Ocurrencia vacuna y el modelo criollo
Por ejemplo, hay una crítica impiadosa a la TV en esta risueña ocurrencia del comediante Groucho Marx: “Yo encuentro a la televisión bastante educativa. Cuando alguien la enciende en casa, me marcho a otra habitación y leo un buen libro”.
La arrogancia argentina, en tanto, ha sido ridiculizada de muchos modos. “Los argentinos son uruguayos con complejo de superioridad”, decía un graffiti pintado en Buenos Aires en 2001.
En una pagina web chilena se podía leer el encono trasandino en breves palabras: “¿En qué se diferencia un argentino de un terrorista?. En que el terrorista tiene simpatizantes”.
Dentro de este estilo entre gracioso y serio, anda circulando por Internet una “explicación de las teorías económicas con vacas”, de autor anónimo. Es una re-actualización de pensamientos ingeniosos sobre la mentada excepcionalidad del modelo argentino.
El relato gira en torno a qué hacen los distintos sistemas, ideologías o países con dos vacas. En el comunismo, por ejemplo, “el Estado te quita las dos y te regala un poco de leche”.
En una corporación china, “tenés 300 personas ordeñándolas”; en la alemana, “mediante un proceso de reingeniería las hacés vivir 100 años, comer una vez al mes y ordeñarse solas”.
En la India “tenés dos vacas... a las que adorás”. En Irak “todos piensan que tenés muchas vacas. Les decís que no tenés ninguna. Nadie te cree; así que te bombardean e invaden. Igual seguís sin tener una vaca, pero por lo menos ahora sos parte de una democracia”.
Tener dos vacas en Japón significa que: “Las rediseñás para que tengan una décima parte de su tamaño natural, y para que produzcan veinte veces más leche que una vaca normal. Luego lanzás una campaña de mercadeo mundial con un dibujo animado ingeniosísimo que se llama el ‘VacaMón’”.
Por otra parte en las Burocracias, “el Estado te quita las dos, mata una, ordeña a la otra y tira toda la leche”.
Ahora bien, ¿qué hace un argentino en 2009 con dos vacas? Aquí la humorada, cargada de crítica social y política: “No son un buen negocio, pero las mantenés porque lo venís haciendo desde antes. Haces lo posible para que no se mueran con la sequía, pero no tienen que comer”.
“Una se muere. Te queda una vaca. Decidís exportar, pero el Estado decide cerrar las exportaciones. Haces un piquete, el Estado abre las exportaciones, pero decide aplicar retenciones. Media vaca es del Estado y la otra media es tuya. Haces otro piquete, el Estado anula las retenciones ya no es media vaca de ellos, si no un cuarto”.
“Decidís no exportar. Elegís ordeñar la vaca. Contratás mano de obra. La mano de obra pretende un aumento antes de empezar a trabajar, hacen una huelga y no ordeñan. Decidís echarlos. El Estado te amenaza con mandar a la AFIP si echas a algún empleado”.
“El negocio ya no es rentable, ordeñar la vaca solo y pagar a los empleados que no trabajan hacen que debas cerrar. El Estado da planes Trabajar a tus empleados. Vos no podés ingresar por que tenés una vaca. Sos rico. Decidís cambiar de negocio”.
“Vas a matar la vaca para comer. La vaca no está, te la robaron. Ya no te queda ninguna vaca. Ahora buscás otra forma de vivir, vas a ser cartonero. La AFIP pretende registrar en un monotributo a todos los cartoneros. Mitad de los cartones es del Estado y mitad tuyo. Ya no hay solución. No vas a ser cartonero. Preferís ingresar al plan Jefes de Hogar. Vas a tener ingresos y no tenés que trabajar. ¡Esto sí es vida!”.
Este contenido no está abierto a comentarios

