No aspiran a un trabajo vitalicio
Para las nuevas generaciones nada es para siempre. La volatilidad y la fluidez definen el carácter epocal en todos los órdenes, que abarca incluso la relación vital con el trabajo.Hubo un tiempo en el cual la identidad de las personas se construía alrededor de un empleo seguro y para toda la vida. Eso implicaba identificarse con una empresa, llevar su camiseta lealmente mientras durase la vida laboral.Ahora los jóvenes profesionales tienen la cultura del "toco y me voy" y saltan de empleo en empleo. Eso dice un estudio realizado por FLACSO, que analizó el comportamiento laboral en la última década en jóvenes de entre 24 y 30 años.Generación que no se ancla en ningún sitio, que rehuye de la fijeza, prefiere rotar de empleo para acumular experiencia. "Sí valoran el trabajo, pero esta valoración está relacionada con el ingreso y no con la permanencia como fuente de identidad", explicó Ana Miranda, investigadora de FLACSO."Quieren estudiar afuera o tomarse un año sabático para desarrollar proyectos personales. Y rotan porque surge una oportunidad que supera en ingresos a la ocupación actual o es más acorde a nivel vocacional", refiere Miranda, en diálogo con Clarín.Además de mejores salarios, los jóvenes profesionales buscan flexibilidad horaria, sumar experiencia y desafíos profesionales y un ambiente laboral agradable.A las empresas les interesa incorporar sangre nueva, empleados cuya sensibilidad sintonice con la época, que tengan capacidad de adaptarse a los nuevos desafíos tecnológicos, y que se muestren proactivos y flexibles.Por otro lado, ésta es una generación que sabe que la capacitación es un valor, y es competitiva en este sentido. Los jóvenes una vez que se gradúan, siguen estudiando. Por eso, generalmente, están bien calificados.Sin embargo, su exigencia inmediata de buenos ingresos muchas veces produce colisión. "Como las empresas no ofrecen posibilidades de crecimiento rápido y un buen salario, (los jóvenes) no resisten y se van. Con este panorama no se puede establecer un verdadero plan de carrera", explicó Fernanda Grasso, una consultora internacional de recursos humanos."Siempre hay rotación y los que resistieron hoy ocupan cargos gerenciales o se preparan para asumir un puesto de líder. Lo cierto es que no podemos hacer oídos sordos ante esta nueva generación. Debemos abordar y prestar atención al manejo de la ansiedad", reconoció Carolina Buira, directora de Recursos Humanos de L'Oréal.En la Asociación de Recursos Humanos de Argentina (ADRHA) coinciden en que los jóvenes profesionales no están dispuestos a permanecer en un lugar que no se adapte a sus exigencias laborales."Si buscó trabajo en dos empresas simultáneamente, entrará a la primera que lo cita. Pero si la otra lo demanda con mejores condiciones laborales, renunciará. Puede estar dos semanas e irse", refiere Gustavo Aquino, de la comisión directiva de esa entidad.Otra es la realidad, por cierto, de aquellos jóvenes que no pueden hacer una carrera universitaria, y a los cuales les aguarda un horizonte laboral precario y signado por los empleos mal remunerados.Aquí hay escaso margen para elegir dónde querer trabajar. La menor calificación pone un techo a las aspiraciones. Las principales generadoras de empleo para esta franja son: supermercados, delivery, telemarketing, comidas rápidas, shoppings, agencias de promoción, entre otros empleos.Esta brecha generacional entre los que están en condiciones de capacitarse e iniciar una carrera profesional exitosa y aquellos que tienen obturado su horizonte laboral por falta de calificación, es otra de las características de la época.
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