¿Por qué en Argentina no existen los Steve Jobs?
"El hombre que inventó nuestro mundo". Fue uno de los títulos que dedicó un diario al ex CEO de Apple, cuya muerte impactó al mundo. Steve Jobs fue un pionero. ¿Pudo haber nacido en Argentina?"Yo soy yo, y mi circunstancia", decía Ortega y Gasset. Más allá de la genialidad personal de Jobs, no puede perderse de vista que él es el producto de una matriz cultural que privilegia la innovación.La mayor parte de su vida la pasó en la mítica Sillicon Valley, que concentra a las empresas relacionadas con los semiconductores, la computación y la programación.Estamos en presencia de uno de los pioneros de la revolución tecnológica -para algunos su más brillante espécimen- que está cambiando de raíz nuestras vidas.Pero no sólo ante alguien que se atrevió a pensar de otro modo, que rompió los moldes mentales vigentes, sino que al hacerlo creó riqueza individual y social. Se diría que Steve Jobs, por tanto, se asimila a la perfección a la figura del "empresario shumpeteriano".El economista Joseph Shumpeter (1883-1850) pasó a la historia al sostener que el dinamismo de la economía capitalista se debía fundamentalmente al rol del "empresario innovador".El acto empresarial, decía, no puede ser definido como la mera combinación de los factores de la producción, sino como una permanente búsqueda de innovación.El ex CEO de Apple reunió estas dos condiciones: aunque persiguió la búsqueda de beneficios -devino en un supermillonario- fue un pionero en lo suyo.Pero sobre todo un innovador global, ya que sus inventos han impactado positivamente en la vida de millones de personas. Sin este efecto socializador de su actividad, no se explica el impacto ecuménico de su muerte.Ahora bien, en el extremo opuesto del "Jobs shumpeteriano" podemos ubicar el comportamiento de los empresarios que adoptan una actitud de "rentistas", entendido como el que sólo busca sacar beneficio sin asumir riesgos ni ser creativo.¿Qué raza empresarial predomina en Argentina: la innovadora o la rentística? ¿La que emprende y crea riqueza asumiendo riesgos e inventando, o la que especula (en sentido peyorativo)?Hay más de una razón para sospechar que en estas pampas no podría nacer un Jobs, en el sentido de que la matriz cultural argentina en su faz económica está lejos del ideal shumpeteriano.Cuenta Marcos Aguinis, en su libro "El atroz encanto de ser argentinos" - donde se rastrea con sagacidad nuestro anticapitalismo criollo-, que aquí es más factible ver al especulador.Es decir, el empresario de la patria contratista, que crece al calor del presupuesto del gobierno. El que "timbea" con los bancos, la bolsa, o con los títulos del Estado. El que prefiere importar a producir; y si fabrica algo lo hace con subsidio estatal o en virtud de las graciosas concesiones del gobernante de turno. El que vende la empresa y pone sus ahorros en el exterior para vivir, obviamente, de renta.Aguinis asegura que se trata de una mentalidad instalada en toda la sociedad. "En la Argentina es frecuente, por ejemplo, escuchar lo siguiente: 'Me sale bien este negocio y no laburo más!'. Pero en otros países dicen: 'Me sale bien este negocio y haré otro más grande o mejor' ".El filósofo Tomás Abraham trajo hace poco trajo a colación esta anécdota: "Un político muy respetado por los empresarios y fuente de consulta me dijo que la diferencia entre los capitalistas argentinos y los brasileños radicaba en que mientras los últimos eran empresarios, los nuestros sólo comerciantes. Compran y venden, se quedan con la diferencia, y reinvierten en donde convenga".
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

