Que haya justicia
La movilización hoy al puente internacional San Martín es para expresar, una vez más, la irrevocable decisión de esta comunidad de no darle la licencia social a Botnia.Es para avalar socialmente la pretensión argentina en el juicio que se ventila en la Corte Internacional de La Haya, que ha entrado en un su fase crucial.Los acontecimientos jurídicos, por tanto, se precipitan. Y el dato insoslayable, en orden a afianzar la demanda argentina, es mostrar una comunidad movilizada en el reclamo.Para que no se crea que Gualeguaychú abandonó su causa. Que es básicamente una causa popular en defensa del ecosistema del río Uruguay. La idea es que los jueces de La Haya tomen nota del contenido social del conflicto.Si se piensa que la génesis del proceso judicial es un reclamo de toda una ciudad, se comprenderá la dimensión de lo que está en juego el día de hoy. La concurrencia al puente, por ende, más que nunca debe ser multitudinaria.La jornada no podrá ser soslayada por quienes tienen en sus manos la resolución jurídica del asunto. No es lo mismo, por tanto, que esté o no esté presente la voluntad colectiva de Gualeguaychú.Ir hoy al puente es el aporte que podemos hacer cada uno de nosotros, los vecinos de esta ciudad, para apuntalar un reclamo justo, que ya lleva siete años.Sería una picardía demostrar flaqueza social justo ahora que el pleito en La Haya entró en su fase de definición. No deberíamos aflojar. El largo proceso, es cierto, quizá haya debilitado el espíritu de algunos vecinos.Pero entiéndase: esta no es una movilización más. Su centralidad la dicta el hecho de que se aproxima la suerte judicial del pleito. Y en él siempre ha sido clave la opinión de esta comunidad.Se fue a la Corte porque así lo quiso Gualeguaychú, más allá de si el gobierno nacional actuó en tiempo y forma, más allá de los avatares de la política argentina.Y sobre todo más allá de los errores metodológicos y de otro tipo que puedan achacársele a la Asamblea Ambiental. Si creemos que el reclamo de esta ciudad es justo, nada debiera perturbar nuestra decisión de participar en la movilización de hoy.Ni las rencillas personales y grupales, ni los egoísmos sectoriales ni los rencores de facción. Por encima de las miserias y flaquezas -que las hay en toda empresa humana- se impone el bien común.Expresar en forma colectiva y pacífica, el derecho a ser escuchados, bajo el lema "Haya justicia", no es delito. Es un acto cívico que honra nuestra condición de ciudadanos, quienes no se resignan a ser espectadores de la historia.Por otro lado, no es cierto que el protagonismo social de Gualeguaychú haya sido en vano. Sin él, hace tiempo que la cuenca del río Uruguay hubiese estado atestada de pasteras.Es mucho lo que se ha conseguido hasta acá. Es de un valor extraordinario si se piensa que la voluntad colectiva de este pueblo hizo trastabillar la radicación de un polo pastero en la región.Creemos que el país vecino ha violado el Tratado del Río Uruguay -en cuyo ámbito se debió escuchar a Gualeguaychú- para meter de contrabando a Botnia.Con lo cual, la radicación de ese emprendimiento está viciada de nulidad. Es sencillamente ilegal. Y también estamos seguros que este emprendimiento, de una escala intolerable, dará un golpe mortal a la vida del Río Uruguay y su entorno.Esto es lo que discutimos en La Haya, adonde hemos recurrido de buena fe, apelando al orden jurídico internacional con argumentos de peso, con el noble afán de preservar la vida, un valor que está por encima del negocio económico.Por eso hoy en el puente internacional alzaremos otra vez la voz de nuestro reclamo.Para que haya justicia.
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