Mujeres
La lucha de la mujer por la igualdad de derechos ha obtenido sus logros, con méritos propios, pero aún quedan barreras por derrumbar. Tarde o temprano el triunfo será definitivo y total. Por Abel Lemiña A pesar de los enormes avances de la mujer dentro de los distintos ámbitos que componen una sociedad, aún es discriminada, muchas veces, incluso por algunas congéneres.Es que el mundo machista cerró durante siglos las puertas del conocimiento, manteniéndola en el encierro del analfabetismo y prohibiéndole entrar al mundo de las decisiones políticas. Hubo pioneras que rompieron muros, Cecilia Griergson, Alicia Moreau de Justo, la siempre discutida Evita, por citar algunas “revolucionarias” que se jugaron en su momento, para romper paradigmas y gracias a las cuales hoy hay médicas, abogadas, políticas y la mujer estudia y puede votar.Los hombres no somos iguales a las mujeres, por suerte, vivan ciertas diferencias, pero lo que sí debe ser igual es en el mundo de las posibilidades del desarrollo como persona, en lo intelectual, en lo artístico, laboral, en lo social, en lo político, en la salud, en todo. Todo ello sin necesidad de transformarse en hombre, sino manteniendo su femineidad, sus curvas, su sensualidad, su sensibilidad tan particular, su amor maternal, digamos que la igualdad debe contemplarse desde lo cerebral, dejando libre la capacidad de crecer y crear, porque ahí es donde somos humanos, donde hombre y mujer deben gozar de los mismos derechos y oportunidades, porque considerar a un sexo inferior al otro es discriminar desde la necedad y la censura, desde el temor a perder los privilegios seculares impuestos por la fuerza de las culturas anteriores que daban a la fuerza física el dominio del poder.Las diferencias físicas son las características naturales lógicas que permiten al hombre y mujer atraerse para formar pareja y procrear, garantizando la continuidad de la especie. Pero la capacidad pensante, cerebral, neuronal es humana, no es patrimonio de un género solo, por lo que durante siglos lo que se hizo fue negarle al sexo femenino la posibilidad de ser en todo su esplendor y eso además de injusto es un signo de insanía histórica, de los hombres por negárselo a ellas y ellas sin lograr el máximo estado de salud.Esto se soporta desde la definición de la Organización Mundial de la Salud que dice que “La salud es el estado de equilibrio, físico, psíquico y social...” y entonces analizando esta frase, a la mujer no se la dejó vivir en salud.Duele pensar en tanta imprudencia, tanta discriminación sin fundamento, pero todo no está superado, aun hay un aire machista rondando, incluso se lo percibe en algunas mujeres a las que les cuesta aceptar ver a otras de su sexo en el nuevo espacio ganado, como si hubiese vestigios de miedos a ser humanas, a gozar de salud psíquica y social, como si tuviesen temor a participar.A veces se percibe un estado de confusión en la lucha, donde algunas pocas parecen tirar por la borda la lucha inteligente y el desarrollo intelectual, siendo exponentes de un retrógrado estado de inferioridad tratando de triunfar a fuerza de mostrar colas y senos siliconados y ganar dinero a expensas de ser un objeto sexual, o bailando en un caño, pero a pesar de ganar mucha plata no llegan a opacar la auténtica belleza íntegra de la verdadera mujer con mayúsculas.Tampoco es un logro que vayan a ver streap tease masculinos, esos son coletazos de una pseudo igualdad de derechos, es que no es bueno para una lucha imitar los puntos débiles o absurdos del supuesto rival. Los verdaderos logros no son pélvicos sino cerebrales.Sólo son pequeñeces distorsivas de un verdadero mundo de oportunidades que se ha ganado la mujer en esta era, no porque la dejamos los hombres, sino porque lo ganaron con méritos propios, con cerebro, pasión, decisión y coraje.Es hora de hablar de humanos, iguales en derechos y oportunidades y diferentes en sus características sexuales, no porque sea un sexo superior a otro, sino para que uno exista con el otro.En este día internacional de la mujer les declaro mi respeto, mi admiración, mi reconocimiento a la igualdad de derechos y oportunidades, mi agradecimiento por la diferencia sexual, y mi apoyo incondicional a todas las mujeres en esta lucha por la dignidad humana. Porque ustedes merecen vivir sanas física, psíquica y socialmente.
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