Protesta juvenil que desafía al poder chino
"La revuelta de los paraguas", así se llama la campaña de desobediencia civil protagonizada por jóvenes en Hong Kong, que piden elecciones libres y democráticas, y que amenaza al poder comunista de Pekín. Mientras el mundo estaba absorbido por la escalada del integrismo islámico, con su intento de instalar a sangre y fuego una teocracia global bajo la ley sagrada del Corán, los ojos ahora se posan sorprendidos en Asia, y más específicamente en China, la emergente potencia económica mundial.Allí se ha desatado un conflicto político que sacude al Partido Comunista, en cuyas manos permanecen sólidamente todas las palancas del poder de la nación asiática.Una inédita movilización de los jóvenes de Hong Kong, pidiendo elecciones libres y más democracia, ha puesto en jaque la preeminencia absoluta del partido gobernante en la República Popular China, definida como un "estado socialista de dictadura del proletariado".Las autoridades comunistas temen que la desobediencia política de la hipermoderna Hong Kong, con poco más de 7 millones de habitantes, se contagie al resto de los 1.300 millones de chinos.Por eso han dispuesto un cepo a Internet, una cuarentena informativa, y una suerte de represión selectiva, para evitar que sus vibraciones se expandan al resto del país. Conformada por una península y varias islas situadas en la costa sur del Mar de China Meridional, Hong Kong fue hasta 1997 colonia del Reino Unido.El pequeño timonel Deng Xiaoping, fundador de la actual China a la vez capitalista y comunista (mezcla de libre mercado con poder autocrático), fue quien cerró hace 30 años con la líder Margaret Thatcher el traspaso de esa colonia británica a la soberanía china.Por ese acuerdo el gobierno de Pekín se avenía al modelo "un país, dos sistemas", que permitía mantener en Hong Kong la sociedad capitalista construida en la época colonial, incluidas las libertades civiles, y esto a cambio de la recuperación de la soberanía china sobre ese territorio.Pero un Hong Kong democrático y pluralista, donde sus autoridades sean elegidas en elecciones libres y abiertas, sin ningún veto del partido comunista chino, no termina de cuajar, pese a la promesa histórica formulada por el gobierno.La protesta de los jóvenes hongkoneses, muchos de ellos estudiantes, tendría que ver con el no cumplimiento de las libertades civiles y políticas en Hong Kong, acordadas en su momento cuando Gran Bretaña devolvió el territorio a China.El objetivo final de la rebelión -según el líder estudiantil Joshua Wong, de 17 años- es que se permitan elecciones abiertas para la jefatura de gobierno, en vez de tener que optar entre un puñado de candidatos seleccionados por Pekín.La reacción negativa del Partido Comunista Chino a la "revuelta de los paraguas" (elementos que los jóvenes empezaron a usar para defenderse de los gases lacrimógenos y del gas pimienta), a la que declaró "ilegal", hace temer lo peor."Rezo para que esto no se convierta en un nuevo Tiananmen", ha declarado el cardenal católico Joseph Zen Ze-kium, arzobispo emérito de Hong Kong, quien teme una represión feroz y violenta por parte del poder comunista.La plaza de Tiananmen, durante la segunda mitad de los '80, fue el escenario de una brutal represión decretada por Pekín contra estudiantes e intelectuales disidentes al régimen, que pidieron explícitamente la libertad de pensamiento y de prensa.
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