Néstor, Cristina, los jueces y los autitos chocadores
Los Kirchner parecen autitos chocadores. Cada semana es una víctima nueva. Por si fuera poco, ni la justicia ni Estados Unidos esta semana les dieron respiro. Pero los dos, Néstor y Cristina, se las arreglan para enfrentarlos a todos. Siempre con la inestimable y costosa colaboración de Hugo Moyano. Hoy, el principal sostén del gobierno.
Por Jorge Barroetaveña
De la redacción de El Día de GualeguayEl Departamento de Estado se está cobrando uno por uno los desplantes oficiales de los últimos años. No sólo le ha negado aún la posibilidad a Cristina Fernández de entrevistarse con Barak Obama, sino que se atrevió a enviar a un funcionario de segundo nivel, que puso el foco sobre uno de los puntos débiles de la administración kirchnerista. A ver, Arturo Valenzuela es hombre de confianza de Obama, pero no ocupa un cargo relevante en el diseño de la política exterior. Igual, en Brasil se reunió con 'Lula' y en Uruguay con Mujica. En la Argentina, y ante la indiferencia oficial, optó por juntarse con el Vicepresidente Julio Cobos, algunos referentes opositores y las empresas de origen norteamericano. Sus oídos escucharon los mismos reclamos de siempre que, en lugar de ser transmitidos a la Presidenta, fueron canalizados a través de la prensa. Valenzuela tuvo la crudeza típica de los funcionarios norteamericanos que lo único que les interesa defender son sus intereses. Pero encontró del otro lado una receptividad que antes no había. En sordina o en voz alta, cada vez más empresarios se atreven a cuestionar las políticas de los Kirchner. No en vano, la UIA y AEA hicieron acto de presencia en el Rosedal de Palermo en respaldo del sector agropecuario. Los teléfonos oficiales ya no suenan como antes y aquella relación idílica se rompió definitivamente el 28 de junio cuando las urnas hablaron y dejaron en evidencia el mal humor social.Pero el verborrágico Valenzuela no fue el único dolor de cabeza oficial esta semana. Los cuestionamientos recibidos por el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández y su incumplimiento de un fallo judicial, deterioraron un poco más la relación de la Casa Rosada con el Poder Judicial, jalonada por roces en los últimos meses. Puntualmente y cada uno a su manera, los integrantes de la Corte Suprema, Argibay y Fayt, dejaron sentada públicamente su postura y advirtieron que los fallos judiciales deben ser acatados. En este puntual, hubo una beneficiaria directa del incumplimiento de Fernández: Alicia Castro, Embajadora en Venezuela y líder desde hace años del gremio de los aeronavegantes. Castro y su gente perdieron las elecciones en el gremio pero nunca acataron la orden judicial.El enojo de Néstor y Cristina por los dichos de Valenzuela y las consideraciones públicas de Argibay y Fayt, fue supremo pero no el úlitmo. Un par de días antes se había conocido un fallo de un juez (Carbone) que dispuso suspender la aplicación de dos artículos de la Ley de Medios, en especial los vinculados a las licencias y las enajenaciones. Fue la gota que hizo desbordar el vaso. Así fue que se repartieron las tareas para contestar. Desde Corrientes, el ex presidente arremetió contra los medios y, en su ya clásico enfrentamiento con el Grupo Clarín, sacudió duro y parejo: "cobardes y antidemocráticos". En un ambiente más formal, desde La Pampa y en la inauguración de una ciudad judicial, la Presidenta pasó facturas varias: a los medios y a los jueces. Pero puso a los dos en la misma bolsa. "Hablan y titulan sobre la independencia de la justicia del poder político, pero no del económico. Ese sí que es permanente y no lo vota nadie", disparó crispada.Al oficialismo, de todas maneras, parecen importarle poco estos cuestionamientos. Néstor Kirchner ya le dedica la mayor parte de su tiempo