Recordando al ideólogo de la revolución social
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/068/0000068643.jpg)
Ayer, 5 de mayo, se celebraron los 200 años del nacimiento de Karl Marx, el pensador que provocó con sus ideas un revulsivo en los campos económico, social y político de nuestra era.Marx nació en Tréveris (Alemania) en 1818, y creció observando los efectos de la industrialización en Europa, un fenómeno que lo convenció del carácter perverso del capitalismo, al cual se aplicó a destruir.El "Manifiesto Comunista" (1848) y su secuela, "El Capital" (1869), son sus escritos más célebres que condensan su pensamiento revolucionario. El "Manifiesto", por caso, ataca al gobierno, a la religión y a la cultura tradicional como instrumentos de una represiva clase capitalista.Marx le asignó al trabajo un valor absoluto. La esencia del hombre es resultado de la transformación que él hace del mundo. "Trabajo, luego existo", diría, corrigiendo a Descartes.Ahora bien, dentro del capitalismo, él no encontró que el hombre se estuviera "haciendo" al transformar la naturaleza. Lo que halló fue un hombre "alienado" por la expropiación de su trabajo.¿Cómo es esto? Al poseer los medios de producción, la clase capitalista le quita al obrero el producto de su trabajo -y a los hombres en general-, y lo despoja además de su plena humanidad.Se comprende, entonces, que Marx haya creído que eliminando la propiedad privada (que es a la economía lo que el pecado original a la teología cristiana), acabaría la alienación del trabajo, y por esta vía se liberaría al hombre.El autor de "El Capital", el gran antagonista del sistema, a mediado del siglo XIX profetizó así el derrumbe del capitalismo en los países económicamente más avanzados.Él creía que la polarización de dos clases sociales, entre una minoría capitalista y una mayoría de proletarios empobrecidos, haría que esta última se sublevase, instaurando así una sociedad comunista donde desaparecería la propiedad privada.Pero la revolución no se produjo ni en Inglaterra ni en Francia ni en Alemania, sino en un país feudal como Rusia. Aunque el experimento marxista, denominado Unión de Repúblicas Soviéticas (URSS), no funcionó allí según la promesa de liberación.Con el tiempo el comunismo soviético se desintegró y en 1991 ya estaba en bancarrota. La URSS fue remplazada por otro estado: la Rusia actual, que finalmente hizo concesiones a la propiedad privada y al lucro individual.A pesar de ello, el marxismo, que alcanzó el poder en diversas formas adoptadas en China, Cuba, Vietnam, Norcorea, y algunos países más, constituyó una influencia importante en el siglo XX.El caso de China es otro ejemplo de reversión: aunque el régimen político de Pekín es comunista (y funciona un partido único), el coloso asiático reintrodujo en las últimas décadas elementos del capitalismo en su economía, convirtiéndose actualmente en una potencia hegemónica.El marxismo como doctrina, por lo demás, ha sido analizado como una variante secular del pensamiento mítico. Para el historiador y antropólogo Mircea Eliade, la sociedad sin clases de Marx y la consiguiente desaparición de las tensiones históricas reeditan el viejo mito de la Edad de Oro, que postula un retorno al Paraíso (el comunismo) para acabar con el mal en el mundo."Marx ha enriquecido este mito venerable -dice Eliade- con toda una ideología mesiánica judeo-cristiana: por una parte el papel profético y la función soteriológica del proletariado; por otra, la lucha final entre el Bien y el Mal".
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


