¿Ola de despidos?
El Indec –intervenido por el secretario de Comercio, Guillermo Moreno- ha devenido así en un mecanismo de ocultamiento de la realidad.
Los argentinos se han percatado del fraude confrontando su poder adquisitivo real con el dibujo oficial de la inflación. Al distorsionar este indicador se diseña un mapa social virtual. Así, el gobierno oculta bajo la alfombra por lo menos 5 millones de pobres. Reconocer esta realidad, se sabe, sería aceptar que el modelo de distribución de la riqueza hace agua. A partir de aquí toda la información económica y social que da el gobierno es sospechosa. La pérdida de credibilidad en esta materia tiene un efecto negativo incalculable.
No sólo para los agentes económicos que deben tomar decisiones, y necesitan de datos confiables. Lo grave del manoseo estadístico es el daño propinado a la fe pública.
¿Quién le cree ahora a la palabra oficial¿ ¿Cómo dar crédito a los organismos del Estado, convertidos en instrumentos de propaganda del gobierno de turno? ¿Se puede hacer un país desde la mentira institucionalizada?.
La disonancia ahora la ofrece la desocupación. Mientras el Indec asegura que no se agravó la desocupación en el país, un informe privado publicó que la crisis está dejando un tendal de personas sin empleo.
La cifra que acaba de dar el Instituto para el Desarrollo Argentino (Idesa) pone los pelos de punta: unos 100 mil puestos de trabajo se perdieron en el país en el primer trimestre del año.
Eso quiere decir que cada día se pierden en la Argentina alrededor de 1.000 puestos de trabajo. Para Idesa, “no resulta creíble”, por tanto, la información oficial según la cual no varía la tasa de desempleo.
Es más, el Indec asegura que en el primer trimestre de este año hubo incluso un aumento del empleo. Pero según Idea esto colisiona no sólo con el enfriamiento económico causada por la crisis sino también con razones estacionales.
En efecto, la consultora privada explicó que en los primeros trimestres de cada año se registran niveles de empleo inferiores a los del cuarto trimestre de los años precedentes por razones estacionales.
Por otra parte, Idesa detectó “inconsistencias” entre los datos del Indec y otros informes de entidades públicas. Al respecto, llamó la atención sobre los indicadores aportados por al Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).
Según ese organismo oficial, los afiliados al sistema provisional fueron 5,6 millones en enero de este año. Eso implica que la cantidad de trabajadores registrados habría disminuido en ese mes un 2,6% respecto de diciembre de 2008.
Mientras que la cantidad de trabajadores registrados cayó en enero para la AFIP, para el Indec hubo un crecimiento trimestral del 0,5%. En este Estado esquizofrénico –que ofrece datos que se contradicen- ¿dónde está la verdad?.
Un escenario más plausible –asegura Idesa- es que en el primer trimestre de este año el empleo haya caído respecto de los últimos tres meses de 2008 en un porcentaje similar al promedio histórico de los últimos 10 años.
En suma, el escamoteo estadístico sobre la desocupación agrega otro ingrediente al contexto de incredulidad pública sobre la información oficial. No es matando la verdad sobre la realidad social como se combate la lacra de la desocupación.
El país debe sincerar su estadística pública si quiere enfrentar la crisis económica.
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