¿Para que la memoria?
Según calendario escolar, desde el 24 al 31 de marzo se debe reflexionar en las escuelas sobre lo ocurrido desde el golpe de estado del 24 de marzo de 1976, una fecha que queramos o no marcó una inflexión en la historia argentina.Por Oscar ÁvilaOpinión Cada vez que suceden hechos como estos no podemos seguir como si nada, es imprescindible que nos miremos y miremos la historia reciente para que pongamos en acción la tan remanida frase "miremos para atrás para no volver a cometer los mismos errores", a la que muchos políticos recurren para ganar votos.Como pueblo al que todavía le influyen diversas corrientes culturales e ideológicas, sintetizadas muchas veces en centralismo y federalismo y ante una historia tan reciente se nos hace muy difícil ser objetivos en el análisis, lo que lleva a que no muchas veces nos pongamos de acuerdo y hayamos encontrado un motivo más para sentirnos en veredas enfrentadas. Pero al menos tenemos que acordar en principios básicos que son necesarios para tomar un punto de partida y así no caer en la anécdota descontextualizada.En primer lugar, tenemos que tener presente que no es lo mismo un gobierno elegido por el pueble en uso del derecho que le otorga la democracia a elegir sus representantes , que un gobierno que usando las armas toma por asalto el poder y desplaza al que fue elegido; en segundo lugar se diferencia la manera de ejercer el poder.En democracia somos los mismos ciudadanos quienes en las relaciones diarias vamos viendo la necesidad de regular la convivencia en beneficio de todos; aparece aquí el estado para cumplir con ese rol de garante de la distribución de las libertades de prensas, de huelga, de trabajar, de tener garantizado el bienestar, de transitar libremente todos preceptos que están escritos en nuestra carta magna. Todos somos iguales ante la ley, inocentes hasta que se demuestre lo contrario y podríamos seguir enumerando beneficios de la democracia.No es ni fue así la acción que ejerció el gobierno que asumió el 26 de marzo de 1976, entro por la fuerza, persiguió a quienes pensaban diferente, ejerció el poder a través del terrorismo de estado entendiendo la frase desde el ejercicio del poder para eliminar a los que a criterio de quien ejerce el poder representan un peligro para el sistema autoritario reinante.Esto se engarza con la violación a los derechos humanos porque acordemos que hablamos de violación a los derechos humanos cuando el terror es ejercido por el estado.En tercer lugar no fue una guerra porque aun (parece irrisorio pero es así) las guerras están regidas por convenciones internacionales, se deben tomar prisioneros, someterlos a juicios por tribunales neutrales darles derecho a la defensa, lo que en Argentina bajo el Régimen Militar no existió; solo tenemos que pensar en la violación de domicilios que se hicieron en el arrebato a tantos compañeros y, lo que es más cruel, crear fosas comunes para privar a las personas de su identidad y borrarlos para siempre.Párrafo aparte merece el hecho de que se hayan repartido los hijos de las compañeras nacidos en cautiverio, lo que es de una atrocidad sin dimensiones como que los hijos (las personas) fueran objetos intercambiables.Los que por ese tiempo estábamos en los 17 y en un pueblo chico sabíamos más de las prohibiciones que de la realidad y esta nos pasaba por arriba. Era común ver a la policía en la esquina de tu casa y al Gral. Trimarco visitar la ciudad y buscar a quienes "algo habrán hecho". Padeciendo quizás más de una vez la intervención de la policía armada para acallar nuestra alegría en una fiesta entre compañeros de escuelas que simplemente nos juntábamos a comer un guiso que mi madre había hecho porque para más no alcanzaba. Obvio era que alguien se encargaba de avisar este hecho.Y no por reciente que resulte el hecho no se puede juzgar, solo que tenemos que tener memoria de la memoria, en el año 1983 el 31 de octubre, el 60 % de los argentino había votado al querido y recordado Dr. Raúl Alfonsín, que entre sus planes tenía juzgar a la junta militar responsable de tantas vidas desaparecidas, por aquel entonces juzgábamos una historia reciente.Y fue ese presidente quienes todavía jóvenes militares se animó a juzgarlos, encontrándolos culpables de hechos aberrantes y condenándolos a la reclusión, claro que eso le costó dos o tres asonadas militares que le debilitaron el poder democrático.Este hecho ya marcó, por ese entonces, la necesidad que teníamos los argentinos de que se hiciera justicia.Por ello la memoria como reflexión de lo pasado, revaloriza la democracia, las libertades, la vida, el bienestar y tantas cosas que nos hacen falta a los argentinos para que podamos construir políticas de estado que den garantías al pueblo de una vida en democracia con bienestar y en dignidad. La dignidad que nos da Dios desde nuestra Concepción.
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