Nada se pierde, todo se recupera
Una iniciativa 100% positiva: el Parque de la Energía de Expoagro, propone aprovechar mejor los recursos, incluso reutilizar desechos agroindustriales para generar distintos tipos de energía de uso doméstico y actividades agropecuarias.Entre los exponentes se observan un camión eléctrico, paneles solares, biodigestores móviles y molinos de viento para generar energía a menor costo.Uno de los equipos más novedosos son los sistemas Skenta de energía solar térmica, el tipo de energía solar más antigua del mundo. Se trata de tubos de vacío que capturan la luz solar para calentar cualquier tipo de líquido; a través de un conductor de cobre pueden acoplarse o no al sistema de agua corriente. Incluso se adaptan a diversas tareas rurales, como por ejemplo la limpieza del tambo o la calefacción de un invernadero. Un sólo colector puede cubrir un consumo medio de 150 litros por día, con un ahorro cercano al 70% con relación al gasto de calentar el agua con gas o electricidad. Tiene una vida útil de 30 años y resiste granizo.
Del Parque también participa la Fundación Educación y Trabajo, que difunde conocimiento aplicable a diversos ámbitos laborales. En su stand pueden verse prototipos de generadores de energía alternativa, que en un futuro podrían reemplazar, por ejemplo, las pilas. Los modelos fueron creados por alumnos del Instituto 13 de Julio, de Capital Federal, al que asisten 500 alumnos especializados en energías alternativas. Algunos ejemplos son las pilas de hidrógeno, que producen energía a partir de la disociación del oxígeno e hidrógeno del agua; pilas de barro de río que generan energía a partir de la acción de una bacteria (biobacter); turbinas eólicas y cocinas solares.El INTA también tiene su lugar en el parque, a través de proyectos desarrollados en el marco del Programa Nacional de Bioenergía, que busca mecanismos para aprovechar residuos y desechos de procesos agroindustriales, como cáscara de maní, orujo, rastrojos, para obtener energía. Ejemplo de ello es la fabricación de carbón partiendo del bagazo de la caña de azúcar.
El proceso implica enrollar el material, colocarlo en tachos de 200 litros cerrados y ubicarlos en un horno móvil con tapa desmontable. Previamente, los huecos entre los tachos se rellenan con el mismo material y se encienden. La combustión de ese rastrojo produce un pirólisis del material dentro de los tachos que, una vez enfriado, se aglutina con melaza de caña al 2,5% o harina al 10%, se compacta y se corta con una máquina "briquetadora" de diseño propio. El carbón obtenido tiene un poder calorífico 30% menor, pero permite reutilizar desechos no aprovechados y generar menor impacto ambiental.
En suma, el Parque de la Energía invita a dar un paseo por la innovación con tecnologías sencillas, materiales de bajo costo y un gran potencial de aplicación.
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