Por el fenómeno de El Niño, estiman lluvias hasta 90% por encima de lo normal en la zona núcleo
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Un modelo de la Bolsa de Rosario anticipa lluvias en la primavera, por El Niño, que estarán muy por encima del promedio. Frente a este escenario, productores y asesores ya ajustan fechas de siembra, genética, densidades y manejo sanitario, para transformar el agua en potencial productivo.
“El Niño” ya está instalado y su mayor intensidad se espera para los últimos tres meses del año. En la zona núcleo, el fenómeno podría modificar de manera significativa el escenario climático de la campaña gruesa: un algoritmo desarrollado por GEA/BCR proyecta lluvias alrededor de un 30% superiores a lo normal en octubre, 70% mayores en noviembre y hasta 90% en diciembre.
Así, el dato cambia el eje de la planificación: después de varias campañas marcadas por la escasez hídrica, el desafío ya no pasa solamente por conseguir agua, sino por tener capacidad para aprovecharla y trabajar a tiempo cuando llegue. La recurrencia de las precipitaciones podría reducir las ventanas disponibles para sembrar, cosechar y realizar labores.
La estimación surge de un algoritmo que fue desarrollado originalmente en 2023 y reprogramado para esta campaña a partir de los registros de las 36 estaciones de la red GEA/BCR y la información actualizada de diez modelos climáticos. El sistema analiza el comportamiento de las lluvias durante los últimos 50 años y su relación con las temperaturas del Pacífico.
El punto central, de todos modos, no está solamente en cuánto llueva, sino en cuándo. El pico de precipitaciones coincidiría con momentos decisivos para la agricultura: la implantación de soja y maíz, la cosecha de trigo y, más adelante, la siembra de soja de segunda y maíz tardío.
La situación tiene, además, una particularidad favorable: la región llega a este escenario con menos agua almacenada en los perfiles que un año atrás. Según GEA/BCR, las reservas son actualmente regulares a escasas en el 80% de la región núcleo, mientras que en agosto de 2025 se encontraban entre las mejores de los últimos cinco años. A esto se suma que los modelos prevén una anomalía fría del Atlántico entre septiembre y diciembre, por lo que ese océano no aportaría humedad adicional.
Con este panorama, los productores y asesores comenzaron a modificar sus planteos. “Hay que actuar y prepararse. Ahora es el momento”, sintetizan técnicos de la región, en un diagnóstico que refleja un cambio de escenario después de varias campañas condicionadas por la sequía.
La primera estrategia que aparece entre los asesores es adelantar las fechas de siembra. En maíz temprano se evalúa anticipar la implantación entre una y dos semanas para adelantar también el período crítico hacia diciembre y aprovechar las lluvias previstas. En soja de primera, en tanto, algunos técnicos ya analizan comenzar entre el 10 y el 15 de octubre, cuando habitualmente las labores arrancan alrededor del 20.
El objetivo es similar en maíz: aprovechar la disponibilidad hídrica, pero también escapar de las posibles olas de calor de enero. No obstante, la estrategia no será igual para todos los ambientes. En lotes con problemas de anegamiento o napas elevadas, algunos asesores recomiendan demorar la implantación y recurrir al maíz tardío.
