Editorial |

Por qué es importante conocer el cronotipo

Las personas experimentan picos de energía o momentos de mayor relajación según las distintas horas del día y es diferente en cada quien. Ser consciente de ese rasgo innato ayuda a encontrar el “momento preciso” para las tareas diarias. Eso enseña la cronobiología, una disciplina científica reciente, encargada de estudiar el fenómeno del “cronotipo”, que refleja las variaciones de los ritmos cicardianos endógenos. Estos ritmos, que son controlados por el reloj biológico de cada persona, regulan los cambios en las características físicas y mentales que ocurren en el transcurso de un día. La sincronización de este ritmo circadiano varía en cada individuo. Estas variaciones son lo que se conoce como cronotipo, y son consecuencia conductuales de estos ciclos subyacentes. Así, hay personas que son madrugadoras y activas por la mañana, conocidos popularmente como “alondras”; y otros que rinden mejor por la noche, conocidos como “búhos”. Y luego, existe un tercer grupo que está en medio, ni madrugadores ni trasnochadores; los denominados “colibríes”. Es decir, la cronobiología ha demostrado que todas las personas tienen un momento del día donde se sienten con mayor energía y entusiasmo, además de contar con mayor creatividad y la lucidez necesaria para encarar las tareas laborales más complejas. Nuestro cronotipo influye en cómo tenemos de lúcida nuestra mente para tomar decisiones. Así, a lo largo del día, todos experimentamos tres fases: un pico, un valle y una recuperación. En el pico estamos muy despiertos, mientras, en el valle, nuestra mente está un poco más confusa. Según estudios, 3 de cada 4 individuos son alondras y colibríes, eso significa que están en su pico de energía por la mañana, caen conforme pasa el día y ya por la tarde, pasan a la etapa de recuperación. Sin embargo, 1 de cada 4 personas es búho, lo que quiere decir que su secuencia es otra: pico durante la noche, recuperación por la mañana, y valle a lo largo del día. Se puede decir, por tanto, que el mejor momento para realizar tareas analíticas, hacer un examen o tomar una buena decisión es por la mañana para la mayoría de las personas, excepto para los búhos. Sin embargo, los especialistas aclaran que las tareas creativas coinciden cuando la mente está en su período de valle y se encuentra más relajada. Ese es el momento en que se conectan las ideas y por tanto es propicio para el arte o la escritura creativa. Ser consciente del cronotipo de cada uno (si se es alondra, colibrí o búho) permite a las personas saber cuándo experimenta picos de energía o momentos de descanso según la hora del día. Para organizar nuestras tareas diarias, resulta relevante determinar en qué momento del día (a la mañana o a la noche) nuestro cuerpo y nuestra mente están más “despiertos” para realizar diferentes actividades. Si uno conoce cuándo sus funciones cognitivas están al máximo, puede planificar los horarios de trabajo y descanso de forma más conveniente. Ahora muchas empresas se están interesando en conocer el cronotipo de cada trabajador, a través de cuestionarios, para que rindan más, sean más efectivos y haya menos riesgos de que ocurran accidentes. En suma, entender nuestro ritmo cicardiano (ciclos de 24 horas que determinan el sueño, la alimentación, la temperatura corporal y los ciclos hormonales de cada ser humano) permite dilucidar en qué momento del día estamos con todas las pilas y cuando somos más perezosos.

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