Pérdida de legitimidad y revolución
Con frecuencia se analiza el período previo a la conformación de la Primera Junta de Gobierno del Cabildo de Buenos Aires del 25 de Mayo de 1810, en clave independentista; es decir, como etapa de germinación de los ideales y planes de emancipación que habrían de desembocar en la creación del primer gobierno criollo.Marcos HenchózOpiniónSi bien la voz independencia empezó a circular en los escritos que precedieron al acontecimiento, ésta no siempre significó separación absoluta de un pueblo o de una nación tal como la entendemos hoy, sino una posibilidad defensiva o de mayor autonomía dentro de un contexto cambiante y de grave crisis que afectó al conjunto del imperio español entre 1808 y 1810, y precedido en el Río de la Plata por las invasiones inglesas de 1806 y 1807.Los habitantes del virreinato del Río de la Plata -al igual que el de Hispanoamérica- se encontraron, ante todo, con un problema de legitimidad. Las ideas que acompañaron este proceso pudieron nutrirse de una combinación de concepciones que derivaban conjuntamente de la tradición hispánica, de las teorías del derecho natural y de gentes y de la Ilustración, donde predominaron las ideas pactistas según las cuales eran necesario el consentimiento de los integrantes de una sociedad, ya sean súbditos, individuos o pueblos, para fundar una autoridad política (1).En el Antiguo Régimen, las relaciones entre los pobladores estaban reguladas por acuerdos que definían derechos y deberes recíprocos, entre la corona y el súbdito. Era una relación pactada. "Las recopilaciones legislativas de Antiguo Régimen -como la recopilación de Leyes de los reinos de Indias o la Novísima recopilación de Leyes de España en el mundo hispánico- son en gran parte, la compilación de los estatutos y privilegios de los actores colectivos y de las reglas que regulan sus relaciones" (2).Cuando los pobladores consideraban que sus derechos se encontraban lesionados, se producían revueltas de distintos tipos, por haberse dado una ruptura de ese pacto.En noviembre de 1802, los vecinos y miembros del Cabildo de Gualeguaychú consideraron que sus derechos habían sido lesionados y avasallados, debido al nombramiento de unos oficiales para la Compañía de Milicias; por cuanto la costumbre indicaba que debían ser ellos quiénes debían realizar esos nombramientos.Antes de remitirse las Actas Acuerdo del Cabildo al Virrey Joaquín del Pino, hubo cruce de misivas a saber: el 16-05-1802 ; 11-06-1802 ; 20-06-1802 ; 24-07-1802 (3)Este caso se resolvió con medidas drásticas sancionando la conducta de los cabildantes y de los vecinos que habían apoyado tal medida.La revuelta de aquel noviembre de 1802 resulta de los modos de acción de las facciones, ya existentes en la Villa; quiénes encontraron en las reuniones del Cabildo la posibilidad de manifestar su descontento -esto se vio bien, en junio de 1810, cuando llegaron las noticias de los hechos ocurridos en Buenos Aires-. Ahora bien, esta revuelta no tiene como finalidad la toma del poder político ni tampoco, discutir la autoridad virreinal en sí misma, sino el de manifestar a las autoridades que han violado los principios de justicia que fundan el pacto basado en el derecho consuetudinario. La suerte ya estaba echada. Las autoridades políticas habían perdido legitimidad (4).Los procesos desatados en las primeras décadas del siglo XIX y los cambios que generaron fueron calificados por los contemporáneos como revolucionarios. Tanto en relación a los sucesos de Mayo como a otras revoluciones de la época como la de la independencia de las colonias británicas o francesas. "Feliz revolución"El texto del Deán Funes donde menciona la "feliz revolución", extractado del "Discurso sobre la libertad de la prensa presentado a la Junta Superior de Gobierno" dice: "Este fundamento obra con doble fuerza en el estado de nuestra situación política, en que la América por una feliz revolución ha entrado en todos sus derechos, y se halla próxima a levantar el edificio de su constitución. Nunca más que al presente convienen que no se estanquen los conocimientos, ni se sofoque la voz de los pueblos, sino que se le dé un libre curso para que así puedan desenvolverse las luces, saberse lo que la nación desea, y fijarse los principios. Esto se consigue con la libertad de la prensa, y sin ella caerán los incautos en la red y ciego cada cual seguirá el rumbo que le señalen sus antojos".Los planteos de Funes cayeron en "saco roto". Nada de eso ocurrió. Las ambiciones porteñas intentaron replicar la experiencia colonialista; dominando y dictaminando los pasos a seguir en la construcción de un nuevo esquema político y económico.Wasserman sostiene que "el concepto de revolución asumió por tanto un cariz positivo al expresar la posibilidad de profundos cambios de orden político, social, moral y cultural, asociándolo a además con otros como patria, libertad, independencia, justicia y derechos en oposición a tiranía o despotismo. Pero este cariz se debió también al hecho de haber permitido tonar inteligible un proceso político que si se distinguía por algo era por su carácter confuso e impredecible (...) Una parte sustancial de ese sentido estaba dada por el hecho de considerar a la revolución como un nuevo origen en el que debía quedar borrado todo vestigio del pasado colonial (...) Revolución tenía por tanto dos sentidos bien diversos cuando se utilizaba para hacer referencia a la experiencia histórica local: como mito de orígenes irrecusable y como una suerte de caja de Pandora cuya apertura había desencadenado conflictos que no lograban ser resueltos (...) El concepto de revolución cobró un carácter ambiguo al considerar por un lado un emblema de la libertad y mito de origen de la patria y, por otro, causa de los enfrentamientos que la desgarran" (5).En el imaginario social está presente que hubo grandes cambios luego de la Revolución de Mayo. En realidad, los cambios se fueron dando a través de las décadas siguientes. Aunque el paradigma de control del Estado siguió quedando en las mismas manos. Es necesario darnos todos los debates posibles para reescribir ciertas páginas de nuestra historia nacional. No es posible que todavía reiteremos algunas consignas y premisas de la denominada historia oficial que no explican cabalmente lo ocurrido por aquellos tiempos (tal el caso de la imagen que incorporamos en donde se habla de independencia). Lo mismo ocurre con otros grandes temas o períodos tales como el de la Declaración de la Independencia. Aunque este será motivo de otro artículo periodístico. licenciado en Historia Fuentes consultadas:(1) GOLDMAN Noemí (2008) revolución en Los historiadores y el Bicentenario. http://www.historiadoresyelbicentenario.org/(2) GUERRA Francois Xavier (1989), "Hacia una nueva historia política. Actores sociales y actores políticos" en Anuario del IEHS IV, Tandil.(3) Actas del Cabildo de Gualeguaychú.(4) HENCHOZ Marcos y FERRARI Julio (2001), Ruptura de un pacto" noviembre de 1802 en Gualeguaychú. Ponencia presentada en el IV Congreso Nacional de Historia de Entre Ríos, Concepción del Uruguay.(5) Wasserman Fabio (2008) "Revolución" en Lenguaje y revolución. Conceptos políticos claves en el Río de la Plata, 1780-1850, Prometeo, Buenos Aires. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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