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Perros, perros y más perros: "Gualeguaychú necesita una campaña de castración masiva"

Con dueños o callejeros; sueltos y atados en el fondo de un patio. La problemática es enorme y debe ser abordada desde diferentes aristas. Castrar es un paso gigante, pero no es el único. La contaminación que generan los miles de animales sin desparasitar también impacta de lleno en la calidad de la salud pública. ¿Cuán lejos está la ciudad del control real de la población animal?

Mónica Farabello

Gualeguaychú no es la excepción; se trata de una problemática que abarca a casi todos los países del mundo, aunque algunos han logrado controlar la población animal con políticas sostenidas de castración, concientización y legislación.

En nuestra ciudad existen dos refugios que contienen a más de 300 animales que se encontraban en situación de calle. Pero ¿sirven los refugios como tales? La respuesta dada por las mismas proteccionistas es “No”, porque se naturaliza el “descarte” del animal, el abandono y da una sensación de que el otro debe hacerse cargo de mi desidia.

Entonces ¿Cuál es el camino para contener la creciente población canina que se observa en las calles y quién debería hacerse cargo?

ElDía conversó con Coqui Carbó, histórica referente animal y proteccionista activa de Gualeguaychú. Ella, junto a un grupo de voluntarias se hace cargo del enorme trabajo de “Patitas”, ex perrera municipal.

“El gran responsable de esta problemática es el Estado”, sintetiza Coqui y asegura que “respecto a los ataques de perros que se han conocido estas últimas semanas, hay que hacer una diferenciación de estos dos casos: porque uno tenía dueño y el otro era callejero. Entonces, todo parte de la educación. El que tiene dueño debe saber que tiene que llevar a su animal debidamente sujetado; porque eso es una verdadera tenencia responsable. En cambio, el perro de la calle tiene que ver con una ausencia de una política de Estado. Por eso son cosas distintas”.

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“Al perro no lo dominas porque es un animal. Soy una convencida que algún día se dé una situación ideal, pero sin educación y sin concientización, estamos malgastando los recursos. No tienen que existir los refugios, ni las perreras. Un animal que mordió en la plaza debe ser recogido, no puede estar en la vía pública, pero ¿Dónde lo ponemos?”, planteó la proteccionista.

Y aclaró que actualmente “los refugios son prácticamente privados. Nosotros gastamos más de 100 mil pesos por mes (sólo en alimentar a más de 160 animales) y a nosotros el Estado nos da 35 mil pesos mensuales”.

En referencia a estos costos, Carbó destacó que “a esto debes sumarle los artículos de limpieza, la atención veterinaria, la vacunación y la desparasitación. Esto es puro voluntariado” y recordó que “antes que Patitas maneje la perrera, estaba en un estado desastroso. Era una situación donde el animal no era sujeto de derecho. Era un maltrato brutal en la perrera municipal porque el Estado no está capacitado para hacerse cargo”.

Denunció que hace 15 o 20 años atrás, “se mandaban a los empleados como castigo, por lo tanto, ese castigo se trasladaba a los animales. En ese lugar había un horno donde se quemaban los patológicos del Hospital; y además se mantenía siempre la misma cantidad de animales; siempre eran 60. Todos atados a las chatarras viejas, entre ratas y en un solo canil. El perro que estaba más o menos, se le pegaba un garrotazo y pasaba al horno. Yo presencié situaciones espantosas y fue por eso que nosotras quisimos hacernos cargo…y como castigo nos dicen: Bueno, ustedes lo quieren, arreglensé, ¡como si ellos no tuvieran responsabilidad!”

El castrador móvil, un gran paso

Semanas atrás se presentó oficialmente el primer castrador móvil de la ciudad. Fue adquirido a través del Presupuesto Participativo Municipal, y surgió de la idea y las gestiones de las proteccionistas de ProVoIn (Proteccionistas Voluntarias Independientes).

“Tenemos que dialogar con los responsables de esta situación. La solución no es juntar perros, la solución viene por campañas de castración masivas y continuas; no alimentándolos en un refugio”, alertó Coqui y agregó que “una vez que se controle la población canina y felina, se debe incorporar la asistencia primaria del animal”

Actualmente “estamos en una situación de emergencia en cuanto a las castraciones: Tenemos un gran castrador móvil y el mejor veterinario que es Héctor Martínez, pero sin recursos económicos, no podemos hacer nada”, denunció.

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Asimismo, reconoció que “ahora ha venido mejorando muy poco. El castrador móvil está hermoso y muy bien equipado. Pero se necesitan fondos del Estado para poder castrar para que todos los días se hagan más de 60 cirugías para poder empezar a controlar la población animal; ahora estamos en 10, 12 por día”. Es decir, que del total ideal de castraciones con las que debería contar Gualeguacyhú, sólo accede a un 16%, faltando un 84% más de intervenciones por día.

Además, se necesitan campañas de concientización, charlas de prevención y educación en tenencia responsable; campañas de desparasitación masiva porque la superpoblación de animales callejeros afecta a la salud humana: “Hay chicos que comen y duermen en el mismo lugar que los perros que hacen caca y largan parásitos. Y esto impacta en la salud pública, tanto en las plazas, los parques”, alertó la proteccionista referente de Patitas.

