Randazzo teje su telaraña para hacer caer a Cristina Kirchner
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Los tiempos de Cristina no son los mismos que los de Cambiemos. Ni siquiera los del peronismo que sigue esperando alguna señal. Al menos del peronismo que todavía le responde. Carrió irá por la Ciudad de Buenos Aires. Vidal respiró tranquila porque se salió con la suya. Jorge Barroetaveña Las aguas de ese mar tumultuoso que es el peronismo se agitan cada vez más. Hoy nada indica que la ex presidenta no sea candidata. Su gira por Europa bien podría ser otra señal positiva, aunque nadie se atreve a dar el sí definitivo. Este coqueteo con la posibilidad ya decidió a los sectores del peronismo que no le responden a presentarle batalla.A mitad de semana el ambivalente Florencio Randazzo, se paseó por el Senado de la Nación buscando apoyos. Su amigo, Miguel Pichetto le consiguió varios compañeros para la foto, entre los que se destacó Guillermo Guastavino. Otra señal contundente del nivel de descomposición en el que podría entrar el kirchnerismo duro si la interna avanza.Si Randazzo es el único que pinta para enfrentar a la ex presidenta, nadie sabe qué va a hacer ella. La lógica de la dinámica del poder indica que debería ser candidata. Más allá que gane o pierda la elección en Buenos Aires, los votos le seguirían dando sustento institucional a su proyecto. Un buen número de legisladores nacionales, diputados provinciales y decenas de concejales. No es poco en el territorio más poderoso del país. A esta altura, ¿le importará en serio a Cristina tener fueros? También es cierto que la ex mandataria nunca se ha caracterizado ni por un buen manejo de los tiempos electorales ni por la elección de los candidatos. Desde Boudou a la fecha, terminando con Zanini y Aníbal Fernández ha dado muestras de su escaso timming para estos temas.Será entonces la 'corriente' la que la lleva a tomar la decisión. De alto impacto para la campaña que se viene.En la vereda de enfrente, el papel en blanco que el Presidente exhibió ante Carrió en la Residencia de Olivos ha empezado a llenarse. Quién iba a decir hace apenas dos años que el Presidente elegiría como su aliada más importante a la volcánica Carrió, que también se dedicaba a zamarrearlo duro y parejo, cuando los intereses electorales no los unían. Pero todo cambió el día que la líder de la Coalición Cívica agarró la carterita y lo plantó a "Pino" Solanas, implosionando UNEN.El tiempo les dio la razón. Sin Massa les alcanzó para arrebatarle al FPV no sólo la Nación sino la estratégica Provincia de Buenos Aires. Claro que para eso contaron con la estrella de María Eugenia Vidal, hoy la política mejor considerada del país.Vidal tiene algo que todavía es indescifrable para la política tradicional y es la única que, en serio, le ha puesto límites a Carrió. Siempre se supo que no la quería de candidata en Buenos Aires. A pie firme se bancó las arremetidas contra el jefe de policía, y ahora contra Ritondo y Ferrari. Pero se salió con la suya. Habrá que ver si, sin llevar un peso pesado en la lista, su sola estrella alcanza para ganar o al menos, hacer una buena elección con Cambiemos. Vidal da sus propias batalles e, indirectamente también le va marcando el camino a la Nación.Para Carrió quedó reservada la pelea de la Ciudad. Allí se las deberá ver con el díscolo Martín Lousteau, que amaga con romper el radicalismo porteño. La abogado ha hecho las mejores y las peores elecciones de su vida en este distrito, aunque será la primera que contará con el apoyo orgánico del PRO. De todo esto habló con Rodríguez Larreta y con el Presidente en Olivos, al que le reclamó mayor poder de decisión sobre las listas y la campaña. En ese papel blanco no quedó ningún nombre que Carrió no acepte con ella y el compromiso de recorrer el país mientras el físico se lo permita. ¿Habrán acordado también silencio oscuro sobre la situación de Ricardo Lorenzetti? No se sabe aunque Carrió es impredecible.Lousteau, el rival, deshoja su propia margarita. Si renunció a la Embajada y volvió debería ser para ser candidato. El ex ministro de Cristina desea fervientemente ser Jefe de Gobierno porteño y entiende que esta parada no la puede evitar. Pero la deberá remar. Se ilusiona con el balotaje del 2015 cuando perdió por tres puntos con Larreta. Claro que acá no está en juego la intendencia, sino los cargos legislativos. Y tampoco hay segunda vuelta en la que es factible concentrar más votos. Fiel a su estilo, también ambivalente, Lousteau partió la UCR porteña entre los que lo apoyan y los que lo detestan, acusando a su inflado ego de tener la culpa de todo.En distritos grandes como Santa Fe o Córdoba, Cambiemos todavía no tiene candidatos. En el resto de las provincial lo ha dejado manos de los gobernadores, o de los referentes locales donde es oposición. En Buenos Aires será Vidal la que tenga la última palabra y en la Ciudad el cierre ya lo abrocharon. Igualmente, resta todavía, saber qué papel jugará el radicalismo y hasta dónde se integrarán sus candidatos en las listas. El centenario partido todavía cruje por aquella decisión de Gualeguaychú, buscando su nuevo papel, en el sistema de partidos que alumbró la elección del 2015. Muchos aún no se han percatado. Algo viejo murió en aquel balotaje. Algo nuevo nació también.
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