Niños con asma
Mucho es lo que se puede hacer para reducir al mínimo los efectos de esta afección. Con un buen diagnóstico y un seguimiento médico es posible desarrollar una vida normal.
Por el Víctor Badaracco (*)
Colaboración con el Suplemento Salud
Es una enfermedad con repercusión negativa en la vida diaria del niño que la padece y también de su familia, es por eso que debe ser encarada con la seriedad y la responsabilidad que la misma requiere. Los tratamientos que se utilizan en la actualidad permiten que el niño lleve una excelente calidad de vida siempre y cuando el mismo sea cumplido al pie de la letra y exista un estricto seguimiento profesional, para lo que se requiere una muy buena relación médico-paciente-familia.
Se define hoy como asma bronquial a un trastorno inflamatorio de las vías aéreas en la que intervienen una serie de células y mediadores de la inflamación. Esto determina en el niño susceptible, un aumento de la llamada hiperreactividad de las vías aéreas, generada por una innumerable variedad de estímulos físicos, químicos, infecciosos y farmacológicos. Estos niños presentan recurrentes episodios de sibilancias, tos y dificultad para respirar que son provocados por la inflamación antes descripta, la que genera una reducción en el calibre de los bronquios en forma difusa y de intensidad variable que puede revertir en forma espontánea o por acción farmacológica.
En la mayoría de los casos estos episodios se alternan con períodos libres de síntomas.
Sobre control y tratamiento
En los niños el asma es más frecuente en el sexo masculino y aún más en los menores de cinco años. La tendencia a sufrir de asma bronquial parece ser de causa hereditaria, sin dejar de tener en cuenta un sinnúmero de factores ambientales como infecciones virales, cambios climáticos, ingestión de bebidas o alimentos muy fríos, contaminación aérea-ambiental (humo del cigarrillo), reacciones alérgicas, etc.
Las metas de la terapéutica del asma en la infancia son las mismas que en el adulto o sea
1. Prevenir los síntomas crónicos, tos, catarro, dificultad para respirar.
2. Mantener la función pulmonar lo más cerca posible a lo normal.
3. La posibilidad de mantener niveles diarios de actividad.
4. Prevenir la recurrencia de la enfermedad y la necesidad del tratamiento de emergencia.
5. Encontrar el equilibrio entre el control óptimo de la enfermedad y la dosis de medicación a fin de evitar efectos secundarios.
6. Cumplir con los objetivos del control del asma, que son: evitar las crisis, distanciarlas entre ellas y/o disminuir su intensidad.
Logrando estas metas se estaría generando asimismo confianza en el niño y su familia, para lo cual es necesario que el grupo familiar reconozca precozmente los desencadenantes de la enfermedad y/o las manifestaciones preliminares de la misma. Para ello es importante el contacto regular con su médico quien determinará cual es el grado de asma que el niño padece (leve, moderada o grave) y poder así indicar en tiempo y forma la terapéutica adecuada. En ciertos centros de investigación la medición del óxido nítrico exhalado es un método sencillo para detectar la inflamación bronquial a cualquier edad. Además otro objetivo es la adecuada y efectiva vía de administración de los medicamentos en dosis bajas y que pueda ser administrada por el niño y/o sus padres.
Se debe desmitificar la acción tóxica de los medicamentos en aerosol, que en dosis adecuadas y con el control del médico, no ha sido demostrado que sean nocivos.
Hablando de aerosoles de polvo seco inhalado, se debe buscar el mejor dispositivo, y entrenar adecuadamente al niño y/o sus padres los que siempre deben mantener el control no sólo de la forma de administración, sino también de su dosificación.
La vía de administración preferida para niños pequeños es la oral o la inhalatoria. Esta última puede ser mediante aerosol o nebulización. Hay que tener presente que en el caso de utilizar nebulización, es muy importante seguir cuidadosamente la indicación del médico para no excederse en la dosis, por cuanto una gota de Salbutamol, que es la droga más frecuentemente utilizada, equivale a casi tres disparos de aerosol de la misma droga.
En los niños mayores de cinco años, la administración de la medicación en forma de aerosol o cápsulas de polvo para inhalar, depende de la coordinación entre la aplicación y la aspiración del medicamento; en caso necesario se usan cámaras con o sin válvulas. En el caso de crisis los medicamentos de uso corriente son: Oxígeno, Corticoides por vía oral o inyectable, Salbutamol, Fenoterol y la Terbutalina, así como la Teofilina. En los casos crónicos se utilizan: Corticoides, Fluticasona, Beclometasona, Budesonide y Ciclesonida y como broncodilatadores el Salmuterol y el Clembutero. En los adultos con problemas respiratorios crónicos, se utiliza el Tiotropio inhalado. En todos los casos la administración de estos medicamentos tiene que estar bajo la estricta supervisión del médico tratante.
(*) Dr. Víctor Badaracco
– Médico especialista en Neumonología Infantil.
– Consultor Honorario de la División Neumonología de la Univ. Nac. Bs. As- (UBA)
– Ex Director Ejecutivo del Hospital de Clínicas Gral. San Martín de Bs. As.
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