Qué hay detrás de la suba del blue
El dólar marginal, rebautizado "blue", está muy cerca de romper la barrera psicológica de 8 pesos, poniéndose casi un 60% por encima del oficial. La visión disímil sobre este hecho, dependiendo de si uno se sitúa al lado del gobierno o fuera de él, desorienta.En Argentina la economía, como tantos otros sectores de la realidad, los datos no son, se construyen. "No existen los hechos, sólo interpretaciones", decía Nietzsche, sugiriendo que todo saber es relativo.De suerte que donde uno ve el mal, otro puede ver el bien; donde uno lo bello, el otro lo feo; donde uno lo débil, el otro lo fuerte. Es decir, no hay sentido objetivo de las cosas, independiente de la voluntad humana (voluntad de poder, en términos nietzscheano).El caso del Indec es paradigmático. Las estadísticas oficiales, que debieran ser indubitables, están sospechadas. Ni la evidencia empírica, el dato estadístico primario, se salva de la controversia.En Argentina los indicadores de crecimiento, pobreza, desigualdad, empleo, y demás, que se deducen de los datos de precios del Indec, constituyen en sí mismo objeto de polémica.Lo que ocurre con el blue no es la excepción. La diversa y hasta antagónica manera de verlo, incluso aceptando el mismo número, sugiera que aquí también opera el principio gnoseológico de que no existen hechos, sólo interpretaciones. Veamos. Lo que produce la presión sobre el dólar es la inflación y la percepción de los ahorristas de que su precio está barato.Ésa es la explicación convencional que se escucha entre los economistas profesionales, para quienes las restricciones impuestas por el gobierno para comprar dólares, como respuesta a la escalada del mercado, no habrían hecho más que azuzar el problema, siguiendo aquello de que toda "prohibición" despierta el deseo.El gobierno, sin embargo, suele ver detrás de la subida del dólar una conspiración. Ante cada corrida cambiaria, ha dicho que tiene como principales protagonistas a los grandes bancos y las empresas más poderosas. A lo que se suma una "dolarización" mental de los ahorristas domésticos.Pero no hay razones macroeconómicas, dice, para este aquelarre cambiario. Sólo existiría un interés "desestabilizador" de los operadores de la City, cuya codicia llena de "histeria" a los inversores y clase media.La presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, sostuvo que la escalada del dólar blue es "un fenómeno claramente estacional", es decir estaría asociado a la demanda de billete por turismo.El efecto de esta subida del dólar marginal sobre el resto de la economía también es objeto de controversia. La historia económica argentina da cuenta que los sistema de desdoblamiento cambiarios han terminado en crisis dramáticas.Por lo general, los precios de la economía se han ido ajustando al ritmo del valor del dólar negro, realimentando la inflación. Al respecto, la titular del Banco Central consideró que la nueva escalada del blue "no debería incidir en la definición de los costos de los formadores de precios", entre otras razones porque se trata de un mercado de divisas pequeño.Históricamente, además, el tipo oficial se ha ido alineando detrás del valor del dólar negro, produciendo una devaluación sistemáticamente de la moneda doméstica. Los dichos del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, en el sentido de que el "oficial" llegará este año a 6 pesos, parecerían confirmar esa tendencia.
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