lo que hay que hacer y quién lo decide. Es un ejército encolumnado detrás de su general que, marche al cielo o al infierno, parece dispuesto a acompañarlo.Esa ventaja hoy se cotiza en bolsa. Y para lo que viene también. Tanto en Diputados como en el Senado se vendrán batallas campales. La pelea será voto a voto y dependerá de los temas que se traten. La coparticipación del impuesto al cheque dicen, cuenta con 37 votos en el Senado, pero es incierto en Diputados. Los diputados que le responden a Pino Solanas tienen dudas porque sostienen que no es una solución de fondo para el rojo de las provincias. Hacia ellos irán unos y otros para tratar de convencerlos. En el Senado las miradas confluirán sobre los peronistas disidentes. Ellos son los que tienen la llave para destrabar el encierro y arrinconar al oficialismo. Si las vanidades son muchas y el espíritu es flaco, Kirchner habrá ganado de nuevo.
Si hay algo que Néstor Kirchner conoce son las debilidades humanas. Desde sus tiempos de intendente de Río Gallegos y de gobernador de Santa Cruz, sabe por dónde le ajusta el zapato a cada político que conoce. En esos pliegues de las debilidades opositoras es que Olivos se moverá para sacarle el mayor jugo posible y lo demostró con el pliego de Marcó Del Pont.Si de un lado, la oposición no tiene cabeza visible y abundan los caciques pero escasean los indios, del otro es exactamente lo contrario. Debilitados y menos que antes, en el oficialismo no hay dudas sobre lo que hay que hacer y quién lo decide. Es un ejército encolumnado detrás de su general que, marche al cielo o al infierno, parece dispuesto a acompañarlo.Esa ventaja hoy se cotiza en bolsa. Y para lo que viene también. Tanto en Diputados como en el Senado se vendrán batallas campales. La pelea será voto a voto y dependerá de los temas que se traten. La coparticipación del impuesto al cheque dicen, cuenta con 37 votos en el Senado, pero es incierto en Diputados. Los diputados que le responden a Pino Solanas tienen dudas porque sostienen que no es una solución de fondo para el rojo de las provincias. Hacia ellos irán unos y otros para tratar de convencerlos. En el Senado las miradas confluirán sobre los peronistas disidentes. Ellos son los que tienen la llave para destrabar el encierro y arrinconar al oficialismo. Si las vanidades son muchas y el espíritu es flaco, Kirchner habrá ganado de nuevo.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

