Orgánicas: La sordera de cierta dirigencia, dejará rengo al Estado
La convergencia de compromisos como de intereses debe ser el entramado sólido del nuevo Estado municipal donde no sólo se fija su nuevo diseño sino que plantean las necesidades y expectativas de los vecinos. Sin las partes, será difícil pensar el todo. Responder a la pregunta de qué es lo que espera el vecino de Gualeguaychú frente al dictado de una carta orgánica nos pondrá sin dudas ante una multiplicidad de opiniones. Pues ese será entonces el desafío: Amalgamar la polifonía de voces en un texto único que nos represente a todos.Si entendemos como ciudadanía un proceso vivo y de construcción de derechos civiles, entendemos también que con esa definición nos alejamos del estático goce de los derechos que debe ofrecer el Estado, que, aunque indelegables, no hacen a la totalidad de las expectativas de la sociedad como manifestación dinámica. De abajo hacia arriba, como cualquier construcción que se pretende, esta Constituyente Municipal deberá ser capaz de poner el oído en los cimientos de la sociedad de Gualeguaychú. En sus asociaciones intermedias, no gubernamentales, educacionales, de la industria y el comercio como de los profesionales para apuntalar el indispensable grupo de convergencias que hagan posible idear un lugar común. Es allí donde se aplicarán estas nuevas normas que si no están gestadas en la sociedad como un todo, quedarán limitadas a los sujetos de las partes. Mirarnos, repensarnos, abordarnos como territorio y sociedad, en contacto directo con la gente, en una actitud no sólo de apertura sino de respeto al otro. Crear espacios imbuídos de acciones tan básicas pero necesarias como preguntar y escuchar agudizaría la capacidad de comunicación y compresión de quienes impulsan hoy el diseño de una carta que hasta ahora promete ser sorda, pero además renga.Lejos de rótulos participativos y del encubrimiento de actitudes clientelares o autoritarias, pretendemos, quizás con alguna inocencia, despejar este proceso, que ya se ha echado a rodar, de los intereses sectoriales. Si podemos diagnosticar hoy que esta Carta será sorda y renga, debemos decir también que ello será así porque cierta dirigencia cree que nuestra sociedad está muda y ciega. Osvaldo ChesiniSenador Departamental
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