LA LUCHA CONTRA LOS NAZIS EN LA AGENDA LOCAL
Noticias desde el frente: cuando Gualeguaychú seguía la Segunda Guerra Mundial a través de los diarios
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A pesar de la distancia y la neutralidad de Argentina, nuestra ciudad estaba al tanto de cada acontecimiento del conflicto con lujo de detalles y permanente actualización. El curso de la guerra ocupaba los titulares de la primera plana y disparaba análisis y opiniones, mientras que los telegramas internacionales y las fotos de los ejércitos llegaban a los ojos de los gualeguaychuenses.
El pasado 8 de mayo se cumplieron 81 años de la caída de la Alemania nazi, hito que marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, que terminaría por completo meses después con la rendición forzada de Japón. La fecha, conocida como el Día de la Victoria en Europa, coincide con la capitulación oficial del ejército alemán ante las fuerzas soviéticas y los Aliados. Tras el anuncio, decenas de miles de personas salieron a las calles en Londres, París y otras ciudades aliadas para celebrar el fin de las hostilidades.
Desde entonces, lo que es considerado como el mayor conflicto bélico de la historia de la humanidad se instaló como una temática recurrente en las producciones culturales y en la memoria colectiva de Occidente. Al día de hoy, sus acontecimientos y la imagen del nazismo como la de aquel gran enemigo al que hubo que enfrentar sigue despertando el interés de las personas, al tiempo que los horrores del Holocausto no dejan de suscitar la pregunta de cómo fue posible tanto odio.
Aunque nuestro país se mantuvo neutral hasta que la guerra estuvo virtualmente terminada, los acontecimientos que tenían lugar en el Viejo Continente ocupaban un lugar central en las noticias e intereses de los argentinos. Por el vínculo comercial, geopolítico e incluso inmigratorio que tenía Argentina con Europa, Gualeguaychú y sus habitantes no eran ajenos al contexto de la Segunda Guerra Mundial. A este lado del Atlántico, muchos seguían atentos el desarrollo del conflicto bélico y no faltaban quienes tomaban posición en favor de los Aliados (la coalición liderada por el Reino Unido, Estados Unidos y, desde 1941, la Unión Soviética) o del Eje (Alemania, Italia y Japón).
El trasfondo era ideológico: los discursos del fascismo italiano y español y del nazismo alemán, que prometían el retorno a un pasado glorioso y encontraban en un chivo expiatorio la culpa de todos sus males, calaban hondo en los inmigrantes europeos llegados a la Argentina y en sus hijos. De la misma manera, también lo hacían las expresiones contrarias, representadas tanto por la resistencia anarquista y socialista como por las democracias liberales. Esta última, la visión del bloque occidental, enemigo del nazismo, era al igual que hoy, el discurso dominante en estas latitudes.
Es interesante ver cómo los diarios locales, en pleno transcurso de la guerra, informaban con lujo de detalles y daban un lugar preponderante a las noticias sobre cada batalla y movimiento. Los gualeguaychuenses de aquel entonces eran conscientes de que a miles de kilómetros se estaba definiendo el curso de la historia.
Gracias al trabajo del Centro Documental Gualeguaychú, una iniciativa gestionada desde los museos locales y la Subsecretaría de Cultura, que reúne, preserva y digitaliza el patrimonio histórico de la ciudad. Ahora ElDía pudo acceder a los ejemplares de 1942 de El Diario, un periódico local que hoy nos sirve para reconstruir el lugar central que ocupó el conflicto bélico mundial en la agenda local.
Cabe destacar que 1942 marcó un punto de inflexión decisivo en la Segunda Guerra Mundial, ya que durante esos meses se definieron cambios estratégicos que terminarían inclinando el conflicto a favor de los Aliados. Hasta entonces, las potencias del Eje parecían avanzar de manera imparable en Europa, África y Asia. Sin embargo, en 1942 esa expansión encontró un límite y, en varios frentes, empezó a retroceder.
