Preferencia infantil por una profesión mediática
Los ideales de época prefiguran los sueños de los chicos. De ahí que uno de cada tres, ante la pregunta de qué querrían ser cuando sean grandes, eligió alguna profesión con exposición mediática. Eso reveló una encuesta entre chicos argentinos de 7 a 14 años, realizada por la consultora D'Alessio IROL, a pedido del diario Clarín, cuyos resultados fueron publicado en diciembre pasado.Influenciado por la televisión e Internet, el 30% de los niños preguntados sueña con ser "mediático": actor, cantante, futbolista, bailarín, chef, periodista, conductor de TV o modelo.Que el medio ambiente social condiciona la conducta es algo que no discuten los estudiosos del comportamiento humano, más allá del énfasis que cada uno de ellos le ponga a esta influencia.Desde este punto de vista, se comprende que el deseo de las nuevas generaciones esté en sintonía con la cultura mediática, que glorifica a profesiones y oficios asociados a los medios de comunicación.Los resultados de la encuesta de D'Alessio IROL responden a la lógica según la cual las vocaciones no se dan en el vacío social, sino que abrevan en el entorno, con sus mandatos culturales y familiares."En la elección del chico se dan una serie de variables: están influenciados por los compañeros de colegio, por la familia y por la sociedad", refiere al respecto Marta Gfell, licenciada en orientación vocacional."En la Grecia antigua estaba muy bien visto ser soldado, en la roma católica muchos optaban por dedicarle la vida a Dios, y a mediados del siglo XX llegó la generación de chicos que soñaban con ser astronautas porque el hombre había llegado a la luna", apuntó la especialista.Según Gfell, la encuesta de marras arrojó datos previsibles, ya que "cada vez más los chicos son educados por la tevé antes que por los mismos padres. Se calcula que hoy pasan un promedio de cuatro horas frente a la TV y la PC. Muchos padres prefieren que sea así antes de que salten a la calle y se expongan a la inseguridad".Por cierto que en muchos casos los sueños de la niñez, con el paso de los años, se transforman y suelen acabar en salidas laborales disonantes con el deseo original.A veces las exigencias de la realidad, como la atracción de propuestas de trabajos más redituables, cambian las preferencias iniciales, y el anhelo de ser un artista o cantante famoso queda entonces en la nada.Como sea, no deja de ser llamativa la incidencia de los oficios mediáticos entre los más chicos. Por otro lado, es sintomático el éxito de los reality-show televisivos.Y esto no sólo por la audiencia que cosechan, sino por la cantidad de jóvenes que concurren a los castings para participar en ellos, los cuales buscan sobre todo la exposición pública y la fama.Volviendo a la influencia del contexto social en el desarrollo de los niños, cabría recordar la célebre teoría del aprendizaje social elaborada por el psicólogo Albert Bandura.Dicho teoría destaca la posibilidad de aprender conductas siguiendo los modelos vistos en otras personas. Según Bandura no todo aprendizaje se logra experimentando personalmente las acciones.El sólo ver lo que otros hacen y las consecuencias que tiene su comportamiento, habilita procesos imitativos cognitivos. En los primeros años, los padres y educadores serán los modelos básicos a imitar.Pero después son los modelos exitosos, premiados por la sociedad, los que entran a tallar. En una sociedad colonizada sobre todo por la televisión, el estatus que exhiben determinados oficios mediáticos, ejercen poderosa atracción en los sueños de las nuevas generaciones.El poder pedagógico de la cultura mediática se ve en el hecho de que llega a programar el deseo de los más chicos. "Y los niños son -como dice Neil Postman- el mensaje viviente que enviamos hacia un tiempo que no hemos de ver".
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