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Política | agrotóxicos | Bordet | cambiemos | cultural | Derechos Humanos

Piaggio analizó la situación política actual y ¿se posicionó para la Gobernación?

El intendente Martín Piaggio habló del peronismo que lo representa, la agenda urgente y la de Grabois. Opinó sobre las similitudes y diferencias entre Bordet y Frigerio. Las peleas que dio en su territorio y cómo entiende la organización política para pelear por el premio mayor: la Gobernación.

El intendente de Gualeguaychú se sumó a la saga de entrevistas que viene realizando Página Política. Dejó definiciones y puntos de vistas que invitan a trazar su perfil político y de gestión.

-¿Qué versión del peronismo representa Martín Piaggio?

-No es fácil definir al peronismo, sobre todo después de la experiencia de Perón. Nosotros esa pregunta la hacemos permanentemente. ¿Cuál es nuestro peronismo? ¿Cuál es nuestra agenda en este Siglo XXI? ¿Qué significa estar a la altura de las circunstancias? Primero hay que partir de un concepto duro y doctrinario que es el Estado de Bienestar, como un actor categórico y definitivo en la lucha y tensiones de una sociedad donde el objetivo principal es bajar el grado de inequidades. La injusticia del sistema es el principal problema y es el Estado quien debe intervenir en todos los temas para definir el rumbo. Ese es el peronismo que me representa o que quiero representar, donde el ambiente no es una cuestión secundaria sino que se debe partir de ahí. Marginal es hoy no pensar en el ambiente. El peronismo debe ser el prisma por el cuál se deben mirar los derechos humanos. Todas las políticas desde ahí. Desde ese prisma. Los que no tienen voz, que la tengan, los que eran minoría que se integren. Insisto, es difícil definir el peronismo que me representa, prefiero hablar de un programa y de ideas y enrolarme en un peronismo progresista.

-¿Cuál es la agenda, entonces, de ese peronismo progresista?

-El fortalecimiento del Estado para desarrollar esas siete u ocho consignas que tenemos como es el acceso a la tierra, la lucha por un ambiente sano, el concepto de salud para todos y todas, la vivienda y la redistribución de la riqueza. Nuestro proyecto político entiende que hay que crear, desde el Estado, las condiciones para lo que te enumeraba. No existe la redistribución sino creas las herramientas desde el Estado. Eso es asumir, claramente, tensiones. Nuestro proyecto político no vino a administrar lo que está, nuestro proyecto se va creando todos los días, con aciertos y errores, para transformar lo que está y por eso asumimos las tensiones en Gualeguaychú. Desde la prohibición de los agrotóxicos hasta garantizar el acceso a la tierra. Bueno, para eso el Estado fue un actor principal en el mercado inmobiliario. Discutimos el valor de la tierra para que la regla no sea tener que ahorrar 40 mil dólares para un terreno. Quien nace en una familia humilde no puede ser que no tenga un mecanismo para poder comprarse un pedacito de tierra. Nosotros discutimos eso con las ordenanzas de banco de tierra y de sobre tasa, para que quien tenía mucha tierra pague progresivamente cada vez más si la tiene inutilizada. Con eso construimos un plan que se llama Tu primer terreno cuyo valor de ese pedazo de tierra no se rija por el mercado sino en base a las condiciones que tenga esa familia para pagarlo. Ahí tuvimos un debate con las financieras y los bancos porque les subimos las tasas.

-Gualeguaychú fue el único distrito en Entre Ríos donde se gestó, si se quiere, una tercera fuerza política competitiva a nivel provincial. Estamos hablando del Nuevo Espacio. A ese fenómeno se le puede agregar lo que significó la lucha contra las pasteras. ¿Son casualidades o hay una sociedad que le presta atención a otras cosas?

