Récord argentino de donación de órganos
Argentina es el tercer país de Latinoamérica con más donantes de órganos, según informó el INCUCAI. Se trata de un indicador positivo, en términos de solidaridad. El año pasado se alcanzó en Argentina la cifra récord de 519 donantes de órganos, quienes posibilitaron que 1.273 pacientes accedan al trasplante.De esta forma, el país obtuvo una tasa de 13,06 donantes por millón de habitantes, la tercera de América Latina, según se lee en la Memoria 2008 de INCUCAI.Con relación al 2007, se incrementó el trasplante renal en un 11%, el hepático en un 22%, el cardíaco en un 14%, el pulmonar en un 30% y se optimizó la tasa de órganos trasplantados por donante.También, aumentó la cantidad de órganos ablacionados por donante, evolucionó el número de donantes multiorgánicos y se registró un incremento de la disponibilidad de órganos provenientes de donantes mayores de 60 años.El INCUCAI sostuvo que esos logros son por el trabajo de los organismos provinciales de procuración y el de los coordinadores de trasplante, cuya eficacia en la obtención de órganos y tejidos garantiza seguridad y transparencia en el proceso de donación.Como sea, el registro revela gestos de solidaridad conmovedores de todas esas personas que donaron órganos. Estamos, en realidad, ante una de las acciones más nobles a favor del prójimo.En medio de una cultura hedonista, que exalta los valores del placer y del tener, no es poca cosa que haya gente dispuesta a donar sus órganos, en auxilio del otro.Solemos juzgar a las sociedades por su bienestar económico, por la capacidad que tienen de incrementar su acervo material. Pasamos por alto, así, que la grandeza de una colectividad se mide en función de la cultura del dar.La sociedad argentina, pese a todos sus problemas, aún conserva una tradición de solidaridad, que se manifiesta en la existencia de un voluntariado social conmovedor.Ojalá que estos indicadores de donación de órganos se mantengan y mejoren en el tiempo. Y que esta tendencia de donar se extienda al caso de la sangre, que es fuente de vida.La sangre, se sabe, es lo que hace que el organismo humano tenga existencia. Es lo que se necesita, por ejemplo, para aquellos pacientes víctimas de accidentes graves, con leucemia o anemia crónica o que deben ser trasplantados del corazón, pulmón, riñón o médula ósea.Se estima que 9 de cada 10 personas necesitaremos sangre alguna vez, ya sea para nosotros o para un amigo o familiar. Casi todos necesitaremos, llegado el caso, de los glóbulos rojos y los glóbulos blancos, que otras personas nos aportarán.Todo acto de donación de órganos y de sangre es un gesto que tiene un profundo sentido antropológico. Supone un acto de trascendencia, contrario al egoísmo, en el cual el ser humano se realiza. En el "dar" el hombre juega lo mejor de sí.Como ha dicho el psiquiatra Viktor Frankl, el hombre se "remite más allá de sí mismo, hacia algo que no es él, hacia algo o hacia alguien. El ser humano se realiza a sí mismo en la medida que se trasciende".La Argentina, por otra parte, necesita acrecentar una cultura de la fraternidad y de la solidaridad. El intercambio de órganos y sangre revela que palpita esa dimensión del dar.Hay muchos argentinos, que por cierto no gozan de prensa y que permanecen invisibles, que hacen gestos cotidianos a favor del otro que los enaltece a ellos y al país.Quizá no se den cuenta, pero ellos están cimentando las bases de una sociedad más humana. Al abrir la esperanza de vida para otras personas, también abren la esperanza de una Argentina mejor.
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