¿Quién votó al jefe?
Uno de de los más acuciantes problemas argentinos de este tiempo es el de la inseguridad. Quizá el más grave, al menos en los grandes centros urbanos. La situación demanda medidas estudiadas y razonadas para el corto, mediano y largo plazo, en procura de soluciones efectivas.Mario Alarcón MuñizEspecialTodos tenemos derecho a condiciones de vida y trabajo en el ambiente de tranquilidad que perdimos varios años atrás. ¿Quién no añora las épocas de puertas abiertas o sin llave, atardeceres y noches de verano con sillas en la calle, gurises yendo y viniendo a cualquier hora sin alteraciones, muchachas solas o en grupo, sentadas por las noches en un banco de la plaza?Los tiempos han cambiado. Varias cosas han cambiado. ¿Quién no recuerda el silbato policial de la madrugada, no se si asegurando al vecindario que todo estaba bien o enviando algún mensaje a la superioridad? ¿Y el andar de la montada, por parejas y a cualquier hora? Aquello desapareció. Quizá el silbato de la ronda ya no sirva ni se escuche con la nitidez de antaño. Tal vez los montados no puedan hoy actuar con la rapidez que demandan los tiempos. Es probable que ambos métodos hayan pasado de moda. Pero ¿qué los ha reemplazado? ¿El celular en lugar del silbato? Puede ser, aunque no se nota. ¿El patrullero por los percherones del fiel e insobornable sargento Telli? Sería bueno y más rápido, siempre que el auto tuviera combustible, algo imposible de asegurar. Como tampoco se puede garantizar que todos los policías sean fieles e insobornables a la manera de aquél sargento de mi juventud. Jefes policialesSuele suceder en estos casos que la gente (los mayores, claro está) recuerden y comparen. Es probable que ese ejercicio haya llevado al gobernador a pensar en un cambio de la conducción policial. Propuso a principios de semana retornar a la dirección civil o política, pero no por designación directa y arbitraria, sino con la variante de una elección por voto de los ciudadanos. En Entre Ríos hasta hace unas cuatro décadas o poco más los jefes de policía departamentales eran designados sin que se requiriesen conocimientos específicos ni antecedentes policiales de ninguna índole para ocupar la función. De esta manera podía ser jefe departamental un farmacéutico, un chacarero o un desocupado. Eso sí, fiel al gobierno. Condición ineludible. Por algo se trataba de una continuidad del antiguo cargo de jefe político.A fines de la década de los '60 se había afianzado el instituto formador de oficiales y era cada vez más intensa la presión de quienes avanzaban en la carrera. El interventor Favre dispuso un nuevo organigrama policial pasando la conducción a manos de policías de carrera. Desde entonces es así. Tal medida sólo se vio alterada en algunos casos al producirse el golpe de 1976, cuando militares en actividad asumieron las jefaturas policiales. ¿Elegidos?Ahora el gobernador propone que el pueblo elija al jefe de policía. No de inmediato, lo aclara, sino tras un proceso de maduración de la idea y reglamentación del proyecto. Será necesario, en su momento, analizar detenidamente la cuestión, estudiarla sin apasionamientos, razonar en lo posible, poner en marcha la experiencia y entender algunas cosas. Una de ellas la comparación con el "sheriff" norteamericano, elegido por el pueblo del condado (departamento) en varios estados. Bien sabemos que hay diferencias. Otra cuestión es la de nuestros hábitos electorales. No quiero imaginarme una elección de jefe departamental de policía a la manera que conocemos, es decir con punteros, aprietes, ejercicio tenaz del clientelismo, promesas de favores personales y otras mañas similares.No hay mejor posición que la de jefe departamental para otorgar ciertas autorizaciones, como vista gorda, zonas liberadas o cuestiones por el estilo. Narcotraficantes locales, de parabienes, me imagino, porque además pueden financiar elecciones.Será necesario analizar el tema sin apresuramiento. No se trata de cerrarle la puerta porque sí. Habrá que debatirlo. Cabe aclarar, sin embargo, que la solución del grave problema de la inseguridad pasa por otro lado, no por la forma de elección del jefe de policía.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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