Preocupación industrial por lo que haga Brasil
Así como Argentina es adicta a los dólares que le entran por la soja, su sector industrial depende de que Brasil le siga comprando manufacturas. O en otros términos: así como China y otros países asiáticos son los principales clientes agrícolas de Argentina, el vecino del norte compra artículos a los industriales locales.El primer comercio hace posible que el complejo sojero provea de dólares al sistema y garantice fondos al fisco local. El segundo contribuye a mantener alta la actividad de las industrias automotriz y metalúrgica en estas pampas.La mitad de las exportaciones industriales argentinas tienen como destino Brasil. Al boom de la fabricación de autos en Argentina, por caso, lo explica este comercio.Aunque la cosa tiene mucha de armaduría. En efecto, en esa elaboración hay una gran cantidad de partes brasileñas. Esto ocurre porque es un negocio dominado por multinacionales, que tienen repartida su producción en distintos países.Hasta no hace mucho el valor de la moneda brasileña (el real) favoreció a las exportaciones argentina, en un contexto de expansión económica del país gobernado por Dilma Rousseff.La novedad es que en los últimos meses, como consecuencia de la crisis global, este escenario se modificó radicalmente. El real entró en una escalada devaluatoria, al tiempo que la economía carioca empezó a crecer menos.Fue entonces que se encendió la alarma entre los empresarios argentinos. Es lógico: si la demanda allí se comprime (por el tipo de cambio o porque caen las compras), la industria local se resiente.El titular de la multinacional Fiat de Argentina, Cristiano Rattazzi, fue bastante descriptivo. "Si Brasil cae, nosotros nos caemos a pedazos", dijo al vaticinar un escenario oscuro para las terminales automotrices que operan en el país.El que no para de quejarse por la falta de "competitividad" de la economía doméstica es el titular de la UIA, Ignacio de Mendiguren. Su insistencia hace sospechar que esa cámara está haciendo lobby a favor de una devaluación del peso argentino.Como todo tiene que ver con todo, estos dichos también han contribuido a instalar la creencia de que el dólar está barato, lo cual actúa como combustible, según los analistas, de la actual fuga de divisas que tiene a mal traer al Banco Central.El dato nuevo de la realidad es que Brasil ya no se presenta tan amigable como antes. El gobierno carioca decidió devaluar su moneda y su efecto ya se está sintiendo en Argentina.El país del norte teme a una recesión y por eso procuraría diversificar sus exportaciones y proteger su mercado interno, aunque eso tenga un costado penoso para su vecino del sur.La producción industrial brasileña, de hecho, ya sufrió en septiembre una caída del 2% respecto del mes anterior. "Una parte importante de la industria argentina es complementaria de la industria brasileña, por eso la caída del 2% en Brasil tuvo un impacto local ya en septiembre", evaluó el economista Fausto Spotorno.Por otro lado, algunos analistas hablan de "guerra comercial" entre los dos grandes socios del Mercosur. La presidente brasileña Rousseff está aplicando represalias a las políticas proteccionistas del secretario de Comercio Guillermo Moreno, frenando embarques de varios productos argentinos.Según reportes periodísticos, las multinacionales automotrices que operan en Argentina ya están acumulando un excedente de stock generado por la caída de la demanda brasileña.Se trata de una situación complicada si se piensa que "la mitad más uno" de lo que producen esas terminales tiene por destino el mercado brasileño.
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