No los dejaré solos
¡Cómo necesitamos en la vida escuchar este tipo de promesas! Caminar con la certeza de una compañía que no abandona nos da confianza y serenidad, sobre todo en situaciones de turbulencias y sufrimientos.Monseñor Jorge Eduardo Lozano Jesús conoce muy bien el corazón humano. Por eso, durante la última cena relatada en el Evangelio de San Juan quiere fortalecer el ánimo de los discípulos con esta promesa: "No teman, no se inquieten... no los dejaré huérfanos.... les enviaré el Espíritu Santo".La muerte y resurrección de Jesús nos trae como regalo al Espíritu Santo. Ese acontecimiento lo llamamos "Pentecostés", y en la Iglesia lo festejamos hoy a 50 días del domingo de Pascua.El mismo Evangelio de San Juan nos relata que Jesús en la mañana de la Resurrección se aparece a los apóstoles y les dice: "como el Padre me envió a mí, yo los envío a ustedes"; y al decirles esto sopló sobre ellos diciendo: "reciban el Espíritu Santo" (Jn 20, 21-22). Y así como la misión de Jesús estuvo sostenida por el Espíritu Santo, también lo está la misión de la Iglesia.Al Espíritu Santo todos lo recibimos en el Bautismo. Y todos en la Iglesia somos enviados por Jesús para la misión, para dar testimonio de su resurrección, del amor que Él nos tiene.También lo celebramos en el sacramento de la Confirmación, al cual llamamos de la "madurez cristiana". Este Sacramento nos ayuda con una presencia especial del Espíritu para fortalecer nuestra pertenencia a la Iglesia, dar mayor testimonio del Señor.San Pablo, en la carta a los Romanos nos muestra la vinculación que hay entre la esperanza y el Espíritu. Nos dice "la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado" (Rm 5, 5). Es aliento de vida, fuerza que nos impulsa a la misión, consuelo en las fatigas.Por eso decimos que la vida cristiana es vida en el Espíritu. Él es quien alienta a los misioneros en todo el mundo, a los sacerdotes y obispos en nuestras comunidades, a los papás y mamás para educar a sus hijos, a los mártires, a las consagradas, a los líderes sociales, a los que buscan la paz y la justicia, a los catequistas.Hablando de catequistas. Hoy está concluyendo el 3° Congreso Nacional de Catequesis en Morón. Desde el jueves a la tarde representantes de todas las diócesis del país están compartiendo experiencias, anhelos, preocupaciones. El lema que ha convocado es: "Anticipar la aurora, construir esperanza". La aurora es el momento en que comienza la luz a ser más fuerte que la oscuridad. Se ve más claro. Pero ese momento nos evoca una tensión, un momento de tensa y activa espera. Es actitud que se comparte con otros. No es espera solitaria ni resignada. Es tiempo de estar cercanos y construir juntos.Demos gracias a Dios por el regalo de tantos catequistas que con esfuerzo, alegría y generosidad llevan adelante la misión que Jesús confió a toda la Iglesia.Otro gran acontecimiento que tenemos en estos días es el Encuentro Mundial de Familias con el Papa Benedicto XVI. Se celebra en la ciudad de Milán en Italia. Recemos por los frutos de esta reunión en la cual las familias son el centro de atención y cariño. Obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
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