Pobres, los más expuestos al virus
Siempre los que menos tienen pagan los costos más altos. Todo indica que los pobres en la Argentina son los más vulnerables ante la pandemia que jaquea al país.La advertencia la acaba de hacer el fundador de Red Solidaria, Juan Carr, para quien la enfermedad atacará con virulencia a los sectores sociales más indefensos.Si es cierto lo que pronostica la Organización Mundial de la Salud (OMS), según la cual la gripe afectará a uno de cada diez argentinos, es decir a 4 millones de compatriotas, habrá que prestar atención a los dichos de Carr.El telón de fondo es dramático: hay 20 millones de argentinos que no tienen acceso a los cuidados mínimos, la pobreza trepa al 30% de la población y la distancia entre los ingresos de los más ricos y los más pobres es de 30 veces.No se necesita ser un sanitarista diplomado para advertir que alguien que sobrevive socialmente está especialmente predispuesto a enfermarse. Sobre todo en un país como el nuestro donde el sistema de salud pública está colapsado.Por otra parte, las estadísticas indican que la mitad de los pobres en la Argentina son niños y adolescentes. Es el "grupo de riesgo" por excelencia de un modelo de sociedad dual, en un país donde alguna vez se dijo que primero están los niños.Otra vez: no es lo mismo una gripe en un niño bien alimentado, con control médico, calendario de vacunación completo, con acceso a medicamentos y en condiciones de vida favorable, que aquellos que carecen de los elementos básicos para la subsistencia.Como se recordará, la gripe A llegó a la Argentina en avión y se propagó entre los alumnos de escuelas privadas y habitantes de countries exclusivos del conurbano. Desde aquí empezó a contagiar a las clases más empobrecidas."En México ésta fue una enfermedad realmente de la pobreza. Pero acá afectó más a la clase media, media alta, que es la que viaja y consume", ha dicho Carr para explicar el recorrido sociológico del mal.Como sea, son los pobres y entre ellos los menores los más vulnerables. "Hoy el principal grupo de riesgo son los chicos menores de dos años con necesidades básicas insatisfechas. Ellos son los más desprotegidos".Eso lo aseguró la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SAIP), en un documento que lleva la firma de su presidente, el Dr. Eduardo López.El dato es que la Influenza A dejó de ser hace tiempo la enfermedad de la clase acomodada. La preocupación de la autoridad y del resto de la sociedad civil debe estar enfocada en fortalecer una red para los pobres.Se vuelve al círculo vicioso pobreza-enfermedad. Son los débiles en condiciones de vulnerabilidad social los que más se van a enfermar. Las epidemias así -como antes reveló el dengue- desnudan las fallas del sistema público de salud.La Argentina tiene un mapa socio-sanitario del subdesarrollo. Pero este cuadro es sólo un reflejo de un mal estructural ligado a la pobreza y a la desigualdad.Necesitamos debatir como sociedad cómo es posible que haya millones de argentinos que literalmente sobran del sistema social. Cómo es posible, por ejemplo, que nada de esto se pueda revertir pese a los históricos crecimientos económicos de los últimos años.Este modelo socioeconómico -palabra muy de moda- no cierra. Como no cierra que la política mire para otro lado, mientras la Argentina sufra los embates de una pandemia inédita.Resulta una inmoralidad que los políticos sigan en campaña, pensando en 2011, en medio de tamaña amenaza a la salud pública. Por otra parte, ¿sería mucho pedir que la presidenta dejara de viajar al exterior, para liderar desde aquí la guerra contra la gripe A?.
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