¿Quién abre las puertas de la escuela?
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El año escolar se inicia a los tropezones, según es habitual. Además del sueldo docente, otros nubarrones se ciernen sobre nuestra educación. Los paros serán de 24 y hasta 92 horas, según el gremio. Mario Alarcón Muñiz No será normal el comienzo del período lectivo, previsto para mañana en nuestro país. Las negociaciones salariales se han estancado y los docentes han dispuesto paros de entre 24 y 96 horas, según las jurisdicciones.Esto no es nuevo. Desde hace algunos años la escena se repite para esta fecha. Entonces cabe preguntar por qué motivo no se acuerdan con la debida anticipación los convenios de trabajo. Cualquier ciudadano común, en especial un padre, se pregunta: ¿Es tan difícil arreglar en diciembre o enero? Conociendo la rigidez de ambas partes cuando de esto se trata, ¿cuál es la razón de plantear el tema a última hora, dos o tres semanas antes del inicio de las clases? Ni el verano ni las vacaciones sirven de excusa porque en el medio están los gurises. Es decir, el futuro.Perdiendo terrenoDe esto se trata, precisamente: de entender -y no para el discurso fácil o efectista- que la Patria venidera está atada a la educación de hoy. Por ahora perdemos terreno. El nivel educativo deja mucho que desear. Todos lo sabemos. Es fácil comprobarlo mediante un simple ejercicio de memoria y cotejo por parte del lector adulto: qué educación recibió en su tiempo y qué diferencias encuentra con la de sus hijos, sobrinos, nietos o vecinos.No soy pedagogo, ni siquiera maestro, pero como periodista sigo, leo y observo estudios, opiniones y estadísticas referidas a la educación. Y estamos perdiendo respecto de países con parecida estructura sociocultural y política, inclusive países vecinos. Peor aún es que estamos resignando espacio y posibilidades para el mañana.Los efectos de la educación se miden hacia adelante. No son inmediatos. Hoy podemos rescatar algunos indicadores, pero su significado se conocerá cuando los actuales educandos sean personas mayores. Desde las oportunidades de trabajo de cada uno hasta la concepción política, la economía del país, el desarrollo cultural e inclusive la soberanía nacional, dependen de lo que ellos en la actualidad aprendan.Claro que son importantes los sueldos docentes. Para mejorar el nivel educativo es indispensable que el maestro perciba una remuneración digna que le permita vivir sin apremios, hasta con cierta holgura y dedicarse plenamente a su profesión. Pero corresponde también atender otras realidades. Entre ellas nuestras deficiencias educativas.Para tener en cuentaLos estudios secundarios son obligatorios desde la ley nacional de educación (26.206) de fines de 2006. Sin embargo, un informe de la Asociación Proyecto Educar 2050 reveló en julio pasado que la mitad de los estudiantes secundarios abandona los estudios. Si se toma como punto de partida la escuela primaria, sólo el 31% de los alumnos de primer grado llega al título secundario en la Argentina.Por el censo nacional de 2010 se ha podido saber que sólo el 30% de los jóvenes de entre 20 y 24 años ha concluido el secundario.Parece increíble, pero los índices de secundaria completa llegan al 70% en Perú y Chile, 64% en Colombia, 57% en Bolivia, 50% en Paraguay y 48% en Ecuador, datos de 2010 proporcionados por la Unesco Global Education Digest.Otros estudios realizados por el Proyecto Educar 2050 han permitido comprobar que, en promedio, el 52% de los estudiantes secundarios de nuestro país no comprende lo que lee. Este índice es tan alarmante como el de la estadística anterior.Tampoco nos favorece el Informe PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) que cada trienio realiza la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en unos 70 países mediante exámenes a chicos de 15 años en tres asignaturas: lectura, matemáticas y ciencias naturales.Los últimos datos oficialmente publicados ubican a la Argentina en el 54° lugar en lectura, detrás de Chile (40°), Uruguay, Trinidad Tobago, Colombia y Brasil en ese orden, citando a países de la región; 51° en matemáticas, detrás de Uruguay (43°), Chile, México y Trinidad Tobago y 52° en ciencias naturales, detrás de Chile (40°), Uruguay, México, Trinidad Tobago, Brasil y Colombia.Son datos. La evaluación queda librada al lector.No es cuestión de plataLo más llamativo de todo esto es que el retroceso no es motivado por falta de fondos. La Argentina es el país latinoamericano que más invierte en educación con relación al PBI (Producto bruto interno), según datos del Banco Mundial. La ya citada ley 26.206 destinó a educación el 6% del PBI (era menos del 4% en 2004) y se ha cumplido. Esto se traduce en 1.700 dólares anuales por alumno, se informó en el Seminario de Educación realizado en noviembre pasado en el Senado de la Nación.En tren de buscar explicaciones a esta brecha cada vez mayor entre recursos y resultados, en el IV Foro por la Calidad Educativa Argentina, reunido en agosto pasado, se dijo que la educación argentina "no tiene conducción, no funciona como sistema y no hay gestión, además de estar mal administrada". Se admitió que "la cobertura es grande, pero la inequidad es creciente". Entre otras cosas propuso reformar la carrera docente porque "el sistema está agotado".En síntesis, un tema para el debate profundo y las decisiones consiguientes. Sin demoras. Alguien tiene que abrir las puertas de la escuela en serio y ahora mismo.
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