Rampas: fallo inédito
A la vez, la Cámara en los Civil y Comercial de esa ciudad (donde se sustanció la causa), luego de que la defensa de Telefónica le recordara que en los tribunales marplatenses tampoco había rampas, libró un oficio para que se construyan.
La resolución de los jueces Ricardo Monterisi, Nélida Zamini y Roberto Losutaunau, supone un giro inédito de la justicia en favor de aquellos discapacitados que no pueden moverse en los espacios públicos por falta de rampas.
La historia comenzó cuando Hernán Machinandierena, quien posee capacidades motrices disminuidas, fue a realizar un reclamo por un desperfecto en su aparato celular en una sede de Movistar, en el centro de Mar del Plata.
Pero no pudo subir los ocho escalones con su silla de ruedas, porque el edificio carecía de rampas. Fue entonces que Machinandierena recurrió a la justicia, quien finalmente condenó a Telefónica (operadora de Movistar) por daño moral y por “discriminación”.
La Justicia determinó que el comercio no cumplía con las normas que exigen “la supresión de todas las barreras arquitectónicas que impiden a los discapacitados motrices el ingreso a los edificios de uso público”. Y que esto constituye un “acto de discriminación”.
Con respecto al concepto de daño moral, la multa a Telefónica es porque, según los jueces, “se encuentra acreditado el incumplimiento a normas de distinta jerarquía (universales, regionales, nacionales, provinciales y municipales) en el marco de la relación de consumo que ligaba a las partes y un derecho superior menoscabado del consumidor al no proporcionarle un trato digno”.
Frente a esta información, que acaba de aparecer por los medios, urge preguntarse: ¿cómo está Gualeguaychú en materia de accesibilidad urbana para las personas con movilidad reducida?
Sabemos de los esfuerzos por derribar las barreras arquitectónicas y por una ciudad más inclusiva de parte de la Asociación Civil “ELPLAM” de Gualeguaychú, que reúne a personas con Esclerosis Lateral Primaria, Esclerosis Lateral Amiotrófica y Esclerosis Múltiple.
También sabemos que desde la gestión municipal anterior, en sociedad con ELPLAM, se avanzó en varios proyectos en pos de una ciudad para todos, desarrollando iniciativas ligadas, por ejemplo, a la construcción de rampas.
Pero está claro que falta mucho para remover los obstáculos urbanos, tanto en los edificios públicos como en los privados. “Qué lío armaríamos si en Gualeguaychú se nos da por salir con nuestras sillas de rueda a zonas céntricas donde se han hecho locales, cuyo acceso son 2 o 3 escalones”, comentó un discapacitado motriz a esta Hoja.
Y añadió: “Si recorren Gualeguaychú verán que todos los locales nuevos tienen el mismo problema de diseño”. Es decir, no sólo no se adecuan los edificios más antiguos. Lo más grave es que las nuevas construcciones tampoco han incorporado el concepto de inclusión en sus diseños.
Siguiendo el fallo de la justicia marplatense, y en función de las normas que exigen la supresión de todas las barreras arquitectónicas, esos serían lugares donde se verifican “actos de discriminación”.
Es importante recalcar que el umbral para que sea accesible tiene que ser de 2 centímetros. De lo contrario se debe hacer una rampa de acceso. ¿Por qué no cumplen este precepto quienes proyectan construcciones en Gualeguaychú?.
Es necesario bregar por una ciudad más humana, que sea capaz de incluir a aquellos que usan sillas de rueda o tienen problemas de movilidad.
Este contenido no está abierto a comentarios

