Que baje el agua para que vuelvan las playas
El sector turístico de Gualeguaychú mira al cielo y cruza los dedos. ¿Seguirán las lluvias? ¿Habrá sudestada? Si el clima y la situación hidrológica no mejoran, teme que la temporada sea una calamidad.Es que la fórmula del éxito de esta ciudad, en verano, es Carnaval-playas. Si algún elemento de ese binomio, que entre sí se potencian, se estropea, entonces la ecuación se arruina.El inicio formal de la temporada, que tradicionalmente empieza el 8 de diciembre, se ha postergado por razones obvias: la ciudad está en emergencia humanitaria y sanitaria a causa de las inundaciones.La prioridad son los damnificados por el siniestro. Está bien que a los evacuados se les dé toda la atención necesaria. Ningún interés puede estar por encima del bienestar de estos vecinos.Pero aun sin evacuados la temporada tampoco hubiera podido arrancar. Y esto porque el sector de playas está anegado, convirtiendo en inútil toda la oferta turística asociada.Ahora los prestadores del rubro -propietarios de balnearios, campings, bungalows y demás- están evaluando las pérdidas ocasionadas por el fenómeno de la naturaleza.En estas dos semanas de desborde del río Gualeguaychú las instalaciones han quedado a la miseria. La pregunta del millón, por tanto, es cuánto más va a durar el anegamiento.Es lógica la preocupación: porque cuanto más se demore el retiro de las aguas, más daño económico acumula el negocio turístico. Algunos estiman que una vez que el río se normalice se necesitarán al menos 15 días para limpiar y poner las instalaciones en condiciones.Objetivamente, el turismo de Gualeguaychú no sólo arrancó mal la temporada. La llamada industria sin chimenea, sin empezar a funcionar, ya está golpeada.Los emprendimientos turísticos, vinculados a la ribera del río, deberán hacer ahora un sobre-esfuerzo, sobre todo en materia de inversión, para recibir más adelante a los visitantes.¿Hay acaso líneas de crédito disponibles, de bajo costo, para aquellos prestadores que deberán poner a punto servicios hoy degradados por la inundación?.Es bueno recordar, además, que el sector turístico local ya viene dañado por eventos anteriores. Entre los cuales vale mencionar el conflicto agropecuario en 2008 -que cerró las vías de comunicación- y este año la gripe A, que implicó un frenazo invernal de proporciones.Desde el punto de vista global, que el Carnaval empiece sin playas no es un buen dato. Se sabe que muchos turistas, en verano, vienen a disfrutar de las dos cosas.En este contexto, no es aventurado pensar que algunos desistan finalmente de visitar Gualeguaychú esta temporada ante la falta de uno de esos componentes, en este caso el elemento naturaleza.Por eso es clave que el mercado que abastece de visitantes a la ciudad no perciba que las inundaciones vinieron para quedarse. Quizá no haya más anti-promoción turística que la imagen de los miles de evacuados en el Litoral.Como sea, más allá de las percepciones del mercado, la clave pasa por saber cuándo habrá playas en Gualeguaychú. Lo que dicen los pronosticadores hidrológicos cobra relieve.Aunque nadie se anima a predecir nada, en medio de un clima desquiciado, hasta acá el dato objetivo es que el río Uruguay está bajando en todo su curso.Esto significa que todos los efluentes tienden también a bajar. Como es el caso del río Gualeguaychú, que ya se registra el descenso de sus aguas, mientras que algunas familias evacuadas están volviendo a sus hogares.Sin lluvias de importancia a la vista, y sin sudestada, los más optimistas creen que en unos 10 días retornarán las playas locales.
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