Respuesta a Melchiori: "Que las metáforas naturales no nos oculten la política"
El domingo pasado, leyendo el diario tal como hago todos los días, me encontré con una nota de opinión del ex candidato a intendente de Cambiemos, Javier Melchiori, en la que comparte algunos conceptos sobre el gobierno municipal y la relación con lo que llama "instituciones intermedias", ONGs. Carlos Silva*La nota publicada si bien carece de sustento y redunda en generalizaciones sin ejemplos claros, me resultó interesante por las definiciones políticas que allí comparte sobre la sociedad gualeguaychuense y el rol del Estado. En ellas se inspiran estas reflexiones que quiero compartir.Lo primero que me resultó curioso fue el título de la nota: "Que brisas pseudo revolucionarias no contaminen nuestro ADN social" ¿Qué quiere decirnos? La metáfora natural es un recurso expresivo que se utiliza muchas veces para potenciar lo que se quiere afirmar (siempre y cuando se logre la conexión de sentido). Veamos, con esta manifestación, pareciera invitarnos desde un principio a pensar las ideologías (calculo que a eso se refiere con "pseudo revolucionarias") como brisas, como cosas livianas, cosas que vendrían de otro lugar, y a lo social como un resultado natural, como algo que surge de un ADN intransformable, armonioso por naturaleza. Es justamente la ideología de nuestro gobierno municipal, de participación, transparencia y apoyo a los sectores más vulnerables la que nos enorgullece. Así también aparece la alusión a la contaminación, que no es casual, si consideramos lo significativa que resulta para nuestro pueblo esa palabra. Obviamente, en este curioso paisaje, Melchiori sería intérprete de ese lado natural, de ese ADN, en tanto nuestro gobierno, nuestro proyecto político, sería una leve brisa foránea, persistente, contaminadora.¿Por qué vale detenerse en esto? Vale porque los sentidos son densos y las evocaciones no vienen del cielo ni son azarosas, y porque dejan ver qué concepciones políticas hay detrás de estas expresiones.Pero avancemos yendo al texto el cual se centra en cuestionar el proyecto de gobierno municipal, y según su opinión, habría una mala o entorpecedora relación con "instituciones intermedias" y "ONGs". Dice así, "Es difícil entender la actitud del Gobierno Municipal, interviniendo, y porque no, obstaculizando a, tal vez, los dos emblemas contemporáneos de nuestra ciudad generado por más de 40 instituciones locales, entre las que se encuentran la Codegu, con su Parque Industrial y aquellas que hacen al Carnaval del País." Luego prosigue en el mismo sentido, señalando que el Estado municipal sería entorpecedor, obstaculizador, desalentador de una mágica y armoniosa fuerza y pujanza social.Resulta curioso en primer lugar, que elije arrojar una batería de fuertes afirmaciones sin un solo ejemplo, una sola acción que permita ilustrarnos esta supuesta vocación destructiva de nuestro gobierno. Incluso lo explicita al decir "No tiene mayor sentido detenernos a detallar las acciones concretas o procederes que materializan esta postura". Pero, ante semejantes afirmaciones ¿cómo no va a tener sentido? Si el Estado interviene ¿obstaculiza? ¿Cuándo intervenir sería entorpecer? ¿A qué se refiere específicamente con "complementar"? ¿Qué son instituciones intermedias para Melchiori? ¿Un club de barrio y una empresa del Parque Industrial serían lo mismo? ¿La Sociedad Rural y una ONG ambientalista?Creo que esto nos pone de lleno en una cuestión más general, que es en realidad lo rico de su texto: el rol del Estado frente a los problemas sociales. En este paisaje de "naturalidad" de las instituciones y de artificialidad contaminadora de los proyectos políticos desde el Estado, se impugna la vocación de transformación de la realidad para abordar los problemas y las contradicciones que tienen nuestras sociedades. Cuestiones como la desigualdad social, la distribución inequitativa de la riqueza, de la tierra, la privatización de los espacios públicos, etc. requieren de la activa intervención del Estado para su resolución, a través de políticas públicas. Políticas que si sólo se limitan a regular lo existente, el orden social (lo que para Melchiori sería el ADN) sin pretender transformarlo, sólo servirán para reproducirlo, es decir, perpetuar los problemas. De esta forma cuestiones y conflictos disímiles que atraviesan la vida de las instituciones y la sociedad, deberían abordarse todas bajo una única fórmula sencilla y abstracta: "no entorpecer".Asimismo resulta elocuente cuando se refiere, sin mucha ilación argumental, a nuestro gobierno como resultado de la "aplicación de determinadas ideologías primitivas que han fracasado sistemáticamente a lo largo y ancho de nuestro planeta, sólo dejando a su paso estados elefantiásicos e ineficientes". Aquí ya aparece desplegando toda su concepción política, que si bien no es novedosa tampoco es para nada primitiva pretendiendo un Estado limitado a regular la cuestión social, sin transformarla, chico en lo social y grande en lo represivo. Un Estado insensible e inactivo frente a las angustias del desempleo, la injusticia social, pero activo y sensible a los intereses de los poderosos. Un Estado débil con los fuertes y fuerte con los débiles.Desde nuestro proyecto de gobierno y reivindicando las banderas del peronismo, creemos en la política como herramienta de transformación, de abordaje decidido de los conflictos y las contradicciones, a favor de las mayorías populares. Porque sabemos que sin política, sin Estado interviniendo, no es posible la justicia social, la soberanía política y la independencia económica. ¿Será eso "pseudo revolucionario" o "primitivo" para Melchiori? Seguramente. Para nosotros, la transformación de la realidad es futuro, es esperanza. *Concejal Frente para la Victoria
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