Pueblos que persisten a pesar del éxodo rural
La migración desde el interior profundo a Buenos Aires, y el proceso de urbanización creciente, ponen en entredicho la existencia de núcleos poblacionales pequeños. Los resultados del Censo 2010 confirmaron lo que se sospechaba: ocho de cada diez argentinos viven en ciudades de más de 10.000 habitantes. Ergo: muy poca es la cantidad de gente que vive en el campo o en pueblos pequeños.Entre los pueblos rurales, alrededor del 70% tiene menos de 2.000 habitantes. Estas comunidades pequeñas sufren de invisibilidad -se sabe poco de ellas- y corren riesgo de desaparecer si no se las apuntala.La Asociación Civil Responde viene convocando a distintos estamentos de la sociedad para hacer visible a estos pueblos pequeños, con el objeto de poner en marcha su potencial."Si no lo ves, desaparece", reza el eslogan con el que días atrás se relanzó la iniciativa. "A lo largo de diez años de trabajo, Responde ha advertido que la gente de los pueblos sólo necesita ser mirada, sentirse reconocida, alentada para recuperar su autoestima, guiada para ponerse en marcha y estimulada para convertirse en protagonista de su futuro", destaca la asociación.La entidad, que viene trabajando con 60 núcleos de habitantes, surgió como respuesta a la problemática de un sector de la población rural de Argentina que está en crisis por despoblamiento.Su misión consiste en impulsar el desarrollo social y económico de esos pueblos, especialmente de aquellos en situación de aislamiento, menor crecimiento y mayor pobreza.La asociación ha hecho un mapeo de sustentabilidad de los pueblos rurales del país, que tiene por objetivo comunicar todo su potencial social y económico, a fin de interesar a empresas y particulares.A una parte de esta información se puede acceder a través del portal "Presentando Pueblos" http://www.responde.org.ar/ppueblos/Cabe mencionar que dos pueblos del departamento Gualeguaychú, Irazusta y Parera, han desarrollado de la mano de Responde su oferta de turismo rural, en un intento por retener la población nativa a través de la generación económica.En realidad, esta temática de los pueblos pequeños y en vías de extinción forma parte de una agenda argentina, que de todos modos no obsesiona a su elite dirigente: el rediseño territorial.La Republica federal está mal diseñada. El motivo es que la gente huye de su lugar de origen en busca de un destino mejor. Esto ha dado lugar a una migración interna hacia Buenos Aires primero, y hacia otras capitales después.La concentración poblacional en un vasto territorio es la característica dominante. La macrocefalia es la nota distintiva. Entre Capital Federal (2.891.082 hab.) y la provincia de Buenos Aires (15.594.428 hab.), suman el 46,1% de la población total de Argentina (40.091.359 hab.).Un municipio bonaerense como La Matanza, con 1.772.130 personas, supera la población de varias provincias, entre ellas Entre Ríos, que posee 1.236.000 habitantes.En el caso de Entre Ríos, la tendencia de las últimas décadas es que las ciudades cabecera aumentan su población a costa de las zonas rurales o semirurales.El despoblamiento del campo es evidente. De esta manera, la provincia ha venido sacrificando una cualidad muy propia: la distribución demográfica equilibrada.Por ejemplo, hoy el departamento Paraná tiene 68,52 hab/Km², mientras Feliciano tiene 4,82, y el departamento Gualeguaychú posee 15,37 hab/Km².Pero además, en el departamento hay concentración poblacional, toda vez que su ciudad cabecera, con 81.421 habitantes, representa el 74,4% del total.
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