Reflexiones sobre la (in) seguridad
Siendo Senador, una serie de casualidades hizo que actuara en la Cámara como informante del Código Procesal Penal (CPP). La verdad sea dicha: el Senador informante estaba enfermo y el bloque bustista quería votar, sin que nadie informara. Julio MajulOpinión Me pareció una falta de respeto a la mucha gente que había ido a presenciar el debate, así que hice un somero análisis de lo que implicaba el nuevo Código, indiqué (para que constara en Actas, para corregirlo con otra ley) que la parte de los querellantes estaba mal redactada, y puse mucho énfasis al final en que de nada serviría que este fuera el mejor CPP del mundo, si no cambiaba la Policía, para hacer una Policía Judicial en serio, y no se daban funciones específicas individualmente a cada Fiscal.Aplausos de rigor, unanimidad en el voto. Tudo bem.Pero... han pasado ocho años, y todo sigue igual: ni cambios en la Policía ni cambios en la Fiscalía.Se nota un clarísimo avance en los tiempos, en lo que dura cada proceso, y se trata de algo valioso en sí mismo.Pero no basta para sentirnos protegidos. Porque esa es la cuestión: el Estado debe tener un activo rol en la prevención y en la tarea de Inteligencia, y se evitarán las injusticias que se cometen; al menos, en gran parte. Una policía que pueda ser auxiliar del poder judicial Supongamos un día tipo de un agente policial actual.Y comencemos por el absurdo que los regímenes de trabajo son, por ejemplo, 24 horas de trabajo continuado, y 48 horas de descanso.No tiene sentido someter a alguien a trabajar 24 horas corridas, sencillamente porque nadie aguanta ese ritmo, es inevitable que en algún horario duerman. Sin incluir que ¿quién va a ir a una Comisaría a las 4 de la mañana, por ejemplo? ¿A qué puede ir alguien de madrugada a una Comisaría, salvo contadas excepciones?Comencemos por consensuar horarios razonables, o menos irracionales, para el trabajo policial.Y veamos un día típico de un agente policial; tiene que ocuparse sucesivamente de, por ejemplo, un pedido de constancia de que un ciudadano no pudo viajar a algún trabajo y le exigen constancia judicial; luego recibe a un damnificado por un robo, que tiene que dejar asentado lo mejor posible para iniciar un sumario; después una señora se queja de los vecinos, tiene que calmarla e iniciar el sumario respectivo; a continuación otro ciudadano solicita un certificado de buena conducta, y hay que explicarle todo y hacerlo; y luego otro tema y otro y otro.Trabajando de este modo será imposible que alguna vez tengamos una Policía Judicial en serio. Y peor aún si el superior del agente es alguien sin interés en su trabajo, lo cual se trasmitirá al agente.Pero no desesperemos. Otra perspectiva es posible. Un camino alternativoLa Policía Judicial tiene que tener alguna seria autonomía de la estructura policial como es hoy.De alguna manera, debiera depender de los Fiscales, no de la administración pública. Garantizando, o tendiendo a garantizar, la independencia de las autoridades policiales administrativas.Esta es una condición para procurar mejorar el servicio de Seguridad.Y la otra condición indispensable es que la Policía Judicial se especialice; o sea, que algunos se dediquen a delitos contra la propiedad (robos, hurtos); otros a delitos sexuales; otros, por ejemplo, a problemas de convivencia vecinal; en fin: la especialización hará que los policías (y los Fiscales, claro) se dediquen a algún tipo de ilícitos en especial, con las obvias consecuencias de que al cabo de un tiempo conozcan el submundo en el que se insertan.Similar camino debieran recorrer los Fiscales.Y con todo esto recién hemos tocado una de las patas del drama de la inseguridad.Cuando pueda, la seguimos.
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