a la interna peronista y lo que se viene en el 2.010. Estuvo en Corrientes, San Juan, el Gran Buenos Aires y así seguirá recorriendo el país. En la estratégica Buenos Aires tiene sometido a Daniel Scioli, a través de la asfixia financiera. Por si fuera poco el ex motonauta, está desbordado por los problemas de seguridad y ahora denunció un complot de la policía para perjudicarlo. Scioli no puede escaparle al karma de los gobernadores bonaerenses. Arrancan con tantas ínfulas que piensan ser presidentes y al final tienen que conformarse con algún cargo perdido. Tan compleja es la realidad bonaerense. Encima Kirchner se da el lujo de ningunearlo, lo mismo que hace Cristina. Mientras Scioli se inmola en nombre de la gobernabilidad, en la Casa Rosada festejan. Claro, pese a las elucubraciones sureñas, nadie asegura nada en ese vasto territorio. Duhalde promete echar a Kirchner que enarbola el látigo sobre las cabezas de los volubles intendentes. El final es abierto y cualquiera puede quedarse con el mandado.Duhalde, como esos ajedrecistas que piensan con anticipaciòn todos sus movimientos, le volvió a meter un poco de presión a Reutemann. No lo hizo él sino su mujer, en Rosario. Desde junio prácticamente, que el santafesino no abre la boca. No hay encuesta que no refleje la fortaleza de una eventual candidatura suya y la capacidad de aglutinar a todo el peronismo disidente en contra de Néstor Kirchner. Pero el 'Lole', hombre fiel a sus silencios, no preanuncia sus jugadas. Quizás no quiera exponerse o piense que todavía falta mucho para el 2.011. Sin embargo, la reforma política aprobada hace un par de semanas, acorta los tiempos y pone en un brete a los que quieran enfrentar a Kirchner.Las perspectivas para el 2.010 son mejores que el 2.009. No hay dudas de eso. Y por allí pasan las ilusiones oficiales. Si la economía se endereza, puede desaparecer ese malhumor social que persigue cada acto de gobierno, cada actitud del matrimonio. Y puede servir para recuperar el terreno perdido. Ese que los radicales y el peronismo disidente quiere ocupar.
Por Jorge Barroetaveña
De la redacción de El Día de GualeguayEl Departamento de Estado se está cobrando uno por uno los desplantes oficiales de los últimos años. No sólo le ha negado aún la posibilidad a Cristina Fernández de entrevistarse con Barak Obama, sino que se atrevió a enviar a un funcionario de segundo nivel, que puso el foco sobre uno de los puntos débiles de la administración kirchnerista. A ver, Arturo Valenzuela es hombre de confianza de Obama, pero no ocupa un cargo relevante en el diseño de la política exterior. Igual, en Brasil se reunió con 'Lula' y en Uruguay con Mujica. En la Argentina, y ante la indiferencia oficial, optó por juntarse con el Vicepresidente Julio Cobos, algunos referentes opositores y las empresas de origen norteamericano. Sus oídos escucharon los mismos reclamos de siempre que, en lugar de ser transmitidos a la Presidenta, fueron canalizados a través de la prensa. Valenzuela tuvo la crudeza típica de los funcionarios norteamericanos que lo único que les interesa defender son sus intereses. Pero encontró del otro lado una receptividad que antes no había. En sordina o en voz alta, cada vez más empresarios se atreven a cuestionar las políticas de los Kirchner. No en vano, la UIA y AEA hicieron acto de presencia en el Rosedal de Palermo en respaldo del sector agropecuario. Los teléfonos oficiales ya no suenan como antes y aquella relación idílica se rompió definitivamente el 28 de junio cuando las urnas hablaron y dejaron en evidencia el mal humor social.Pero el verborrágico Valenzuela no fue el único dolor de cabeza oficial esta semana. Los cuestionamientos recibidos por el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández y su incumplimiento de un fallo