En junio de ese año, Estados Unidos destruyó gran parte de la flota japonesa en la Batalla de Midway y cambió el equilibrio de fuerzas en el océano Pacífico. Poco después, en agosto, comenzó la Batalla de Stalingrado, considerada una de las más sangrientas de la historia: cinco meses de combate entre los nazis y el Ejército Rojo que dejó más de 2 millones de bajas entre ambos bandos. En octubre se dio la Segunda Batalla de El Alamein, donde los británicos frenaron el avance alemán de Rommel en el norte de África.
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Pero, además, 1942 estuvo marcado por la profundización del terror nazi. Durante ese año se consolidó la llamada “Solución Final”, el plan sistemático de exterminio de la población judía europea impulsado por los nazis. La Conferencia de Wannsee, realizada en enero, había organizado administrativamente el genocidio que luego sería conocido como el Holocausto.
El Diario informaba a los gualeguaychuenses de cada acontecimiento de la guerra con lujo de detalles y permanente actualización. En cada número, titulaba en primera plana las noticias más impactantes, incluía telegramas internacionales de ciudades como Moscú, Estocolmo, Roma, Berlín y Londres e ilustraba sus páginas con fotos de los ejércitos o incluso historietas que recreaban escenas de combate.
Aún tratándose de una época previa a la globalización, la información del conflicto llegaba a la ciudad en menos de 24 horas, dando cuenta del verdadero carácter mundial de lo que se estaba viviendo en Europa y el Pacífico. Por ejemplo, los titulares del 27 de abril y 12 de mayo decían -respectivamente- “Hitler confesó el fracaso del ataque en los frentes de Rusia en su discurso de ayer” y “Lanzó esta madrugada Alemania su primer gran ofensiva en Rusia”.
Otros títulos llamativos que pueden encontrarse hojeando los ejemplares del medio local son: “Cien mil japoneses avanzan sobre las últimas posiciones aliadas en Birmania”; “Los Aliados ultiman los detalles de una poderosa ofensiva en el Mediterráneo”; “Tokio bombardeado: 4.000 muertos”; “Se está librando en Rusia la más sangrienta de las batallas”, “Fracasaron totalmente los ataques nazis en Leningrado”, por mencionar algunos. Los telegramas internacionales también tenían alto impacto en su contenido, como el que aseguraba que “el frente de Kersch se convirtió en pocas horas en un infierno, dicen los corresponsales de guerra”.
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Las fotos que llegaban desde lejos mostraban imágenes de la aviación militar inglesa, el invierno en el frente ruso o los soldados filipinos listos para resistir a los japoneses. Iban acompañadas de epígrafes con descripciones precisas y narrativas épicas y arengadoras. Por ejemplo, uno que se titula “Medicina para el Tercer Reich" y expresa: “El único tónico que conviene a los nazis es el hierro, y se lo suministran en dosis generosas los cazas y bombarderos de las Reales Fuerzas Aéreas británicas”.
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En esa línea, algunas novedades se contaban a su vez en forma de ilustraciones cómicas, con caricaturas de Hitler perdiendo contra Stalin en el frente ruso.
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Tomando información de la Agencia Noticiosa Saporiti, la primera fundada en Argentina, también llegaban historias curiosas protagonizadas en el frente de batalla que buscaban atrapar el interés del lector acercando las increíbles y trágicas experiencias de la guerra. Una de ellas es la de Leonard Dumbridge, un civil inglés de 18 años que a bordo de un buque mercante derribó tres bombarderos alemanes.
También se incluían pequeñas tiras de historietas a cuatro cuadros que contaban “Una historia en los países ocupados”. Ficciones que bien podrían haber sucedido en aquellos escenarios de ocupación y resistencia, donde los héroes y protagonistas son por lo general civiles que deben hacer frente a la crudeza de la guerra.
