Neonatología es un motivo de orgullo
El servicio acaba de incorporar un respirador de última generación, un dispositivo computarizado y al que llaman “inteligente”, gracias al aporte de Capullos, una de las ONGs que lo apuntalan.
El dato es que la sala es una de las mejor dotadas en la provincia y es reconocida a nivel nacional. Los chicos que ingresan a ella tienen una sobrevida media de un 98%.
Allí se tratan aproximadamente 300 bebés por año, provenientes de Gualeguaychú y ciudades aledañas. ¿Pero qué hace distinta a esta sala del resto del sistema de salud?
Probablemente la explicación haya que encontrarla en la simbiosis que existe entre el cuerpo profesional del servicio –médicos y enfermeras- y un grupo de organizaciones no gubernamentales, como Capullos, que suplen lo que el Hospital no puede dar.
Es una fórmula mixta de gestión que esta comunidad ha utilizado y utiliza con éxito en otros ámbitos, pero que en este caso resulta emblemática. Se trata de la confluencia de fuerzas –no importa el marco administrativo o institucional- para defender lo “público”.
La sala de Terapia Intensiva Neonatal local es un “enclave” –para decirlo de algún modo- que sobresale de un sistema público de salud con muchos déficits. Se diría que es un servicio de primera en un contexto de menor calidad.
Pero a la vez es “público”, es un servicio gratuito ofrecido a toda la comunidad. Y en este sentido cuestiona el estereotipo según el cual la “calidad” en salud está en el sector privado.
La sala, de última, es un modelo de gestión que se mantiene equidistante de la administración estatal propiamente dicha –que arrastra los males de la burocracia argentina- y del manejo privado, donde rige la lógica empresaria.
Evidentemente hay un grupo humano inspirado y esforzado que ha hecho de este servicio para los infantes uno de los mejores en su tipo. Y dentro de ese grupo, aportando la logística necesaria, destacan entidades intermedias.
No decimos nada nuevo al respecto: Gualeguaychú es una ciudad cuyo dinamismo reside en su sociedad civil. Esto la distingue de otras localidades –por ejemplo del resto de la provincia- que giran alrededor de la burocracia estatal.
Gualeguaychú tiene “capital social”, como han definido los sociólogos a la energía proveniente de la civilidad. Y la Terapia Intensiva Neonatal –con 12 años de vida- es ejemplo palmario de ello.
El doctor Francisco Duboscq, en diálogo con Radio Cero, ha puesto en primer plano el desempeño del grupo de enfermeras del Hospital, que ha hecho de este servicio el mejor.
En su opinión, son el “alma mater” de esta sala, que al parecer posee una mística especial. En todos estos años, las enfermeras de neonatología han debido capacitarse para hacer su tarea.
Desgraciadamente, estas profesionales de la salud no reciben la remuneración proporcional a su idoneidad técnica, demostrando una vez más el Estado su falta de talento para promover y retener a los mejores.
Duboscq ve aquí un factor limitante para el futuro de la sala. “Es el cuello de botella que vamos a tener en los próximos años”, declaró el pedir un reconocimiento dinerario para las enfermeras.
Por otro lado, el médico llamó la atención sobre el hecho de que Salud Pública no ha “reconocido” aún a la sala –por ejemplo no se han reconocido concursos médicos- pese a los 12 años de existencia.
Pese a todas estas dificultades, este servicio nos llena de orgullo.
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