judicial, deterioraron un poco más la relación de la Casa Rosada con el Poder Judicial, jalonada por roces en los últimos meses. Puntualmente y cada uno a su manera, los integrantes de la Corte Suprema, Argibay y Fayt, dejaron sentada públicamente su postura y advirtieron que los fallos judiciales deben ser acatados. En este puntual, hubo una beneficiaria directa del incumplimiento de Fernández: Alicia Castro, Embajadora en Venezuela y líder desde hace años del gremio de los aeronavegantes. Castro y su gente perdieron las elecciones en el gremio pero nunca acataron la orden judicial.El enojo de Néstor y Cristina por los dichos de Valenzuela y las consideraciones públicas de Argibay y Fayt, fue supremo pero no el úlitmo. Un par de días antes se había conocido un fallo de un juez (Carbone) que dispuso suspender la aplicación de dos artículos de la Ley de Medios, en especial los vinculados a las licencias y las enajenaciones. Fue la gota que hizo desbordar el vaso. Así fue que se repartieron las tareas para contestar. Desde Corrientes, el ex presidente arremetió contra los medios y, en su ya clásico enfrentamiento con el Grupo Clarín, sacudió duro y parejo: "cobardes y antidemocráticos". En un ambiente más formal, desde La Pampa y en la inauguración de una ciudad judicial, la Presidenta pasó facturas varias: a los medios y a los jueces. Pero puso a los dos en la misma bolsa. "Hablan y titulan sobre la independencia de la justicia del poder político, pero no del económico. Ese sí que es permanente y no lo vota nadie", disparó crispada.Al oficialismo, de todas maneras, parecen importarle poco estos cuestionamientos. Néstor Kirchner ya le dedica la mayor parte de su tiempo a la interna peronista y lo que se viene en el 2.010. Estuvo en Corrientes, San Juan, el Gran Buenos Aires y así seguirá recorriendo el país. En la estratégica Buenos Aires tiene sometido a Daniel Scioli, a través de la asfixia financiera. Por si fuera poco el ex motonauta, está desbordado por los problemas de seguridad y ahora denunció un complot de la policía para perjudicarlo. Scioli no puede escaparle al karma de los gobernadores bonaerenses. Arrancan con tantas ínfulas que piensan ser presidentes y al final tienen que conformarse con algún cargo perdido. Tan compleja es la realidad bonaerense. Encima Kirchner se da el lujo de ningunearlo, lo mismo que hace Cristina. Mientras Scioli se inmola en nombre de la gobernabilidad, en la Casa Rosada festejan. Claro, pese a las elucubraciones sureñas, nadie asegura nada en ese vasto territorio. Duhalde promete echar a Kirchner que enarbola el látigo sobre las cabezas de los volubles intendentes. El final es abierto y cualquiera puede quedarse con el mandado.Duhalde, como esos ajedrecistas que piensan con anticipaciòn todos sus movimientos, le volvió a meter un poco de presión a Reutemann. No lo hizo él sino su mujer, en Rosario. Desde junio prácticamente, que el santafesino no abre la boca. No hay encuesta que no refleje la fortaleza de una eventual candidatura suya y la capacidad de aglutinar a todo el peronismo disidente en contra de Néstor Kirchner. Pero el 'Lole', hombre fiel a sus silencios, no preanuncia sus jugadas. Quizás no quiera exponerse o piense que todavía falta mucho para el 2.011. Sin embargo, la reforma política aprobada hace un par de semanas, acorta los tiempos y pone en un brete a los que quieran enfrentar a Kirchner.Las perspectivas para el 2.010 son mejores que el 2.009. No hay dudas de eso. Y por allí pasan las ilusiones oficiales. Si la economía se endereza, puede desaparecer ese malhumor social que persigue cada acto de gobierno, cada actitud del matrimonio. Y puede servir para recuperar el terreno perdido. Ese que los radicales y el peronismo disidente quiere ocupar.
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