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Por otra parte, más allá de lo estrictamente noticioso, es lógico pensar que, al igual que en otras partes del mundo, pero sobre todo en un país que siempre miró hacia Europa, el conflicto bélico despertaba un claro interés en la población y era común que se hiciera alusión a ella en producciones culturales y conversaciones cotidianas. Así lo reflejan las películas y el “noticiorio de la guerra” que se pasaba en el Teatro Gualeguaychú (que por entonces también era sala de cine) e incluso en las publicidades.
Por mencionar solamente un ejemplo, un diario de julio anunciaba la proyección de “El león tiene alas”, “extraordinario film documental con notas gráficas del poderío aéreo de las potencias en lucha, como base del continuado mixto de mañana”; mientras que otro de agosto incluye una publicidad a gran tamaño de Tiendas París-Londres que aseguraba que “se acabó la guerra… la guerra a la suba de precios”. En otra publicación, la histórica tienda de Gualeguaychú reconocía que “a pesar de los inconvenientes de la guerra” lograban ofrecer a la clientela las mejores marcas.
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Otra clara confirmación de esto es el hecho de que dos secciones de El Diario, llamadas “Comentando…” y “Comentarios de actualidad” a menudo se veían copadas por escritos, análisis y opiniones que vaticinaban el fin del conflicto o describían el terror que el ejército alemán imponía sobre Europa. En ese sentido, también había columnas editoriales, como la del 11 de mayo titulada “Buscando el talón de Aquiles de los nazis”, en la que ya se vislumbraba el golpe final que asestarían dos años más tarde los Aliados en el corazón del Reich.
En cuanto a las acciones y el involucramiento de la ciudadanía respecto a lo que pasaba en Europa, El Diario da cuenta de la existencia de vecinos de Gualeguaychú que integraban la “Comisión de apoyo a los pueblos agredidos por el nazifascismo”. Esta fue creada en nuestro país en conjunto con la "Comisión Especial Investigadora de Actividades Antiargentinas" (1941-1943). La comisión de apoyo fue un espacio de solidaridad y resistencia estrechamente vinculado a las labores de denuncia contra la penetración nazi en la región y ayuda a las víctimas del fascismo europeo. Ambas organizaciones investigaban la propaganda del Tercer Reich en el país, incluyendo las actividades de las "escuelas nazis" en la provincia de Entre Ríos.
En uno de los ejemplares de este periódico, La Comisión de Apoyo hacía un llamado a la solidaridad con la “Jornada de ayuda y sacrificio para la campaña de botas” manifestando que “nadie puede permanecer indiferente ante las horribles atrocidades cometidas por las hordas nazistas”. Para eso informaba que había puesto en circulación “estampillas de $0.50 y $1 como también bonos fraccionados por un par de bolsos de valor $12 m/n”, las cuales eran impresas para la U.R.S.S., Inglaterra, EE.UU. y China, “de modo que el ayudista elija el país a que ha de destinarse la donación, las que son enviadas por intermedio de la Cruz Roja de cada país”.
Por último, y en cuanto a la incidencia de la guerra en la economía global, cabe decir que sus avatares y oportunidades también llegaron a Gualeguaychú. Por ejemplo, en un diario de junio se publicó un proyecto impulsado por el Gobierno de Entre Ríos para organizar la compra, procesamiento y exportación de huevos en polvo a Europa (muy consumido en aquel entonces por ejércitos y civiles) a través del Frigorífico Gualeguaychú. La nota explica que la Provincia quería instalar una fábrica secadora para aprovechar la demanda internacional generada por la guerra y abrir mercados exteriores para los productos entrerrianos. El texto incluso habla de la posibilidad de competir en la “posguerra” con productos de calidad.
De esta manera, con sólo mirar uno de los medios gráficos locales de la época se puede intuir que el devenir de la Segunda Guerra Mundial estaba más que presente en la cotidianidad de los gualeguaychuenses. Un análisis más extensivo de otros diarios contemporáneos que puedan digitalizarse y recuperarse va a poder sin dudas arrojar nuevas curiosidades y lecturas de cómo nuestra ciudad fue, a la distancia, testigo del mayor conflicto bélico de la historia.

