Por fumar un porro
La sensación de inseguridad se ha instalado también entre los entrerrianos. Para las autoridades es sólo una sensación y suelen mostrar estadísticas de disminución del delito, soslayando que esos números se limitan a los hechos resonantes y los denunciados.Por Mario Alarcón Muñiz Columnista La realidad indica que en todo caso son las denuncias las que han disminuido, pues muchas víctimas se abstienen de formularlas temerosas de represalias o con la intención de evitar las consabidas vueltas y revueltas del trámite que por lo general termina en la nada.Los especialistas en estos temas coinciden en observar un crecimiento paralelo del delito y el consumo de drogas. Y si se quiere es este último problema el que está demandando mayor dedicación y esmero por parte de quienes deben actuar y encontrar soluciones. No significa esto catalogar a nadie de indiferente. Sí de ineficiente. Cuando se quiere, se puedeCada tanto se registran en Entre Ríos procedimientos tendientes a reprimir el tráfico de estupefacientes. Gendarmería secuestró 335 kilos de droga hace poco más de dos meses cerca de Gualeguaychú. A fines de setiembre en un arroyo del departamento Islas aparecieron narcóticos en bolsas de consorcio halladas por el propietario del campo, luego amenazado y agredido a tiros, felizmente sin consecuencias. Hace un mes la Policía Federal se incautó de un considerable volumen de droga en Concordia. Por esos días Gendarmería hizo lo propio en un campo de Perdices por denuncia del propietario. La Policía de Entre Ríos suele actuar, como ocurrió el mes pasado en Federal (ruta 127) donde interceptó un auto que transportaba algo de marihuana. También ha realizado secuestros domiciliarios de esa mercadería. Una avioneta aparentemente dedicada al narcotráfico fue localizada (¡por fin!) esta última semana en un campo de La Paz, donde se practicaron detenciones. Un dato interesante: de los casos que tramita el Tribunal Oral Federal de Paraná, el 80% corresponde al narcotráfico en Entre Ríos. Quiere decir que cuando se quiere, se puede.Lo señalamos de esta manera porque de todos modos el flagelo de la droga aumenta en la provincia. Lo afirmó en Paraná a fines de octubre el camarista federal López Arango. El magistrado comparó: "Antes teníamos causas de kilos de cocaína y marihuana; el grueso se trataba de contrabando a Uruguay o lo que se transportaba por la ruta 14. Ahora tenemos causas originadas en Paraná, Villaguay, Nogoyá y otras ciudades".Parecida preocupación manifestó semanas atrás el senador Osvaldo Chesini, quien presentó al respecto un pedido de informes. "Estamos un poco callados, como si el problema no existiera", se lamentó el legislador, quien además apuntó a "sectores del Estado y la seguridad comprometidos con la cuestión". Distracción e ineficienciaEstá visto que hasta el presente lo actuado no alcanza. A principios de año sacerdotes que se desempeñan en barrios de Paraná pusieron al tanto de sus experiencias en el tema a funcionarios policiales. Estos asumieron el compromiso de realizar reuniones periódicas para intercambiar información. Nada se supo después.El caso de las pistas de aterrizaje clandestinas es bien conocido. En el campo la gente lo sabe. Se supone que el comisario de distrito o sus colaboradores también. Lo único que oficialmente se conoce es que el radar más cercano de la Fuerza Aérea está en Reconquistay "no alcanza por razones de distancia".Quizá la más difícil de detectar sea la vía fluvial, habida cuenta de la gran extensión de las costas entrerrianas, pero bien vale disponer controles adecuados con intervención de la Prefectura Naval, aún admitiendo que una canoa es suficiente para transportar un volumen considerable de la mercadería en cuestión..En cualquier barrio de las ciudades más de un vecino, el quiosquero o el encargado de un edificio saben quién vende drogas. Las autoridades lo ignoran. O miran para otro lado. A la vez es lógico suponer que ese proveedor minorista del narcótico se abasteció de un intermediario, éste de otro y así sucesivamente. ¿Es tan complicado recorrer la cadena y dar con los mayoristas del negocio?Mientras tanto, la droga hace estragos, sobre todo en nuestros jóvenes. Su consumo crece, así como aumenta la cantidad de episodios delictivos, varios de ellos violentos. En este nivel hasta se puede matar sólo por fumar un porro. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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