Que el Papa nos contagie: menos mentira y más verdad
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Las actitudes delatan a los hombres. Sus actos ratifican o rectifican sus palabras. El Papa Francisco demostró, en su viaje a Estados Unidos que termina hoy, la validez plena y nítida del ejemplo. Importa lo que se diga y desde dónde se lo diga pero mucho más importan las acciones. Ojalá haya contagio en nuestra campaña. Jorge Barroetaveña La mezquindad política y la falta de republicanismo terminó por llevarse puesto el debate presidencial. A la hora que esto se escribe Daniel Scioli, el candidato del Frente para la Victoria y el que obtuvo mayor cantidad de votos en las PASO, confirmó que no asistirá al debate presidencial organizado por un grupo de ONGs. Su decisión incluso ya provocó que una entidad que agrupa a canales de televisión, ATA, haya comunicado también que se abrió del compromiso y no televisará la tenida.Fiel a la historia reciente de escaso compromiso con la sociedad a la hora de presentar las propuestas, Scioli no quiere correr riesgos. Lo mide en esos términos, independientemente del compromiso asumido hace un tiempo y del deber que todo candidato tiene de debatir de cara a los votantes. Aunque la historia de agachadas en el tema de los debates presidenciales es larga y ha jalona cada una de las campañas desde 1.983 a esta parte. Alfonsín no debatió con Luder, Carlos Menem le dejó la silla vacía a Eduardo César Angeloz en 1.989, lo mismo que pasó con José Octavio Bordón en 1.995, Eduardo Duhalde y Fernando De la Rúa en 1.999, de nuevo Menem, Kirchner, Carrió, López Murphy y Rodríguez Saá en 2.003 o más cerca en el tiempo con la actual mandataria Cristina Kirchner en sus dos mandatos consecutivos. Ha habido, es justo reconocerlo, honrosas excepciones, como los debates en la Ciudad para Jefe de Gobierno, y algunos aislados en las provinciales para gobernaciones, aunque sin demasiada regularidad. Lo que ha primado pues es la mezquindad política de retacearle a la sociedad la posibilidad de ver juntos en un solo momento a todos los que aspiran a conducirla interactuando y contando qué diablos piensan hacer con las vidas ajenas.De más está abundar en la cultura sobre debates presidenciales en otros países, no ya democracias más veteranas que la nuestra, sino muchas que están cerca, en América Latina, como Brasil, Chile, Uruguay, Colombia o Perú. En todos lados los candidatos se someten, bajo distintas reglas, a la mirada atenta de millones de electores que les toman examen. En muchos países, negarse a debatir cuesta caro y el temor al pase de facturas de los votantes es tan grande que nadie se atreve a insinuar siquiera que no piensa hacerlo. Pero nuestra democracia, aún balbuceante en calidad institucional, le permite a los candidatos algunas dispensas, entre ellas negarse a debatir y parece no pasarle facturas.Con las encuestas en la mano Scioli hizo lo que han hecho todos los anteriores. Siente que ya ganó, aunque el puñado de votos de diferencia que lo aleja del ballotage es aún muy inestable. Va ganando por un gol faltando 15 minutos para terminar el partido y no quiere correr riesgos. En lugar de meter un delantero para definirlo, prefiere un defensor que 'raspe' en la mitad de la cancha y se dedique a hacer tiempo. Incluso se permitió la licencia de menospreciar la tenida, chicaneando a Macri, diciendo que le hacía un "favor" para que no siguiera perdiendo votos.Primero fueron algunos operadores y finalmente el propio candidato el que confirmó la noticia. Una pena y un triste ejemplo para lo que viene. Esta circunstancia electoral pintaba para marcar un antes y un después, pero el candidato del Frente para la Victoria no parece percibirlo.A miles de kilómetros claro, el Papa Francisco recorre el camino inverso de las mezquindades y las negaciones. "Volvía de Venado Tuerto y lo iba escuchando en el auto: La verdad que me puse a llorar", dijo hace pocas horas Monseñor Jorge Lozano en una radio porteña cuando le preguntaron por el discurso del Papa en el Congreso de Estados Unidos. En la sede del poder político y económico del mundo, Jorge Mario Bergoglio fue fiel a su estilo y sólo se limitó a proclamar desde la palabra lo que practica desde el ejemplo. La postal del Presidente de la Cámara de Representantes, llorando a su lado en el balcón del Capitolio ante una multitud, quedará en la historia. Francisco habló de medio ambiente, de los inmigrantes, de los pobres, de narcotráfico y de corrupción. De las guerras, la venta de armas y la importancia de visibilizar a los excluidos. Fue un Papa fiel a sí mismo y a la doctrina que un tal Jesús de Nazareth hace dos milenios propagó como un verdadero revolucionario."Pensar que este hombre recorría las mismas calles que nosotros", agregó nostálgico y aún impactado Lozano. Creer o reventar, porque este hombre que sus pares, Dios a la postre, eligió para ser Papa, es argentino y lleva nuestro ADN. Si hasta se permitió citar el Martín Fierro ante 150 mandatarios de todo el mundo en la ONU. Ojalá que nuestra dirigencia se inspire en su figura, pero sobre todo, en sus actos. Menos egoísmo y más solidaridad. Menos mentira y más verdad. El ejemplo lo tenemos al alcance de la mano. Basta con seguirlo nada más.
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