-Gualeguaychú es particular en términos relativos con el común denominador de Entre Ríos. La cercanía con Buenos Aires le genera un perfil y una dinámica que tiene otro impacto. Sucede lo mismo con el hecho de ser un paso fronterizo, lo que entiendo que la ha hecho cosmopolita. Bueno, a partir de ahí creo que se dan procesos que transforman a la ciudad en distintiva en algunas cuestiones. No quiero decir con esto que sea mejor o peor. Sí te puedo decir que durante mi juventud hubo movimientos y emergentes muy fuertes que devinieron en otros procesos. Siempre entendí que lo de Botnia fue mucho más que un conflicto contra una empresa, sino que generó un sin número de procesos que al día de hoy se siguen sucediendo. Que la ciudad tenga el parque industrial más grande de la provincia con el tratamiento de sus efluentes más modernos tiene que ver con eso. Que ahora estemos por inaugurar un parque solar y de energías renovables es otro ejemplo que nace en aquella lucha. Hay una sucesión de episodios que se transforman en gestión y política pública que nacieron a partir de aquella lucha que, a la vez, dio dirigentes y expresiones políticas interesantes.

-Cuando Juan Grabois presentó en Paraná hace unos meses su programa “humano e integral” y te tuvo a vos al lado, se puso de relieve una agenda netamente ambiental, que plantea profundos cambios a los paradigmas productivos y formas de alimentación. ¿La sociedad, en una mayoría, está en condiciones de ser seducida con esas ideas o estamos en el inicio de un largo proceso?

-Es un comienzo, claramente. De lo que lo que sí estoy convencido es que el mundo está iniciando un camino de no retorno en esa cuestión, el de la producción, sobre todo la extractivista y primaria de alimentos. Esto está jaqueado en todas partes. Primero por el déficit; y segundo, por las consecuencias negativas que el modelo tecnológico trae aparejadas como los problemas ambientales y de salud. Lo que estamos haciendo es visualizar pequeñas experiencias que están sucediendo y que ese camino ya no tiene retorno, entonces lo que no puede faltar es la capacidad de todos nosotros de mirar lo que sucede y empezar a pensar el rediseño. La ecuación es cada vez más elocuente. El proceso de los commodities en la Argentina trajo muchas ganancias económicas a costa de pérdida de monte nativo. En Entre Ríos esto fue muy fuerte. Ahí no sólo se da una cuestión de profundización del monocultivo, sino una migración interna en donde los campos dejaron de dar trabajo despidiendo a familias enteras a las ciudades cabeceras de departamento. Hay un camino distinto, de diversificar la matriz productiva en la que los que ganan mucho seguirán ganando, pero también empiecen a ganar otros sectores de la población. Eso es lo que nos propusimos en Gualeguaychú. Hay un mundo sumergido en la pobreza, la falta de trabajo y una crisis ambiental. Bueno, en Entre Ríos, que produce alimentos primarios, se requiere una transformación para estos problemas y por eso elegimos el camino que elegimos. No sé si es exponencialmente seductor hablar de esto, pero estoy convencido de este camino y, para transitarlo, hacen falta políticas y recursos.

-¿Cuál crees vos la agenda más urgente de la política cuando empiece a ceder la pandemia?

-En lo nacional, claramente la cosa va a estar más vinculada a lo macro, llámese resolver la reestructuración de la deuda. Una deuda asfixiante que dejó Cambiemos. Habrá que hacer un esquema de ahorro de intereses y que el refinanciamiento permita salir de la enorme crisis en la que estamos. Definir el valor de cambio y parar la inflación. En lo político el Frente de Todos tiene que volver a dar las cartas ante el proceso neoliberal que nos dejaron y que tiene que ver con la concentración de la riqueza. Hay que encontrar mecanismos de redistribución. Es imperioso que salgamos del índice de Gini que tiene hoy todo el continente. Y después empezar de una vez por todas a discutir resortes claves de la Argentina como es la mal llamada hidrovía. Todos los gobiernos tuvieron que ver con esto. No supimos conservarla, ni siquiera un pedazo de la flota mercante. Los argentinos tenemos que instaurar por ley, como estaba en la Constitución del ’49, que los servicios públicos y los bienes tienen que ser propiedad inalienable del Estado argentino.

