Nuevo test global a causa del clima
Las delegaciones de 190 países están reunidas en Cancún (México) para avanzar en un acuerdo que permita reducir la emisión de gases contaminantes que provocan el calentamiento global.Tras la frustrada negociación del año pasado en Copenhague, los líderes mundiales se enfrentan ante un nuevo test para dar respuesta global al problema del cambio climático.Las informaciones que llegan de Cancún, revelan una sorda puja entre Estados Unidos y China, los mayores contaminadores del planeta, más allá de que se ha hecho trascender un clima de "cauto optimismo".El telón de fondo de la cumbre es que la temperatura media terrestre empezó a descontrolarse a partir de la Revolución Industrial, que abrió una era de emisiones tóxicas desproporcionadas.Hay cierto consenso entre los científicos en que los GEI (gases de efecto invernadero), principalmente emitidos por las actividades humanas -combustión de energía fósil, deforestación, agricultura, etc.-, son los responsables del cambio climático.El 2010 se encamina a ser el año más caluroso desde que se iniciaron los registros en 1850. Ya está entre las tres mayores temperaturas junto a 1998 y 2005.Las emisiones de los gases contaminantes que producen el efecto invernadero y por lo tanto el calentamiento global, permanecen en un aumento constante. En este momento están en un 40% más que en la era preindustrial (alrededor de 1870).En la cumbre se habla de un compromiso de las naciones para recortar las emisiones con el objetivo de mantener el incremento de la temperatura global para fines de este siglo en menos de dos grados centígrados.Sin embargo, la mayoría de los científicos ya hablan de que aunque se detuvieran todas las emisiones en este momento, para el 2100 el planeta tendrá un aumento de las temperaturas de 3,5 grados, según informa Gustavo Sierre, corresponsal de Clarín en la cumbre."Esto elevaría en al menos medio metro el nivel del mar y pondría en riesgo la vida de al menos un cuarto de la población mundial. Para tener un ejemplo más cercano, la Mesopotamia argentina y toda la costa de Buenos Aires hasta Rosario permanecería bajo el agua", destacó el periodista.La responsabilidad de los países en el problema es disímil. Y se diría que sobre todo recae en un grupo de economías que, dada su dimensión, son las más contaminantes.De hecho China y Estados Unidos son los mayores emisores mundiales de GEI. Cada uno emite 6.000 toneladas de dióxido de carbono por año y ambos son responsables del 40% de las emisiones globales.También es cierto que esos dos países son los motores de la economía global. Un frenazo de estos motores, a causa de la imposición de una rigurosa dieta ambiental, seguramente impactará en las economías del resto de los países, incluso de los periféricos como Argentina.¿Están dispuestos todos ellos, llegado el caso, a renunciar a crecer económicamente menos en beneficio del planeta? Ésta es la pregunta que sobrevuela siempre en este tipo de cumbres.Por lo pronto, China se sigue negando a la vigilancia internacional de sus emisiones, argumentando que no va a hacer recortes que afecten el enorme crecimiento que está teniendo.A todo esto, Estados Unidos alega que no se va a comprometer a nada si no se aprueba un plan global. En tanto que Japón es remiso a avanzar, porque dice que ningún país desarrollado cumple con la obligación de dar a conocer sus emisiones contaminantes.Es decir, las potencias se culpan unas a otras, demostrando así sus temores a resignar crecimiento económico o poder internacional, a cambio de un pacto a favor del medio ambiente.
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