Petróleo: la pelea global de fondo
El sistema de gobernanza mundial depende en gran medida de la competencia por el acceso al "oro negro", principal insumo de la economía. Varios analistas internacionales coinciden en el diagnóstico de que la gran pelea por la supremacía mundial tiene lugar en el mercado global de hidrocarburos.Quienes creen que el poder real del mundo lo ejercen desde la sombra individuos e instituciones con capacidad para digitar los acontecimientos, también suelen fincar sus análisis en torno a la geopolítica del petróleo.Desde aquí se traen a colación frases de personas influyentes, de miembros de la elite mundial, como es el caso de Nicholas Murray Butler (1862-1947), un miembro destacado del Council of Foreign Relations, y a quien en 1931 le concedieron el Premio Nobel de la Paz.Escribió Murray Butler: "El mundo se divide en tres categorías de personas: un pequeñísimo número que hace producir los acontecimientos; un grupo un poco más importante que vigila su ejecución y asiste a su cumplimiento, y, en fin, una vasta mayoría que jamás sabrá lo que en realidad ha acontecido".En ese pequeñísimo número que hace "producir los acontecimientos" se enrolan, según la lectura conspirativa, miembros del selecto grupo de quienes manejan el negocio petrolero mundial, es decir de quienes controlan y acaparan la venta del combustible que hace funcionar la máquina económica.El petróleo, obviamente, no es un tema cuyo análisis despierte pasión de multitudes. Se entiende que es una temática árida reservada para especialistas.Y esto pese a que la vida moderna, la economía en su conjunto, depende en gran medida de la energía que la mueve. El punto es que el petróleo viene siendo, al menos desde hace un siglo y medio, el recurso estratégico a nivel mundial.De hecho hay razones para creer que la lucha por el control del oro negro ha sido uno de los móviles principales, en la modernidad, de revoluciones, golpes de Estado y guerras de todo tipo.Un hito trascendente en esta historia fue la llamada crisis del petróleo de 1973, motivada por la decisión de la Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo (OPEP), de no exportar más combustibles a los países que habían apoyado a Israel durante la guerra de Yom Kippur.Esta medida afectaba a Estados Unidos y a sus aliados de Europa Occidental, cuyas economías trastabillaron por la disparada del precio de la materia prima.Ahora, por el contrario, se asiste a la caída del precio internacional del petróleo, y todo el análisis económico se cifra en las razones de este desplome y su verdadero impacto a nivel global.Objetivamente el petróleo barato ha venido a darle un empuje a las alicaídas economías occidentales, que dependen mucho del combustible, como Estados Unidos y Europa.Pero la baja cotización del crudo ha significado un golpe letal para los exportadores netos del combustible, algunos de los cuales aparecen como antagonistas del poder occidental, como es el caso de Rusia, Irán o Venezuela.Hay quienes piensan que Estados Unidos, a través del fortalecimiento del dólar y la mayor producción de hidrocarburos no convencionales (petróleo y gas de esquisto) en su territorio, ha provocado deliberadamente esta baja como parte de su lucha por la supremacía global.Por otro lado, la presunción de que la pelea de fondo es por este insumo quedaría confirmada con la noticia reciente de que tanto Estados Unidos como Rusia se han lanzado a explotar petróleo en el mismísimo Polo Norte.
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