Un programa de equilibrio poblacional de animales, es posible

A continuación expondremos un programa que ya se ha implementado en diferentes municipios del país con muy buenos resultados. Este proyecto fue acercado por las proteccionistas al Concejo Deliberante de Gualeguaychú para que sea debidamente analizado y puesto en marcha.

Este Programa constituye una Política de Estado de Cuidado de la Salud Pública

y Animal, a partir de un control eficiente de la reproducción de perros y gatos, que actúa en forma preventiva evitando la sobrepoblación de las especies y sus consecuencias: zoonosis, accidentes de tránsito y por mordeduras, contaminación ambiental, abandono y sufrimiento animal y de su comunidad.

*Servicio público eficiente de castración de perros y gatos

*Campañas de concientización y educación de alcance a toda la comunidad

Debe cumplir ineludiblemente las seis características:

Informar a los distintos sectores de la comunidad, la importancia y beneficios de castrar a sus perros y gatos, y la disponibilidad del servicio gratuito.

Combinar los medios de comunicación disponibles en la localidad, atendiendo a las distintas características y necesidades de información de los diversos sectores, tales como radio, redes sociales, propaladora, afiches, volantes, impuesto comunal/municipal/rural.

Incorporar charlas y actividades en las escuelas, y en cada campaña de castración.

Debe ser masivo: Es un requisito clave que determina el éxito del programa. Se debe castrar como mínimo el 20% anual de la población estimada de perros y gatos, tendiendo a incrementar esa cantidad.

Gratuito: el objetivo del Estado ha de ser que el vecino castre a sus perros y gatos, por lo que restringir el servicio en función al nivel de ingresos conduce inevitablemente al fracaso del programa. Un programa de Salud Pública es un programa para todos.

Sistemático: debe prestarse con una frecuencia que responda a la necesidad de esa comunidad (diaria, semanal, mensual o bimestral) y en forma ininterrumpida durante el año, año tras año).

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El intervalo no debe superar los dos meses entre campañas, para que el ciclo de gestación “no gane la partida”.

Extendido: debe incluir un servicio itinerante para llegar a toda el área geográfica, incluyendo las zonas rurales.

Temprano: se debe fomentar la castración de los perros y gatos antes del primer celo o la primera alzada.

Abarcativo: debe incluir perros y gatos, machos y hembras, jóvenes y adultos, en celo o preñadas, pertenecientes a sectores económicos alto, medio y bajo, mestizos o de raza, con o sin dueño

Incorporar Programas complementarios de Salud Animal y Salud Pública: desparasitación, vacunación antirrábica y atención clínica primaria.

Adicionar Subprogramas: Adopción. Incentivo de Hogar de Tránsito. TNR (trap-neuter-return / atrapar castrar-retornar).

Establecer vínculos con organismos públicos coadyuvantes para coordinar acciones conjuntas: Juzgados, Fiscalías, Comisarías.

Un dueño responsable: Correa, veterinario y más

Este programa resalta la importancia de castrar a sus perros y gatos como requerimiento básico de Cuidado Responsable. Vacunar, desparasitar y brindar adecuada alimentación, resguardo y atención veterinaria.

Mantenerlos dentro de los límites de su propiedad y pasearlos con correa.

Castrar animales en situación de calle en el proceso de control de la sobrepoblación.

Brindar ayuda a perros y gatos que encuentren en estado de vulnerabilidad.

Denunciar casos de Crueldad y Maltrato hacia animales.

Los refugios son el modelo del fracaso

Desde la mirada de este proyecto, los refugios son un malgasto de recursos que no solo no soluciona el problema (ya que incide negativamente en la eficiencia del control de reproducción de las especies que debe implementar el Estado), quitando recursos al servicio de castraciones (la solución efectiva y definitiva), sino que empeora aún más la situación día a día.

Además, transmiten el mensaje “abandonar está bien” al poner un lugar habilitado para eso, naturaliza el abandono; e instalan el concepto de “animal descartable” que trasciende inevitablemente los límites del predio definido a tales fines y se traduce en abandonos en todo el territorio.

Asimismo, el Estado educa en la irresponsabilidad y promueven disvalores a partir de los peores ejemplos.

Representa un malgasto de fondos públicos si está a cargo del Estado, que paga extraordinarias sumas de dinero para mantener un lugar que lejos de resolver, agrava el problema en las calles.

Representa un malgasto y un error en el rol del voluntariado, ya que su función es apoyar las acciones preventivas y educativas del Estado; para que no nazcan más animales que los hogares disponibles, para generar empatía en pos de la disminución de la crueldad, para que el ciudadano construya responsabilidad como reflejo de un Estado responsable, que brinda información, oportunidades y herramientas para resolver un problema sin que el ciudadano o el voluntario deba mendigarlas. La problemática de sobrepoblación antecede y excede al ciudadano, solo el Estado puede mostrar el camino y brindar las herramientas para la solución.

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