Récord histórico en la donación de órganos
En el año 2010 se registró la cifra más alta de donación y transplantes de órganos en el país, según datos proporcionados por el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai).En un año, se pasó de una tasa de 12,4 donantes por millón de habitantes (DPMH) a 14,5 donantes en 2010. Esto ubicó a la Argentina en el segundo lugar de América Latina después de Uruguay en lo que respecta a donación de órganos.También la situó en el primer lugar en cantidad de transplantes hepáticos, cardíacos, pulmonares y renopancreáticos.Las jurisdicciones que se destacaron por sobre la media nacional fueron la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (28,5 DPMH), y las provincias de Corrientes y Mendoza.Las cifras a nivel nacional se traducen en 583 donantes reales y 1.294 personas receptoras de uno o más órganos de donantes cadavéricos para trasplantes.Además de 215 trasplantes renales y 32 hepáticos con órganos provenientes de donantes vivos, y 932 trasplantes de córneas.El crecimiento de donantes y, consecuentemente, de trasplantes, es un hecho auspicioso. Y esto más allá de que la lista de espera sigue siendo demasiado alta respecto del nivel de donaciones.Es importante señalar, también, que el país es un modelo regional por la capacidad instalada en términos de recursos humanos calificados y estructura sanitaria para potenciar los trasplantes.En este sentido, los programas de detección de posibles donantes se han reforzado en los hospitales. Y es clave la participación de aquel personal hospitalario que hace posible conectar la vida que se apaga y la que se iluminará con un trasplante.La ley de Donante Presunto que rige desde 2006 establece que todo ciudadano legalmente capaz, mayor de 18 años, se considera donante a menos que declare su intención de no serlo y que se consultará a su familia al momento de la decisión sobre la ablación.La renuencia familiar ha venido descendiendo gracias a las campañas institucionales. Para reducir la lista de espera hay que seguir promoviendo la conciencia social sobre el valor de la donación de órganos.¿Hay acaso algún impedimento moral para la donación y el trasplante de órganos? ¿Hay alguna prohibición, por ejemplo, de carácter religioso, que hace que mucha gente se resista a esas prácticas?Según el nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, "la donación de órganos después de la muerte es un acto noble y meritorio y debe ser alentado como manifestación de solidaridad generosa"."No es moralmente aceptable -se lee- si el donante o los que legítimamente hablan por él no han dado su consentimiento expreso". Es decir, donar es un gesto moralmente lícito siempre que sea un acto libre y espontáneo.Para la Iglesia Católica es importante que se trate de un acto libre. Y esto para salirle al cruce a la tendencia a comercializar los órganos humanos o a considerarlos como unidades de venta, algo que sí es reprobable.Con respecto a los transplantes de órganos desde donantes vivos, el Catecismo dice que es "es conforme a la ley moral y puede ser meritorio si los peligros y riesgos físicos o psíquicos sobrevenidos al donante son proporcionales al bien que se busca en el destinatario". Cabe agregar, a este respecto, que el Papa Benedicto XVI es un donante de órganos con carné. La noticia salió publicada hace un tiempo en el periódico del Vaticano, L'Osservatore Romano.El récord histórico en la donación de órganos es un buen signo. Ojalá que estos indicadores se mantengan y mejoren en el tiempo. Y que esta tendencia de donar se extienda también al caso de la sangre, que es fuente de vida.
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