Qué hacer con la escuela media
La mentada mejora del secundario -un ciclo atravesado por la baja calidad y la deserción- sigue esperando. "Es la gran deuda que tenemos como sociedad", ha dicho el flamante ministro de Educación de la Nación.Alberto Siloni, el abogado y profesor de historia que reemplazó a Juan Carlos Tedesco al frente del área, en el marco de los cambios de gabinete post derrota electoral, habla de una nueva escuela media.En declaraciones al diario Página/12, el funcionario anticipó que su cartera se lanzará a crear las bases de una secundaria que contenga a los adolescentes.También que los provea de las herramientas imprescindibles para afrontar los desafíos del siglo XXI. "En esto todas las palabras están gastadas", dijo al admitir que en materia de educación hay una hipertrofia discursiva.Remarcó, al respecto, que ahora hay que poner manos a la obra. "Creo que en 60 días tenemos que empezar a hacer acciones que vayan en dirección de una escuela media reformada en términos de su organización curricular, institucional, de la revalorización de la cultura de los alumnos", indicó.El ministro se mostró preocupado por las cifras de repitencia y deserción en este ciclo. Indicó que la percepción de los jóvenes sobre la secundaria ha cambiado drásticamente.Si antes, dijo, completar el secundario daba garantías de tener trabajo, hoy eso ha cambiado, al punto que para los estudiantes daría igual hacer los estudios que no hacerlos.Si bien reconoció que muchos de ellos luego se toman revancha reingresando a través del sistema de adultos, la clave es evitar que se sigan cayendo del sistema."Nos preocupan los otros, el que se va a la esquina, ése sí es un problema que tiene estrecha relación con lo social, lo económico", explicó Siloni, para quien la educación no es una "variable independiente".Es decir, cuanto pasa en las aulas es también un reflejo de los cambios socioeconómicos. La expansión de la marginalidad y la pobreza condicionan la educación."En este país los pobres repiten más que los no pobres, los pobres tienen 2 o 3 años menos de escolaridad que los no pobres", diagnosticó el funcionario.En este sentido, Siloni destacó que hay que trabajar mucho en la "asistencia" de los chicos en el secundario. Para lo cual, opinó, "tiene que haber más adultos con más tiempo completo en la escuela media".Se desconoce, por el momento, en qué consistirá la reforma de la secundaria que el ministerio pone hoy como prioridad. Por dónde pasarán los cambios de la organización y los contenidos.Una cosa sí sabemos: a los planificadores escolares les encanta hacer reformas. Cada nuevo gobierno que emerge lo primero que hace es toquetear en ese frente.Como si cambiar fuese en sí mismo un valor positivo, más allá del sentido en que se lo haga. Error filosófico: lo importante es acertar en la orientación del cambio. Porque lo nuevo no siempre es lo mejor.De hecho, ¿cuál ha sido el resultado de los cambios realizados en educación en las últimas décadas? ¿Acaso los chicos aprenden más que antes? El saldo global, para ser sinceros, ha sido decepcionante.No sólo eso: Argentina parece involucionar años tras año en materia educativa, como por otra parte lo revelan las evaluaciones internacionales.Además, mejorar algo a veces implica restaurar cosas valiosas que se han perdido, que se han abandonado. Y otras supone reforzar lo existente, haciendo que continúe.En suma, el gobierno de la educación debiera estar dominado por el buen sentido, más que por los caprichos de las modas pedagógicas e institucionales. Ojalá que ese buen sentido prime en la secundaria argentina.
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