Política y religión en el siglo veintiuno
La visita del Papa Francisco a Estados Unidos, centro del protestantismo y el capitalismo mundial, da pie a varias conjeturas. Una de ellas es que, pese al secularismo de época, está en curso la "geopolítica del espíritu". Desaparecida la confrontación propia de la Guerra Fría, con la caída del comunismo de la Unión Soviética, han escalado a nivel global las guerras étnicas y religiosas.La irrupción del extremismo islámico, corporizado por la amenaza de ISIS, donde el terrorismo parece como la continuación de la lucha teológica por otros medios, ha hecho reaparecer con fuerza la religiosidad como fenómeno político.Religión y política aparecen entremezclados, así, en una época en la que se creía que la teología era asunto del pasado, un anacronismo medieval, según la famosa tesis de Friedrich Nietzsche de que "Dios ha muerto".La tesis nietzscheana es operativa en la Europa incrédula, hoy sólo preocupada porque su bienestar material se ve amenazado por la entrada de inmigrantes árabes.El viejo continente hace tiempo es refractario a cualquier propuesta religiosa institucional. Del catolicismo sólo "quedaron los monumentos históricos", como reconoció un prelado, y lo que diga el Vaticano no interesa.Pero América, Asia y África, aparecen sin embargo como lugares donde la religiosidad no se ha perdido del todo, y de hecho donde se verifica, según algunos estudios, una "resurrección de Dios".La visita del Papa Francisco primero a Cuba y luego a Estados Unidos debe inscribirse, según esta lectura, dentro de una política del Vaticano de retención y expansión de fieles.En el caso de Cuba, el comunismo del régimen castrista, una especie de ateísmo estatal militante, no logró eliminar la religiosidad popular, caracterizada por un sincretismo que mezcla el catolicismo con cultos de origen africano.Respecto a Estados Unidos, la perspectiva de que los blancos de origen europeo dejen de ser mayoritarios y donde la minoría de origen latinoamericano, de tradición católica, imponga su impronta en la cultura y la política, alienta al Vaticano.¿Es posible pensar que los hispanos de Estados Unidos revitalizarán el catolicismo en la tierra colonizada por puritanos protestantes? La respuesta a este interrogante queda en suspenso.Hay quienes piensan que la "hispanización" de la sociedad norteamericana es un mito, y que en realidad lo que se verifica es una "norteamericanización" del elemento latino.De hecho lo que se observa es que entre los hispanos avanza el protestantismo. El Papa ha aterrizado, en realidad, en un país donde así como existe un mercado de comidas rápidas, también existe otro de iglesias. Las tiendas religiosas son variopintas: católicos, baptistas, luteranos, episcopalianos, pentecostales, entre otros."Esto es Estados Unidos -la patria del capitalismo- y esta práctica -elegir libremente en el supermercado de las religiones- es lo que llevan haciendo millones de inmigrantes desde hace siglos. La competencia es feroz", escribió al respecto Marc Bassets, el corresponsal en Washington del diario 'El País' (España). Por lo demás, la ultraderecha cristiana en Estados Unidos -de fuerte predicamento en el país- es tradicionalmente hostil al Papa romano, al que suele ver como representante del "Anticristo".Y como explicó el sociólogo alemán Max Weber, hay una estrecha relación entre la ética protestante y el capitalismo. Desde esta perspectiva, de la que comulgan muchos norteamericanos, el catolicismo es visto como expresión del populismo y el atraso.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


