Política, subsidios y el desempleo
Este diario se había referido con anterioridad a la situación de dos de ellas, que perciben la ayuda estatal para evitar tener que despedir, pero había preferido no nombrarlas para no dañar su imagen comercial.
Pero Balla, en campaña electoral, las nombró en una entrevista con este medio, para significar la sensibilidad del actual gobierno justicialista con el drama de la desocupación.
¿Estuvo bien en dar los nombres de las firmas subsidiadas? ¿Cómo habrá caído esto entre las empresas en cuestión? Por lo pronto parece reprochable que un funcionario haga un uso político partidario de esta situación.
Sobre todo porque al nombrarlas pudo haber afectado la vida económica de las empresas subsidiadas. Imaginamos que a ellas no les debe resultar nada cómodo figurar en esa lista ominosa.
Porque es como hacer público que tienen inviabilidad económica. Desde el momento que el Estado les ayuda a pagar los sueldos, esas empresas parecen minusválidas, cuasi intervenidas y de futuro incierto.
Pero a la vez, alguien podrá objetar: si todo subsidio es plata de los contribuyentes que pagan impuestos, ¿acaso no debe transparentarse su uso?. ¿No tienen derecho los contribuyentes a saber cuáles empresas perciben un beneficio estatal directo?
La cosa, como se ve, es peliaguda. Por lo demás, nunca queda claro en qué momentos el funcionario de turno representa al Estado (es decir al interés general), y en qué otros lo hace con fines propagandísticos, al servicio de la facción política que gobierna.
Mientras tanto, el llamado Programa de Recuperación Productiva (Repro), mediante la cual se paga parte de los sueldos de las tres empresas locales, se profundiza más a caballo de un crecimiento de la desocupación.
En efecto, en sólo 10 días creció más de 10% la cantidad de subsidios en todo el país para evitar despidos, según informó ayer el Cronista Comercial. Eso representa más de 7.300 casos.
Actualmente, el Estado subsidia el pago de sueldos de más de 77.000 trabajadores. Sin esta cobertura, el país asistiría a un escenario inquietante de despidos masivos.
Con todo, pese al expediente de financiar el pago de salarios en empresas en crisis, se registran caída de empleos que el Indec no reconoce en sus estadísticas manipuladas.
Según el Instituto para el Desarrollo Argentino (Idesa), unos 100.000 puestos de trabajo se perdieron en el país en el primer trimestre del año. Eso quiere decir que cada día se pierden en la Argentina alrededor de 1.000 puestos de trabajo.
La CGT que comanda el camionero Hugo Moyano zigzaguea frente a esta realidad. Ha manifestado recientemente su preocupación por el aumento de los despidos.
Pero a la vez atempera su diagnóstico, en solidaridad con la administración K, en época preelectoral. Uno de los miembros de ese organismo describió que existe una situación de “goteo” de despidos individuales en PyMES.
Al mismo tiempo, trascendió que existe inquietud entre los popes sindicales sobre la capacidad del gobierno de sostener en el tiempo los subsidios para evitar despidos (el programa Repro) y eventualmente de ampliarlos en el futuro.
En principio se descarta que el andamiaje de los subsidios se mantendrá inalterable hasta los comicios del 28 de junio. Pero dado que el gobierno K amenazó con que el país “explotará” si pierde en las urnas, nadie sabe que sobrevendrá en el día después.
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