Que a Brasil no se le ocurra devaluar
Así como China y otros países asiáticos son los principales clientes agrícolas de Argentina, Brasil compra artículos a los industriales locales. Pero este último negocio puede caer si el país norteño, como está amagando, decide devaluar.El modelo argentino tiene claros ganadores: los sectores apalancados por los precios internacionales de la soja, y los beneficiados por el súper real de Brasil.Además de absorber los tradicionales bienes primarios (alimentos), la demanda brasileña contribuye a mantener alta la actividad de la industria automotriz y metalúrgica en estas pampas.El boom de la fabricación de autos en Argentina lo explica la exportación a ese destino. Aunque en esa elaboración hay gran cantidad de partes brasileñas. (Ocurre que es un negocio dominado por multinacionales, que tienen repartida su producción en distintos países).Desde que Dima Rousseff llegó al poder carioca, para suceder a Lula da Silva, los analistas no hablan de otra cosa: la posibilidad cierta de que Brasil decida recobrar la competitividad frente a los actores mundiales depreciando su moneda.Ahora bien, establecer una disminución del real asestaría un severo golpe a los industriales argentinos, que hasta aquí han disfrutado de un tipo de cambio favorable en relación al vecino.Lo notable es que pese a esta ventaja cambiaria (el actual valor del real favorece las exportaciones argentinas), en 2010 nuestro país tuvo un déficit de más de 4.000 millones de dólares con Brasil.Esto representa la cuarta parte del superávit argentino con el resto del mundo totalizado en 2009, cuando alcanzó casi 17.000 millones de dólares. Ergo: una depreciación del real, agravaría aún más este balance deficitario.Muchos analistas internacionales aseguran que el modelo brasileño tiene un flanco débil: la sobrevaluación de su moneda. Lo cual, básicamente, resta competitividad a sus productores locales frente a los extranjeros.Bajo este punto de vista, se especula que la caída del valor del real es algo casi inevitable, aunque hay dudas sobre la magnitud de la depreciación que avalará la nueva Presidenta."Si Brasil llega a cambiar las reglas de juego, se nos acaba el veranito", ha dicho con brutal honestidad el secretario de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, al graficar el efecto devastador que tendría para las exportaciones argentinas esa eventualidad.Según el empresario argentino sus pares brasileños están haciendo lobby a favor de una devaluación del real. Esta presión interna para que el gobierno devalúe tendría ya algún efecto.El Banco Central de Brasil ha tomado una serie de medidas financieras tendientes a evitar que ingresen tantos dólares a su mercado de cambio, una medida que busca que el real se siga valorizando.A todo esto el titular de la UIA, Héctor Méndez, especuló que si Brasil decidiera devaluar, Argentina debería tomar medidas rápidas para contrarrestar el efecto negativo sobre la competitividad.Méndez recordó la experiencia de 1999, cuando durante la gestión de Domingo Cavallo, Brasil devaluó fuertemente y Argentina no reaccionó. "No se tomaron medidas y lo pagamos caro. No se puede jugar con eso, hay que estar muy atentos", señaló.Y añadió: "Cualquier medida que se tome y que afecte el comercio bilateral nos tiene que preocupar". No obstante lo cual, el titular de la UIA consideró que "es un disparate" pensar en una devaluación fuerte del real.Como sea, están los que piensan que Brasil no va a dejar que sus productores pierdan competitividad internacional. Y que devaluará abruptamente su moneda si así le conviene.
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