¿Quo vadis Entre Ríos?
La derrota electoral abrió un nuevo escenario provincial. Un rebrote de rebeldía frente al poder central al interior del oficialismo es el primer síntoma del cambio.Hasta acá la provincia de Pancho Ramírez se subordinó a los dictados del neo-unitarismo progresista inaugurado por los K. La gobernabilidad de Entre Ríos ha dependido de la Casa Rosada todos estos años.Años en los cuales el esquema de reparto de la renta pública fue funcional al modelo de la "suma del poder público": 75% para la Nación y 25% para las provincias.La hegemonía K supuso el anonadamiento de los Estados del interior, devenidos en agencias del poder central. Pero fue desde Entre Ríos, curiosamente, que ese dominio empezó a cuartearse.La reacción no vino de la superestructura política -siempre funcional al statu quo- sino del campo entrerriano. Se sabe: Entre Ríos encabezó la rebeldía agraria contra el poder K.Compensación histórica para el federalismo mancillado. Reparación a la memoria de Pancho Ramírez, Justo José de Urquiza, López Jordán y nuestro Olegario V. Andrade. Y también de ese gran visionario que fue José Gervasio Artigas.El correlato electoral de esa movida agraria cambió el mapa político del país y de Entre Ríos. El partido del gobierno acusó el golpe.Un rebrote de federalismo se instaló ya en el peronismo entrerriano, tras su derrota en las urnas a mano del Acuerdo Cívico, que llevó productores al Congreso.El oficialismo aparece bicéfalo. El gobernador Sergio Urribarri y un grupo de legisladores e intendentes leales, vienen haciendo kirchnerismo explícito. En tanto que Jorge Busti, después que ayudó a encumbrar a Urribarri, tomó distancia de su gestión.Pese a que el conflicto del campo ahondó esas diferencias, ambos dirigentes resolvieron ir juntos para enfrentar el test electoral. El revés en las urnas, que colocó al peronismo en problemas de cara al 2011, ahora apuró la fractura.El gobernador lleva la peor parte. Urribarri llegó al poder para administrar el post-bustismo -un tránsito que intentó infructuosamente alguna vez Mario Moine- y resulta que ahora se encuentra con un poder derruido y su adversario en ascenso.Busti siempre vuelve. Aunque ya no podrá aspirar a presidir el PJ nacional, dado el triunfo de Atilio Benedetti y lo suyos, ha tomado la iniciativa política dentro del peronismo.Tiró dardos a los Kirchner (habló del fin de la "soberbia"), y ahora instruyó a los diputados nacionales que le responden para que sellen un acuerdo con legisladores de Santa Fe y Córdoba.La idea básica es promover que el fondo coparticipable de la soja, que pergeño Kirchner para restarle argumentos al campo, se haga también extensivo a otras áreas de la economía, como el petróleo y los minerales.Bien mirado, el proyecto va dirigido a disputarle la Caja a los Kirchner. Discutir el sistema de reparto de impuestos es discutir el sistema de poder en Argentina.La política entrerriana, lentamente, toma otro giro, al ritmo del derrumbe K. En principio el/al rebrote federal, en el caso del oficialismo, lo dictan las circunstancias."La necesidad tiene cara de hereje", dice el refrán. Y lo cierto es que Entre Ríos necesita dinero porque las arcas provinciales hace rato se tornaron al rojo.Si Busti o el peronismo pretenden tener chances electorales para el 2011, deberán garantizar gobernabilidad en Entre Ríos, una provincia en ebullición por el reclamo salarial.Y la base de esa gobernabilidad es financiera. En suma, después del 28 de junio nada será igual en el mapa político.¿Hacia dónde irá Entre Ríos?
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