-La figura más importante en el oficialismo, en lo institucional y en lo político, es la de Gustavo Bordet. En la oposición, por el cargo que tuvo en el plano nacional y su figura como la más taquillera en lo electoral, es la de Rogelio Frigerio. ¿Qué diferencias ves entre uno y otro en lo político y sobre los modelos de provincia?

-La primera pregunta que me haría es cómo y con qué elementos lo evaluamos a Frigerio. No quiero hablar personalmente de él, pero estuvo en un gobierno que llevó adelante un esquema durante cuatro años de corte claramente neoliberal que endeudó a los argentinos en 100 mil millones de dólares y que vamos a pagar por décadas y décadas y que creyó que el achicar el Estado era transformarlo en eficiente. Fue un plan de ajuste que cerró nada más ni nada menos que un ministerio como el de Salud. Y además fue un gobierno que le dijo cosas a la sociedad que no pasaron, ofreció una realidad que no corrió y pasó lo opuesto. Estamos hablando, en la praxis, del agua y el aceite. No se trata de Frigerio, sino de Juntos por el Cambio.

-¿Da la sensación que ambos suelen buscar el centro, no?

-Sí, puede ser que se confundan por estilos parecidos, pero no lo son. Juntos por el Cambio no solo defraudó a sectores que no lo apoyaron, defraudó a sus seguidores. No quiero entrar en acusaciones, porque eso lo dejo en el plano de la justicia que deberá investigar, pero acá hubo espionaje y fui una víctima de eso.

-Hay una idea de construcción política vinculada a lo territorial. La de tener referentes en todos los departamentos. ¿Esta concepción de territorialidad es una teoría que sigue vigente o se ha ido reformulando con la misma dinámica de la política?

-Te puedo dar un panorama de nuestra experiencia local. Quizás a gran de escala todo esté en revisión, más aun con las nuevas tecnologías. Nosotros creemos mucho en la construcción política y social de los procesos. La base de eso es la territorialidad. Los verdaderos procesos de transformación requieren un partido o frente electoral y una construcción territorial. Es lo que creemos y llevamos a la práctica. Eso tiene que ver con lo que se hace en el barrio, con el vecino, con la batalla cultural, en la cooperadora de la escuela y el club. Creemos fuertemente en la comunidad organizada. Cuando asumimos creamos la Secretaría del Poder Popular que, como el resto, tiene programas y herramientas para poner en valor la organización en el territorio desde lo simbólico y lo práctico. Todos estos sectores que nombré se juntan y abordan el problema. De esto no se puede prescindir.

-Hay quienes aseguran que la galería de candidatos anotados para la sucesión en el 2023 hace inevitable que haya una interna. Por otro lado están quienes creen que una interna, de ser agresiva, puede ser contraproducente para el peronismo. ¿Qué crees que sucederá?

Es muy aventurado saber qué va a pasar en dos años, pero lo que planteas me parece que tiene que estar ligado a un trasvasamiento generacional. Sacarle la virtud al proceso es como tapar el sol con las manos. Ese proceso, cuando llegue el 2023, debe ocurrir. Ojalá que sea con la lógica de los desafíos que tiene la provincia y el justicialismo tenga ese debate. Creo que puede ser en el marco de una interna. La interna va a depender de cómo está la provincia y la Argentina en ese momento. Nosotros soñamos desde Gualeguaychú, con nuestro proyecto local, contribuir a una provincia que se supere y genere mejores condiciones para el futuro.

-¿Dónde va a estar Martin Piaggio en el 2023?

-No lo sé. Primero estoy contento de estar haciendo para lo que me eligieron en Gualeguaychú. Lo disfruto todos los días y laburo mucho. Hay ejes que tenemos como bandera del proyecto local que pretendemos profundizar y la estamos compartiendo con compañeras y compañeros de toda la provincia para transformar cosas que no se podían mover. Ya veré dónde estaré. Puedo estar trabajando de cirujano, que es mi profesión. Voy a estar en el lugar que corresponda. De todas maneras no te voy a ocultar que me encantaría profundizar proyectos a largo plazo. En eso estamos hoy en la ciudad. Me gustaría discutir Gualeguaychú en toda la provincia. (Fuente: Página Política)

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